“el crecimiento del turismo no planificado ha puesto en la agenda pública desafíos relacionados con el ordenamiento urbano, la protección ambiental, la infraestructura y el acceso equitativo a los beneficios”
El crecimiento turístico de Medellín durante los últimos años ha situado a la ciudad en el escenario internacional como un destino cultural, para el entretenimiento y los negocios de nómadas digitales. Este posicionamiento ha impulsado la inversión, empleo y el desarrollo de nuevos servicios. Sin embargo, también ha planteado interrogantes y desafíos en el debate público colombiano: ¿puede un destino mantener su competitividad a largo plazo si parte de su rentabilidad contribuye a deteriorar las condiciones sociales, ambientales y territoriales que sustentan su atractivo?
El Parque Lleras, ubicado en El Poblado, representa un escenario relevante para analizar esta tensión. Su concentración de gastrobares, alojamientos y actividades comerciales lo convirtieron en los últimos años en un referente de la ciudad; pero también en un territorio con desafíos de convivencia, Explotación Sexual Comercial de Niños ESSCNA, informalidad y uso del espacio público. Respondiendo a ese crecimiento las intervenciones institucionales realizadas en el, han sido controversiales por decir poco y pensadas en ese mercado con alto poder adquisitivo y hay que decirlo: extranjero.
Tal parece que en este momento Medellín reproduce un modelo de crecimiento en el que el éxito comercial de corto plazo ha comprometido la sostenibilidad del destino, la calidad de vida de sus residentes y la confianza de sus visitantes. La experiencia de Tulum, México, ofrece elementos de comparación útiles: Comparten la actual disminución de visitantes de alto poder adquisitivo que ha llevado al cierre de prestigiosos negocios. Pero esto es solo un síntoma visible del entramado complejo alrededor del turismo mal planificado.
En Tulum, el crecimiento del turismo no planificado ha puesto en la agenda pública desafíos relacionados con el ordenamiento urbano, la protección ambiental, la infraestructura y el acceso equitativo a los beneficios de la actividad, pese a regulaciones y reformas generadas desde la institucionalidad gubernamental. En Medellín, el Parque Lleras enfrenta una problemática similar agregando la seguridad, las actividades ilegales y los efectos de la actividad turística sobre los residentes y aunque también ha habido intervenciones de las autoridades, estas no han podido responder al problema de fondo.
La similitud entre ambos casos no radica en que se haya demostrado una caída equivalente de visitantes, sino en que muestran la necesidad de gestionar los efectos del crecimiento turístico antes de que comprometan la calidad de vida de residentes y el atractivo del destino.
Medellín y Tulum ofrecen un punto de partida para una conversación más amplia sobre estrategia de destinos, gobernanza, inversión responsable y desarrollo urbano: Para Medellín, la lección es que la competitividad no puede depender exclusivamente de atraer visitantes con mayor capacidad de gasto: también debe construirse sobre un modelo territorial capaz de generar rentabilidad sin consumir progresivamente sus propias fuentes de valor. Ahora bien, ¿todo está perdido para Medellín?
La principal decisión estratégica para Medellín es reconocer que la sostenibilidad no constituye un costo adicional separado del negocio turístico, sino una condición para preservar su viabilidad. Proteger el territorio, garantizar los derechos de los residentes y mejorar la experiencia de los visitantes son objetivos complementarios cuando se gestionan con visión de largo plazo.
El modelo debe cambiar para lograr resultados distintos: Crear un sistema de gobernanza turística territorial con participación activa de los residentes locales para evitar que las decisiones se tomen basadas únicamente con enfoques comerciales, las actuaciones para prevención y respuesta frente Al riesgo a menores ESSCNA, seguridad turística con protocolos permanentes, canales accesibles de denuncia, seguimiento a los casos, regulación de las viviendas turísticas que permitan compatibilizar la actividad económica con el derecho a habitar la ciudad, diversificación de oferta turística.
La solución propuesta debe transitar hacia un modelo de gestión turística integral que articule gobernanza territorial, seguridad, legalidad, protección de derechos, regulación del alojamiento, diversificación económica e inteligencia de datos. Este enfoque permitiría abordar las causas estructurales de los conflictos sin renunciar a los beneficios económicos de la actividad turística.
En consecuencia, el éxito del Parque Lleras no debería medirse únicamente por el volumen de ventas, la ocupación de alojamientos o la llegada de visitantes internacionales, sino por su capacidad de generar valor económico sin deteriorar las condiciones sociales y territoriales que hacen de Medellín un destino atractivo.
















Comentar