Canto el voto

Esta semana estuve en algunas empresas del Valle de Aburrá. No fui a hacer campaña. Fui a hacer lo que creo que todos deberíamos estar haciendo estos días: hablar de política sin matarnos.

Siempre nos han dicho que ese tema hay que evitarlo para no pelear. Pero de política tenemos que hablar, porque le afecta el sueldo, la salud, la pensión y el trabajo. En las empresas que visité, la gente quería hablar.

Lo que encontré fue una mezcla de confusión, miedo y resignación. Pregunté quién era de la Nueva EPS. Muchas manos arriba. Familiares que no consiguen cita, que no los atienden ni en urgencias, que no reciben los medicamentos. El experimento de estatizar la salud ya está corriendo, aunque nadie lo llame así todavía. Estábamos mejor hace cuatro años.

Le están comprando el voto. Así de sencillo. Ahora hay más plata en el bolsillo — si es que no lo despidieron porque la empresa no pudo pagar el recargo. Lo vamos a sentir después: el aumento del salario sin productividad lo devora la inflación. Eso no es política social. Es cálculo electoral. Los hermanos venezolanos que salieron con fajos de billetes que solo servían para prender el fuego en la noche para calentarse lo confirman.

Este gobierno ha sido muy efectivo en una sola cosa: dividirnos. Pobres y ricos. Blancos y negros. Indígenas y terratenientes. Siempre encontrando un responsable histórico del lado contrario. Eso no es gobernar — es sobrevivir en el poder. Y va a ser muy difícil volver a tejer lo que se ha roto.

Por eso creo que esta es la elección más importante que hemos enfrentado desde que somos república. No solo para elegir un gobierno, sino para decidir si seguimos siendo el país que aprendimos a ser — con pesos y contrapesos, con una Constitución del 91 que le puso freno a quien fuera — o si abrimos la puerta a una asamblea constituyente hecha a la medida de una sola ideología.

Colombia necesita, como lo hizo Roosevelt después del 29, un relato que una desde la esperanza y no desde el odio. El odio — venga de donde venga — lleva a la violencia.
Por todo eso, este domingo voy a votar por Paloma Valencia.

Porque es mujer. Las mujeres llevan décadas levantando familias solas, educando hijos, construyendo empresas con lo que les toca. Nadie más responsable, más transparente, más cumplidor. Es hora de que manejen este país.

Porque está probada. Muchos años en política, a pesar de ser joven. La he escuchado y tiene una solución para cada problema. Está en un partido serio, con coherencia probada, y no tiene un solo escándalo de corrupción en su vida pública ni en su privada. Eso en Colombia no es poca cosa.

Y porque es la única que puede derrotar a Iván Cepeda en segunda vuelta. Las encuestas son fotografías de la opinión pública, no guías de voto. Hace cuatro años daban como seguro a Fico — el que pasó fue Rodolfo. El voto de centro llega más fácil a Paloma que al contrario. Lo importante no es ganar encuestas. Es ganar las elecciones.
Abelardo puede ser presidente de Colombia. Lo creo. Pero para garantizar que él y muchos otros puedan aspirar, primero hay que ganar este partido. Pudiendo ganar en tiempo reglamentario, no quisiera ir a los penaltis.

El primero de junio, pase lo que pase, aquí estaremos defendiendo la democracia y la libertad que nos dio la Constitución del 91.

Felipe Vélez Roa

Se desempeñó como Director de Planeación en la primera administración de Federico Gutiérrez, donde fue responsable de la formulación del Plan de Desarrollo Medellín Cuenta con Vos 2016–2019, reconocido por el Departamento Nacional de Planeación como el mejor del país en su categoría. Desde allí lideró procesos de estructuración y seguimiento del Plan de Ordenamiento Territorial (POT 2014–2027) y la proyección del Plan Integral de Movilidad Sostenible, consolidando una agenda de transformación urbana basada en datos, sostenibilidad y enfoque territorial.

Fue gerente del proyecto Metro de la 80 (Tranvía de la 80), participando en la estructuración técnica, financiera e institucional de una de las obras estratégicas para el futuro de la movilidad en Medellín.

En el sector privado ha dirigido equipos de alto desempeño, estructurado proyectos complejos y diseñado estrategias corporativas, experiencia que ha trasladado al debate público con un enfoque de eficiencia, disciplina fiscal y ejecución rigurosa.

Su liderazgo se ha caracterizado por promover la cualificación del debate público, la veeduría informada y la construcción de propuestas sólidas para el desarrollo de Medellín y Antioquia. Defiende una ciudad que planea bien, ejecuta mejor y piensa en el largo plazo.

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