10 razones para NO votar por Iván Duque

     
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Ante la gran acogida que tuvo la iniciativa de La POLITIPEDIA en las elecciones legislativas, hemos decidido lanzar para las elecciones presidenciales el proyecto de  “10 razones”. Así, en la página web de nuestro medio, Al Poniente, publicaremos 10 razones para votar y 10 razones para no votar por cada uno de los candidatos presidenciales que hoy aspiran suceder al actual presidente Juan Manuel Santos. Buscando ir más allá, en el portal publicaremos además, 10 razones para votar en blanco y en contraposición,10  razones para no votar en blanco; 10 razones para votar este 27 de mayo y 10 razones para no votar este 27 de mayo.

 

1. Se autodenomina y define como la “renovación de la política tradicional”, aunque sigue tradiciones como, por ejemplo: ser el que dijo Uribe. ¿En qué impacta esto? Sencillo y, a la vez, alarmante, pues estamos hablando de un hombre joven (Duque) influenciado por un hombre experimentado (Uribe) que se perpetuó en el poder por cuatro años más de los establecidos en la Ley – sin contar los cuatro años que quiso gobernar a través de Santos, este último “traicionándolo” y otros cuatro años con Oscar Iván Zuluaga, involucrado en caso Odebrecht – , eso sí, pasando y pisoteando la Constitución Política, la dignidad de los colombianos y jugando con las necesidades de los más vulnerables; un hombre inalcanzable con sus sueños, es decir: ambiciones de soberbia y con sed de poder, e igualmente, un hombre inalcanzable por la justicia, pues contempla más de 200 investigaciones detrás suyo, aunque la impunidad es la suerte que en él corre y hoy sigue haciendo política como si nada hubiera pasado.

2. Un gobierno de Duque significa revivir las políticas lesivas de Uribe contra los pobres, las campañas de desprestigio y persecución contra los opositores y la reconstrucción de un país violento y llevado por el odio. Ya lo ha dicho el subconsciente de Uribe: Cuando Duque sea vicepresidente, porque claramente no será Duque quien gobierne en primer mandato.

3. Mintió sobre sus estudios. No olvidemos como el candidato Iván Duque mostraba en su página web una especialización en negociación en la prestigiosa Universidad de Harvard, estudio que, al mejor estilo Peñalosa, terminó siendo, en realidad, dos cursos de cinco días, esto, según la respuesta que dio la Universidad de Harvard a Alejandro Hoyos, estudiante de Doctorado En Finanzas y Economía de la Universidad de Chicago, quien fue realmente el que dio con la mentira del candidato. Igualmente, la universidad confirma que Duque se inscribió en una maestría que jamás culminó.

¿En serio queremos un presidente que mienta en sus capacidades académicas? Una persona que miente sin descaro de sus estudios no merece en nada ocupar un cargo tan importante como es la Presidencia de la República, principalmente porque es la honestidad y la verdad lo que hace a la confianza del buen político y del buen gobernante.

4. Con Duque como presidente, o vicepresidente como dijo Uribe, corren riesgo los acuerdos de paz. Hago aclaración de lo siguiente antes de recibir cualquier ataque: ideológicamente no coincido en nada con las FARC y el proyecto de país que quiero no está nada relacionado con ellos, pero gracias al acuerdo pude hacer mi sanción social a través de la democracia, del voto, de la participación política.

Ahora sí. Una razón más para no votar por Duque es que los acuerdos de Paz corren un riesgo muy grande. Es claro que los acuerdos contemplan ciertos elementos que deben mejorarse tanto en planteamiento como en implementación, pero realmente lo que propone Duque es seguir la línea ideológica de su partido, es decir: seguir dividiendo al país. Primero corría el rumor de que las FARC se iban a tomar el congreso, no olvidemos que fue una de las votaciones más bajas. Además, si vamos a la realidad en cifras, las muertes por el conflicto han bajado en un 80%, eso quiere decir que hay menos gente matando, secuestrando y haciendo daño al país. Lo que necesita el acuerdo es implementarse bien.

5. Acabar con las altas cortes y darle paso a una gran Corte unificada que conozca de todos los temas jurídicos es la otra razón para no votar por Duque. Esta idea nace de su mentor, o presidente – como muchos le siguen llamando por puro fanatismo -, o sea: Uribe, quien tiene detrás de él investigaciones pendientes por estas cortes.

Esto quiere decir que el propósito de Duque… o mejor dicho: de Uribe, es eliminar las altas cortes con el fin de, según ellos: reducir el número de magistrados que acarrean un monto económicamente elevado y porque no han actuado con la transparencia que deberían, pero, realmente, esta decisión tendría los siguientes efectos: 1) Acabar con la Corte Constitucional, y “por esa vía con la tutela”, según lo afirmó el Senador del Polo Democrático Alternativo, Iván Cepeda; 2) la JEP entraría en un proceso de “muerte”, por así decirlo, o sea, se perdería los esfuerzos y recursos invertidos para poder juzgar, al fin, a todos los que se vieron involucrados en el conflicto armado; 3) Pasaríamos de una justicia inoperante, a una justicia más inoperante aún, pues se estancarían todos aquellos procesos que están pendientes y los jueces ya no contarían con la especialización que requieren ciertas decisiones.

