Entendiendo “El misterio del capital” | Parte 1

La caída del Muro de Berlín marcó un momento clave en la historia moderna. Mientras que millones de personas se reunían de nuevo en una ciudad antes dividida, la caída del muro también significó la caída del comunismo como práctica económica sustentable y posicionó al capitalismo como la filosofía económica triunfante. Muchos pensaron que, en los siguientes años, los Estados previamente parte de la Unión Soviética, países de Sudamérica y países asiáticos siguieran la práctica del capitalismo y pudiesen así crear economías fuertes y estables. Estaban equivocados.

La realidad es que muchos de los países mencionados no han sido capaces de tener la transición económica de países en desarrollo a países con economías capitalistas funcionales. El reconocido economista peruano Hernando de Soto notó este fenómeno y se hizo la pregunta ¿Por qué el capitalismo solo parece funcionar en Occidente? Esto lo llevó a indagar y desarrollar una teoría –la cual explora en su libro con el mismo nombre que este artículo–. En las siguientes dos entregas explicaré a detalle la teoría, la lógica, y daré argumentos a favor y en contra del elogiado libro de teoría económica El misterio del capital.

La teoría

Primero, debemos explicar lo que esta teoría sugiere. Para cumplir tal objetivo necesitamos observar el mundo en desarrollo de la forma que de Soto lo ve. Él explica que la visión tradicional –o común– que muchos tienen del mundo en desarrollo son sociedades donde nadie es dueño de nada, completamente pobres y que están en necesidad de ayuda humanitaria. Mientras que esta perspectiva puede ser el caso para algunos, no lo es para la mayoría. Para de Soto el mundo en desarrollo es como una persona que trabaja duro para generar dinero y crecer, pero esto no se le es permitido. Un lugar lleno de “micro-capitalistas”, los cuales no tienen acceso a las herramientas necesarias para ascender en la escalera socioeconómica. La razón es porque en el mundo en desarrollo existen un sinfín de regulaciones y vallas administrativas que no permiten al individuo su propio desarrollo.

“Para tener una idea de lo difícil que es –empezar una empresa– mi equipo y yo abrimos un taller en las afueras de Lima (Perú). El equipo empezó a llenar los permisos, hacer las filas para los procesos administrativos, hacer viajes al centro de Lima donde se encontraban las oficinas, y obtener todos los requerimientos legales para empezar a operar bajo la ley. Se tardaron 6 horas al día y terminaron de registrar el negocio 289 días después (…) con un costo de USD$ 1.231 –lo cual equivale a tres veces el sueldo mínimo–.”
(de Soto, 2000)

Por esta razón, los individuos son “forzados” por dichas instituciones a la informalidad –que en países en desarrollo pueden ser responsables de un 70%-80% de la economía local– y todos sus activos, ganancias y cualquier tipo de capital del que sean propietarios terminan convirtiéndose en “capital muerto”. Por lo tanto, para de Soto la razón por la que los países en desarrollo no hacen la transición a economías capitalistas es por un Estado que desincentiva la creación de capital y la expansión de este de manera formal.

¿Capital vivo y capital muerto?

Capital es toda posesión que tenga un propietario, valor actual y valor agregado. El primer requerimiento es fácil de explicar, pues simplemente el activo debe tener un dueño. El segundo requerimiento nace del valor que la sociedad le da al objeto apoyado en los principios económicos de oferta y demanda; por ejemplo, un lápiz tiene el valor que el mercado considera basado en el costo de producción y en busca de generar un ingreso.

El tercer requerimiento –donde pondremos nuestra atención– explica que el capital tiene un valor que no solo viene del mercado, sino del valor futuro o de producción de este mismo. Una vaca tiene valor por su precio de mercado, sin embargo, la vaca produce leche, la cual puede ser vendida a un precio extra, y produce estiércol que puede ser vendido para fabricar abono y otros productos. Así como una vaca o una casa, la maquinaria y otros objetos tienen propiedades similares. Una casa no solo sirve como lugar de vivienda, sino también como aval para un préstamo o crédito, de igual manera todas tus propiedades tienen esta característica en común.

