“Poco a poco comenzabamos a no pensar, se puede vivir sin pensar”
Hay frases que permanecen dormidas durante decadas, hasta que una epoca las despierta. Julio Cortazar escribio estas palabras en su cuento “casa tomada” una historia que gira en torno a dos hermanos, que sin poner resistencia, comienzan a ser desplazados por una presencia desconocida que sin necesidad de imponerse termina ocupando toda la casa.
Siempre pense que el terror se ocultaba en esa presencia extrana que fue objeto de multiples analisis psicologicos e interpretaciones por parte de sus lectores. Lo cierto es, que hoy comienzo a sospechar que el verdadero terror no estaria en la presencia desconocida, sino en el ceder un espacio cada vez mas grande sin preguntar por que.
Algo similar esta ocurriendo con la inteligencia artificial, mas alla de los arduos debates donde se le ataca o se le defiende, la IA ha comenzado a adoptar unas orejas enormes, una trompa gigante y un cuerpo desbordado. Tanto asi que ha adquirido la habilidad casi natural de producir textos, generar discursos con voces clonadas y hasta impulsar campanas presidenciales, en medio de la avalancha de informacion mas intensa que ha atravesado a un pais.
Nosotros hemos decidido, como dice la dichosa frase popular, “fingir demencia” mientras por nuestros ojos se balancea uno de los elefantes en la habitacion mas grande de nuestra epoca: el elefante de silicio. El mismo que representa la disputa ficcional y ahora no tan ficcional de la batalla incansable del siglo entre la maquina y el humano. Pero la preocupacion no deberia estar en pensar que las maquinas se apoderan del mundo como dicen los titulares, o en tratar de declarar la superioridad de uno sobre el otro, sino en empezar a preguntarnos por que estamos siendo desplazados de una habitacion a otra sin resistencia alguna, porque como en la casa de Cortazar, el que se cierre una puerta no es una tragedia, el problema es que nunca es la ultima.
El elefante de silicio no es un robot, ni una tecnologia, ni un algoritmo, ni siquiera es la inteligencia artificial, es la posibilidad de acostumbrarnos a vivir sin recorrer todas las habitaciones de nuestra mente.
La historia de la humanidad da cuenta de grandes avances tecnologicos: la rueda amplio nuestras piernas, el telescopio nuestros ojos y el internet nuestra memoria. Pero la IA es algo distinto. Por primera vez en la historia se nos presenta la posibilidad de suplantar el propio esfuerzo de pensar y dejarlo delegado a una sola “herramienta”. El problema no es delegar, siempre lo hemos hecho, el problema es que ante la posibilidad de habitar nuestra propia casa, hemos aceptado ser desplazados por las habitaciones y actuar de una manera perniciosamente sutil. Quizas por ello seguimos hablando de la IA de manera perversa y desaforada como si el gran problema estuviera en ella. No lo esta.
El gran problema esta en el aula, en el trabajo, en la biblioteca y en nuestra propia casa, ahi donde nacen cientos de preguntas esperando respuestas que ya no se hacen esperar, tal vez por cortesia o tal vez porque es mas productivo, seria un total sacrilegio olvidar que “el tiempo es oro”.
Cortazar nunca aclaro quien habia tomado la casa, tal vez porque comprendia que las presencias mas peligrosas son aquellas que no necesitan imponerse, sino aquellas que consiguen que aprendamos a vivir con ellas. Ese es el elefante de silicio. No ocupa pantallas, no esta en nuestros dispositivos ni en los robots, el ocupa un espacio casi imperceptible, el espacio que hay entre una pregunta y el esfuerzo de intentar responderla por nosotros mismos. El dia que dejemos de fingir demencia tal vez ese espacio ya no este, pero cuidado querido lector, no vaya a ser que para ese entonces nos tengamos que devolver por algo a la habitacion y la encontremos tomada.














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