Gastronomía crítica | Tremé: el sabor místico de Nueva Orleans en Bogotá

Restaurante Tremé antes de julio de 2026. Foto: de Simón Bosch

Nuestro columnista Jhon Jairo Armesto en su columna semanal retomará a partir de hoy, cada mes la sección gastronómica dentro de los contenidos habituales de opinión y cultura de este espacio, con el fin de recomendar a los antioqueños que visiten Bogotá los mejores restaurantes y los más innovadores en sabores, calidad y sectores. En esta oportunidad le corresponde el turno a Tremé, que ha integrado un nuevo menú a su destacada oferta diferente que combina la grata inclusión de las especias que han ganado su lugar en la gastronomía, y por suerte junto a la cultura del café especial cada vez más espacio en la mayoría de la población de nuestras principales ciudades.

“Días enteros pasados sin pensar en nada, sometidos a la tiranía y al capricho del momento. 

¿En qué piensan los otros? Esta interrogación me parece un problema, hasta que recuerdo la oquedad en que vago días enteros como en un largo y lento lago azul” 

Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano. Cofundador de la Universidad de los Andes (1913-1994)

¡VOLVIMOS A HABLAR CLARO DE GASTRONOMÍA!

La sección de gastronomía de mi parte regresa. En otro medio de comunicación digital bogotano tuve el honor por más de dos años de ser el único columnista gastronómico, y así fue hasta el pasado 31 de diciembre, ya que por decisiones empresariales, la sección de opinión, en general fue cancelada del medio. Una gran etapa, que marca una de las grandes pasiones y vocaciones de mi vida que más allá de la gastronomía, es el ver el todo y la importancia social, económica, cultural y ambiental que trae la existencia de un proyecto individual como comer, ir a un hotel, tener una ilusión o experiencia de bienestar; y cómo, es un ejemplo válido de las ocasiones en que las necesidades creadas por los retos civilizatorios se convierten en motores de progreso para las naciones, y cómo hacer las cosas de la manera correcta.

El alma de este proceso, fue, el exaltar a esas personas, a las que considero héroes y heroínas, que son los empresarios restauranteros, chefs creativos, emprendedores de bebidas y alimentos, y a ejercicios gremiales valiosos como los que realizan ACODRES y la Cámara de Comercio de Bogotá. El renacimiento de las cenizas de la economía capitalina y una nueva etapa de reconocimiento de la gastronomía colombiana y sus posibilidades consolidando un trabajo de veinte años del sector que recoge saberes, experticias y nuevas generaciones cambiantes, es un deber moral que me asiste como vocación.

Para mí, cada restaurante, feria o comentario no es simplemente una crítica profesional, es una expresión de lo que se espera para que Colombia llegue a estar a la altura de la Alta Cocina de América Latina, desde luego respetando su ancestralidad, pero generando dinámicas que se adapten a los estándares de esa Alta Cocina Universal proveniente de los cánones franceses -como la estandarización de recetas y unificación de sus criterios de tiempos, cantidades e ingredientes a partir del rescate del saber empírico y artesanal de las mujeres y hombres generalmente de las clases populares de las regiones del país-.

Y no me cansaré de decirlo, solamente la superación de la visión elitista y parroquial  de la gastronomía, que denigraba lo popular y típico a un plano “vulgar” o “incompatible” con la Alta Cocina fue lo que hizo posible el verdadero “milagro colombiano” gastronómico.

Y por eso, seis meses después, regresa este espacio, de manera mensual, para aprovechar estas líneas para realizar una apología de esos grandes seres humanos que nutren los cuerpos y las comunidades de nuestro país.

TREMÉ: OTRO GRAN ÉXITO CONCEPTUAL DE FELIPE ROMERO

El chef y empresario bogotano Felipe Romero dentro de sus exitosos emprendimientos ha destacado por ser una persona que busca la innovación y al disrupción en todos sus ya conocidos proyectos, que en el caso personal de quien escribe he podido cubrir desde hace algún tiempo.

Esta vez en Tremé, un restaurante bogotano con alma y ambiente de jazz y la mezcla cultural y de sabores de Nueva Orleans, que presenta para este segundo semestre de 2026 la renovación de su carta que guarda como características su brevedad pero diversidad de platos y momentos, así como de bebidas, sumando el balance de sabores -dado que hasta hace muy poco tiempo, en el interior del país culturalmente había resistencia hacia los sabores picantes, astringentes o en general a las sensaciones de las especias-.