Es importante entender también que la razón por la que se puede utilizar una casa como aval es debido a leyes de propiedad fuertes e información de la propiedad que se tiene. Para esto las instituciones son primordiales –tema que tocaremos más adelante–. No obstante, cuando alguno de estos requerimientos se pierde, la tercera característica del capital también desaparece.

En los párrafos anteriores, el concepto “capital muerto” hizo una aparición importante como resultado de desincentivar la formalidad. Entender este término es indispensable para entender la postura de Hernando de Soto. Toda forma de capital que –por no estar declarada en la economía– no se pueda usar como valor agregado para crear más capital, se le denomina capital muerto. Usando el ejemplo de la vaca, si esta ya no puede producir más leche o abono o cualquier otro tipo de valor agregado, la vaca sirve más como comida que como inversión. De la misma forma, una casa que al no estar registrada formalmente no permite ser utilizada por su valor agregado, está estancada y, por tanto, su valor de capital está muerto. Para de Soto esta es la razón fundamental de porqué las economías no terminan de hacer una transición a economías capitalistas estables como las de Occidente. Según él, si se desbloquease el capital muerto acumulado por las personas en las economías informales, se generaría una inyección monetaria y una movilidad de mercado tales que serían suficientes para una transición a una economía capitalista, además de sacar a millones de la pobreza.

“Capital muerto, montañas de este, se encuentran en cada uno de los países en desarrollo y Estados previamente comunistas. En Haití, 68% de citadinos y 97% de personas rurales viven en casas que no tienen un título de propiedad. Muchos de estas casas –muchas veces construcciones improvisadas y claramente no regularizadas– no tienen mucho valor en estándares occidentales (…) sin embargo, la cantidad de ellas es tan grande que su valor total se estima en 5,2 billones de dólares, aproximadamente, (…) este numero es cuatro veces más que todos los activos legales de compañías en el país, nueve veces más que todos los activos del gobierno, y 157 veces más que toda la ayuda humanitaria en la historia de Haití.”
(de Soto, 2000)

Para de Soto, con esto el capital bloqueado tendría un impacto positivo tanto para los individuos como para los Estados. Los individuos tendrían acceso al uso de su capital privado en su potencial de valor agregado, pudiendo así acrecentar su riqueza. Para los Estados, el impacto de una transición del mercado informal al formal sería positivo para los esfuerzos de recaudación de impuestos. Esto se debe a que una mayor cantidad de capital sería formalizado y, por ende, dispuesto a impuestos –a pesar de esto, luego hablaremos de porqué naturalmente los impuestos deberían ser reducidos–.

Lógica

Hernando de Soto argumenta que, al integrar el capital informal a la economía formal, tanto la administración de un país como su ciudadanía se verían beneficiadas. La lógica de este proceso es muy interesante para analizar, especialmente por lo que significaría desde una perspectiva de comercio internacional, liberalismo y estructura de las instituciones. Tal como mencionamos previamente, de Soto y su equipo abrieron un taller en Lima –como experimento– siguiendo todos los procesos y requerimientos legales al pie de la letra. Esto les tomó 289 días trabajando 6 horas diarias y un precio de USD$ 1.231 –que representa tres veces el sueldo mínimo en el país–. Regulaciones y barreras administrativas similares son encontradas en países donde de Soto ha hecho investigación (Haití, Egipto y Filipinas, por citar algunos). Para él, esta es la razón principal del problema económico de los países en desarrollo, pues desmotiva a los pequeños comerciantes a empezar negocios en la economía formal y los empuja a la informalidad. De esta forma, mantienen su producción y ganancias sin necesidad que la garra administrativa cobre su parte. A su vez, este proceso genera la acumulación de capital muerto y ganancias extralegales que pudiesen producir residuos dañinos –en el caso de países semi-industrializados– y un sinfín de otras externalidades negativas.

