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“quien lea con una mirada analítica, se dará cuenta que el listado de “propuestas” de personero escolar es tan superficial como el candidato que las pensó”.
Revisando el “plan de gobierno” del candidato De la Espriella me llevé una sorpresa. Esperaba menos de sus propuestas. Pensé que cuando se decía que eran tres páginas vendrían consignadas unos siete u ocho planteamientos. Todo lo contrario, las infografías presentadas – de las cuales seguramente sentirían envidia mis alumnos de grado once – contienen un número abultado de propuestas acompañadas de argumentos principales ordenados en bloques temáticos. Si juzgamos por cantidad, en tres páginas viene un número surtido de “propuestas” para implementar. Sin embargo, si se busca contenido, argumentación sólida, o una descripción medianamente decente de la ejecución y estructuración de propuestas, este “plan de gobierno” bien podría ser visto más como una nutrida lista de mercado que como un plan para gobernar un país de cincuenta millones de personas durante cuatro años.
Iniciando por el planteamiento de una “Defensa nacional” de la patria, la cual no deja claro de qué exactamente se está defendiendo – entre líneas podría inferirse que del tan monstruoso comunismo el cual desvela a más de un incauto. Pasando por la confusa reducción de una cuarta parte del Estado para eliminar significativamente una porción del gasto público; no obstante, otras propuestas indican una inversión importante de recursos económicos de los cuales no queda claro de dónde se obtendrían si se pretende reducir impuestos al empresariado y el gasto del Estado mismo. Con esto, tal vez se infiera que podrían echar mano a los recursos restantes de los cientos de miles de empleos que ya no se darían por parte del Estado al reducirlo, pues tengamos en cuenta que es el Estado el segundo mayor empleador en Colombia.
Ahora, más allá de las inconsistencias y contrariedades que se vislumbran en la infografía de gobierno, causó en mí preocupación una de las tantas propuestas inconclusas que se consignan allí: “Seguridad en el barrio: Bloque de Búsqueda contra la Extorsión, y Primera Línea de Seguridad con veteranos y reservistas”. En primer lugar, genera desconfianza en tanto que únicamente aparece enunciada, sin una descripción clara de cómo se estructuraría y qué o quiénes la regularían. En segundo lugar, este tipo de propuestas hacen que volvamos la mirada al pasado cuando, tras la excusa de la seguridad, se crearon la CONVIVIR cooperativas privadas de seguridad que fueron los primeros pinos para el espantoso surgimiento de los grupos paramilitares.
Para no aburrir al lector, simplemente aconsejo echar una ojeada a la colorida infografía que el candidato – cuyo alias no tienen ni siquiera conexión natural con la patria a la que dice defender – ha realizado seguramente con gran esfuerzo. Así, quien lea con una mirada analítica, se dará cuenta que el listado de “propuestas” de personero escolar es tan superficial como el candidato que las pensó; los vacíos que dejan son preocupantes en tanto que dan la oportunidad para interpretar de una u otra forma las premisas que intentan remedar una suerte de programa de gobierno. En últimas, la frase vacía “¡Firmes por la patria!” hace justicia a la pobreza argumentativa y rigurosa de una infografía que podría regir, ojalá no, a Colombia los próximos cuatro años.













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