Iniciamos con unos tacos de costilla, que se sirven en porciones de dos unidades, donde las costillas de cerdo son confitados en un mole creole -que no es solamente el guacamole que se hace a base de aguacate, sino que es una salsa que puede realizarse con varios ingredientes- de berenjena, que con su carga dulce sumado a el picante del chile verde, la cebolla encurtida y la particularidad de la acidez del limón mandarino -abundante en las zonas rurales y muy diferente en tamaño y aroma a los limones comerciales-. Realmente fue comer tacos a otro nivel, no solamente por los ingredientes que se mezclan al mejor estilo de la cocina afrocaribeña del sur de Estados Unidos, en especial las ex colonias francesas como Louisiana o Haití, sino porque los tacos pasan a ser una entrada de altura y complementaria a la alimentación.

En cuanto a platos fuertes, fui a la fija en gustos y confirmación de calidad. El arroz cremoso con langostinos, cocinado en jugo de langosta con camarones, pimientos verdes y arvejas dulces simplemente me parecieron excelentes, me fueron servidos con papas en cascos con una excelentes salsas de ajo de la casa como aderezo, que confirman la calidad de servicio, equilibrio de sabor y frescura. Retornando al arroz, que había probado en Adriano en 2025 para otro medio de comunicación, probé la misma calidad, el mismo sabor. ¿Pudo ser predecible mi preferencia? Sí. Pero, aquí a mi favor tengo dos teorías: un restaurante puede realizar ensayos creativos, mediciones de gusto de los clientes y rotación de materia prima regular o por temporada; pero lo que no puede perder es la calidad. Y tanto Adriano como Tremé conservan ese sello. Y, esa concepción del crítico inquisidor que llegaba a crucificar por un día, se está revaluando, porque para conocer la constancia y la piel natural de un restaurante se necesitan mínimo tres visitas en un período no mayor a cuatro meses según los expertos. Afortunadamente para mí, para los clientes y admiradores de Tremé, y para ustedes, los antioqueños que vienen a Bogotá tendrán una constante sensación de sabor, ambiente y calidad.

Pero, sin duda alguna, donde se muestra más la fusión de ingredientes y evidencia cultural es en el postre. El Pumpkin Cheesecake que se elabora a base de calabaza -uno de los frutos más utilizados después de las manzanas para los pasteles típicos caseros horneados en Estados Unidos-, cuyo acompañamiento con helado de vainilla silvestre y salsa butterscotsh de bourbon, que es una mezcla entre mantequilla, azúcar hasta que quede punto caramelo y bourbon, una bebida alcóholica de whisky muy significativa del sur de Estados Unidos, en especial de las destilaciones caseras, que fueron muy populares durante la época de la prohibición del alcohol durante la primera mitad del siglo XX, ya que fue una de las principales fuentes del negocio de contrabando.

¿POR QUÉ VENIR?

Los restaurantes de autor, o con concepto único son algo que se está imponiendo dentro de la oferta gastronómica y la estética de los sitios, convirtiendo las comidas en lo que siempre han sido: un punto de encuentro con personas, experiencias y lugares que van más allá de su área. Calidez, intimidad, diferencia en el menú y sobre todo que todas las personalidades quepan o que tenga una identidad para esas formas de ser. En el caso de Tremé, es un lugar donde la amistad, los planes organizados o inesperados y las experiencias de encuentros, celebraciones de espíritu juvenil pero con madurez y criterio tienen cabida. La gran afluencia durante esta temporada de Mundial de Fútbol lo ha demostrado.

Felipe Moreno y su equipo son firma de calidad gastronómica, emprendimiento en grande y originalidad.

¡Antioqueños, en la zona G del norte de Bogotá, en Chapinero, la mesa está servida para ustedes!

MAYOR INFORMACIÓN

Dirección: Carrera 10 A No. 70-50, Bogotá D.C.

Enlaces virtuales: https://linktr.ee/tremebogota (incluye el menú en inglés y español, además del menú de bebidas)

Para reservas: https://restaurante-treme.cluvi.co/bookings/8543

Redes sociales: Instagram: @tremebogota

Precios promedios: Platos entre $12.000 a $100.000 (US$5 a US$ 40 aproximadamente)

Jhon Jairo Armesto Tren

Con estudios en Administración ambiental de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas-Bogotá. Veedor ciudadano en presupuesto electoral de la Universidad desde 2011 hasta hoy registrado ante la Personería de Bogotá. Columnista de opinión en varios medios de comunicación digitales desde 2013. Actualmente director publicitario de El Nodo Colombia y columnista habitual, además en El Quindiano (Armenia) y Diario La Piragua (Montería, Córdoba)

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