Asimismo, el pequeño empresario no escapa de la garra administrativa del todo. Mientras huye del precio administrativo del gobierno, mantener un negocio en la informalidad no es gratis. En vez de deberle impuestos al gobierno, el empresario –en su interés de mantenerse fuera de los libros administrativos– incurre en otros gastos en forma de propinas o fraudes para lograr su objetivo. Se estima que, en total, el precio de estas “trampas” tienen un valor que es menor al costo de entrar a la formalidad a primera instancia, pero más alto que el de estar fuera a largo plazo –debido a la acumulación de capital muerto–.

Propuesta

No todo es desregularizar por el simple hecho de desregularizar. Aunque gran parte del problema se encuentra en las grandes barreras de entrada al mercado, de Soto propone un plan de acción diferente, el cual consiste en adoptar los sistemas que las personas en las economías informales usan en su día a día y adaptarlos a la ley. En los países donde la gran mayoría de personas es parte de la economía informal, se han logrado desarrollar formas de definir y organizar su propiedad privada. El economista argumenta que la ley actual debe buscar una manera de incluir estos sistemas de organización “extralegales”. De dicha forma se logrará un acuerdo que permita y motive a todo este sector informal regresar y adaptarse a la ley de la misma manera que el resto de la nación. Una nueva ley en la que ellos formarán parte del proceso de creación.

Hernando de Soto explica que en todos los países de Occidente ya habían pasado por este proceso de transición que él propone. Sin embargo, no se dieron cuenta u olvidaron la forma en que lo hicieron. En su libro dedica toda una sección –que mencionaremos brevemente– a exponer cómo en estos países –Inglaterra, los Estados Unidos, Japón, Francia, entre otros– hubo procesos de asimilación de leyes informales a una única ley formal.

“Mientras que los primeros migrantes eran ingleses y obedecían la ley de la corona, una vez que llegaban a el nuevo mundo se enfrentaban con una realidad diferente, y la forma en la que interactuaban uno y el otro empezó a cambiar. En Inglaterra, ocupar un terreno por un largo periodo sin título de propiedad estaba en contra de la ley. En las colonias, sin resistencia legal y muchas oportunidades, esta práctica se volvió común (…) eventualmente se llenó tanto la tierra de personas sin título de propiedad que fue como se formó el Estado de Vermont. La victoria de estos «informales» fue el reconocimiento de sus tierras como ellos las dividieron”.
(de Soto, 2000)

Eventos similares sucedieron durante la expansión al occidente de los Estados Unidos durante la famosa fiebre del oro americana y la forma en la que se organizaron las minas. Usando este argumento, de Soto defiende su teoría que la desregularización administrativa es importante. No obstante, adoptar los sistemas de organización informales y adaptarlos a la ley es la clave para resolver el problema de la informalidad. Fue de esta forma que se llevó al desarrollo de la economía estadounidense.

En la siguiente entrega de este artículo trataré los argumentos en contra de El misterio del capital.

Este artículo apareció por primera vez en nuestro medio aliado El Bastión.


Referencias

de Soto, H. (2000). El misterio del capital: por qué el capitalismo triunfa en Occidente y fracasa en el resto del mundo. (1ª ed.). Planeta Perú.

Erik Suarez

Titulado en las carreras de Economía y Relaciones Internacionales de Penn State University (Pensilvania EEUU) con enfoque en Economías en Desarrollo. En los últimos años, se ha dedicado a participar tanto en la política estudiantil como en la estadounidense de manera activa. En su experiencia destacan los roles de senador de Estudiantes Internacionales en Penn State y vicepresidente del Comité de Activismo Político de su universidad. Además, es parte de la prestigiosa Sociedad Nacional de Honor en Ciencias Políticas “Pi Sigma Alpha” en los Estados Unidos, nación en la que también participa constantemente en campañas de activismo para detener la expansión del socialismo del siglo XXI en la región.

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