6. Duque propone volver a la seguridad democrática de Uribe, es decir, la misma que le arrebató la vida no a 3000 jóvenes (falsos positivos) como se decía en un principio, sino que la cifra real supera más de tres veces la cifra calculada y conocida hasta ahora, es decir, 10.000 jóvenes asesinados y conocidos hoy como falsos positivos, información hallada en el libro “Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010. Obediencia a ciegas en campos de batallas ficticios”, publicado por la Universidad Santo Tomás. Lo más triste de todo, es que el Expresidente no dice nada al respecto. ¿Cómo es posible que con una cifra tan grande como esa, pase por desapercibida en la presidencia de ese entonces?

7. Un candidato con poca experiencia. Comencemos hablando de sus inicios: Duque comenzó su carrera en el sector público como Consultor de la Corporación Andina de Fomento, luego se hizo asesor del entonces Ministro de Hacienda del gobierno de Andrés Pastrana, o sea: Juan Manuel Santos. Fue, igualmente, asesor del Banco Interamericano de Desarrollo en temas relacionados con Colombia y Perú y, luego, jefe de la división de asuntos culturales, creatividad y solidaridad. Uno de los logros que más resalta de su hoja de vida es el ser Senador de la República del Centro Democrático. Como vemos, no hay nada en gobernabilidad.

Que no tenga experiencia en gobernabilidad deja muy claro cuál va a ser su papel en su gobierno, o sea, ser el vicepresidente de Uribe en la práctica. O acaso ¿creen ustedes que Álvaro Uribe soltaría a un inexperto así porque sí, teniendo en cuenta su amarga experiencia con Juan Manuel Santos? Como dicen por ahí: La inexperiencia es manejable y, a su vez, sumisa y controlable.

8. Un político joven que no piensa como joven. ¿Qué les espera a los jóvenes con un presidente que propone el trabajo desde edad temprana para resolver problemas como el embarazo no deseado en jóvenes? O ¿Qué me dicen que sea el candidato joven el más opcionado en las encuestas por las personas mayores de 30? O ¿Qué opinan de la estrategia de pasar de un día a otro a optar por las canas y el acento paisa al estilo Uribe? ¿Es esa la representación de la juventud?

Los jóvenes, a diferencia del candidato más joven, pensamos y queremos un país que innove en la forma de hace política. No aquella que utiliza la mentira, el odio y el miedo, sino de la forma de los argumentos, las ideas y las propuestas. Duque se la pasa hablando de renovación política, pero su campaña se enfoca a los métodos tradicionales ya puestos en cuestión.

Además, fue precisamente el candidato Iván Duque, el más joven, el que no supo cómo responderles a los jóvenes en el programa “El país de los jóvenes”. Y no olvidemos que después de ese programa, uno de los jóvenes que lo refutó varias veces, fue difamado de la manera más ruin y miserable por seguidores y militantes de su partido. Esto deja claro que ser joven no significa, precisamente, hacer política para jóvenes.

9. Bajar impuestos a empresas para “generar más empleo formal”. Según Iván Duque, las empresas están asfixiadas con tanta carga tributaria. Así que, lo que propone este personaje es, en realidad, dejar todo igual o peor, les explico por qué: resulta y pasa que, a través de rentas exentas, descuentos y deducciones, las empresas han tenido cerca de $58 billones en beneficios tributarios el 2014, según Aurelio Suárez, los cuales equivalen en costos, a cargo del Estado, superiores al 1% del PIB anual. Esto quiere decir que, si Iván Duque propone bajar más impuestos, realmente lo que se arriesga es a que el recaudo de ingresos de la Nación a través de tributación disminuya; la brecha social aumente, porque según el director del Centro de Estudios del Trabajo (Cedetrabajo), se profundizaría la concentración del ingreso; además, debilitaría la capacidad del Estado y bajaría la posibilidad de dotar al país con bienes públicos para el acceso de la población.

Más que bajar impuestos, realmente lo que necesita el país es que se formule y proyecte la progresividad en la estructura impositiva y se haga una transición de indirectos a directos. Iván Duque debe preguntarse, ¿bajar impuestos a grandes empresas a costa de qué? Porque, evidentemente, menores impuestos no se han visto reflejados en el impacto sobre el empleo.

10. Divide y polariza como esencia del qué hacer de la política. Una de las razones más comunes para no votar por Iván Duque es, precisamente, porque sigue el guion del odio y la xenofobia: “si no votan por mí, seremos otra Venezuela” y hace creer que el “castrochavismo” está más vigente que nunca. Quizás, Iván Duque, no conoce muy bien su país para ver que la desigualdad es una realidad en Colombia y que aquí también los niños mueren de hambre, las personas se mueren esperando para ser atendidas en los hospitales – gracias a la desastrosa Ley 100 impulsada por su mentor -, las personas de tercera edad no llegan a disfrutar de su pensión.

 

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Gustavo Malagón

Ibaguereño. Administrador de empresas; Especialista en evaluación y desarrollo de proyectos de inversión, columnista

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