Un asesor de “extrema derecha” en Itagüí

El actual alcalde de Itagüí, Diego Torres, anunció el 16 de diciembre de 2023 a gran parte de su gabinete, entre los que se encuentra un asesor de seguridad y convivencia (ver anuncio). Su nombre es Edgar Ferruccio Correa Coppola, es un brigadier general retirado, y su contrato con la administración itagüiseña es de 128 millones de pesos para 10 meses; es decir, está devengando poco más de 12 millones de pesos mensuales, casi a la par que un secretario de despacho que está por el orden de los 17 millones de salario.

Se podría cuestionar la pertinencia de ese millonario contrato en un municipio pequeño con una secretaría de seguridad que tiene un secretario con una amplia experiencia en seguridad, siendo incluso asesor de seguridad en el pasado, además de que bajo su mando tiene con un robusto y basto personal, entre los que se encuentran subsecretarios, profesionales universitarios, técnicos operativos, asistentes y una buena cantidad de contratistas, además de otros asesores. Sin embargo, ese no es el objeto de esta columna.

Alguien de la entraña de la administración me decía que Ferrucio “va a tirar la línea en seguridad en el municipio”. Y no es para menos, puesto que dentro de las funciones de su contrato está el “asesorar y acompañar al alcalde municipal en todos los procesos y sus evaluaciones, en la toma de decisiones relacionadas con la seguridad y convivencia ciudadana en el municipio de Itagüí” (ver contrato completo con funciones).

Resulta preocupante que quien se ha estado encargando de asesorar y acompañar al alcalde en temas de seguridad y convivencia ciudadana sea alguien que se autodenomina de “extrema derecha” en su red social X. La convivencia se da entre diferentes, buscando puntos medios de acuerdo, pero para el señor Correa (sic) “en la vida no existen puntos medios. Es o no se es y punto”, como lo dice su descripción en X, y por eso se autocalifica de extrema derecha. Terrible.

Además, Ferruccio no es amigo de la protesta social y cree en la conspiración del foro de Sao Paulo, pero hay algo mucho más preocupante: cree que la seguridad ciudadana se mide en muertos y que la política se hace con sangre. Y no lo digo yo, lo dicen sus trinos.  Y aun así, otra de sus funciones contractuales es sugerir una hoja de ruta “para alcanzar los niveles propuestos dentro de la percepción de seguridad” del municipio.

Además, ha afirmado que las manifestaciones estudiantiles son una horda de salvajes. Y, si bien es cierto que los tuits acá citados son de 2018 a 2019, y que no tiene actividad en X (antes Twitter) desde 2023, no se deben pasar por altos sus percepciones frente a la oposición de entonces. Y es que, si quien nos va a asesorar en temas de seguridad y convivencia cree que la protesta social estudiantil, que ha vivido Itagüí, es nutrida por salvajes que destruimos bajo el efecto del alcohol y la droga, qué garantías podemos esperar.

Y es él quien nos asesora en convivencia y seguridad.

Además, el hoy asesor de seguridad de la alcaldía de Itagüí fue salpicado por un excomandante de las Fuerzas Especiales, quien afirmó que el entonces General Edgar Ferruccio conocía del llamado kit de legalización”; es decir, de las armas y explosivos que les colocaban a las víctimas de falsos positivos en el país. El mayor (r) decía que Ferruccio le llamaba a esos implementos un “pararrayos” para evitar problemas legales, como lo relata una nota de La W (ver nota). Este compareciente ante la JEP dijo en el 2022 lo siguiente:

“La primera vez que escuché del kit de legalización fue en una reunión de Estado Mayor por una visita que iba a hacer el presidente de la república a Medellín, no escuché el kit, pero sí el ‘pararrayos’, me decían: es que usted lo único que tiene que hacer es buscarse unos pesos para que compre unos cuantos pararrayos, mi coronel Correa Coppola fue el que me dijo eso, yo no entendía, y alguien me dijo que el pararrayos era el kit: granadas de mano, cordón explosivo, un fusil, en preferencia AK-47, una navaja, pues para ponérselo al muerto”. 

Ferruccio fue retirado del Ejército cuando era comandante de la fuerza de tarea Júpiter, encargada de operaciones en el departamento del Caquetá contra la columna móvil Teófilo Forero de las Farc y alias El Paisa. Sin embargo, la decisión de hacerlo a un lado, según el Ejército, se debió a cambios rutinarios, no a esos señalamientos.

Por otra parte, el informe Paramilitarismo e Impunidad: Violaciones a los DD.HH. en las zonas 1 y 2 del Suroeste Antioqueño, de la Corporación Jurídica Libertad (2020), señala que los nexos entre paramilitares y el Ejército en el suroeste antioqueño fueron permanentes, describiendo una serie hechos que fundamentan esa afirmación.

Según el informe, el Batallón de Infantería N° 11 Cacique Nutibara apoyaba a los hombres del líder paramilitar Doble Cero, cuyo apoyo comenzó desde 1997 hasta el 2000 según documentación del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín. Hasta ahí el señor Ferruccio no tenía injerencia; sin embargo, propiamente el fenómeno de los falsos positivos se incrementó entre 1995 y 2010 con 70 ejecuciones (63 por el Ejercito y 7 en acción conjunta con los paramilitares), siendo esta la cuarta subregión de Antioquia con mayor número de casos, cuyo mayor registro se dio en 2006 con 24 casos.

En ese momento, como lo señala el informe, el señor Ferruccio Correa era teniente coronel de ese Batallón (ver informe).

Ya Itagüí ha tenido altos funcionarios de la alcaldía y de la fuerza pública cuestionados, e incluso condenados por no hacer lo que les corresponde de acuerdo a la ley. Por citar un ejemplo: en el 2010 fue condenado el excomandante de la estación policial de Itagüí, Luis Augusto Manrique Montilla, capturado el 17 de julio de 2009 por la desaparición forzada de tres jóvenes mujeres y un presunto delincuente, sin que a esta fecha hubiera rastro de las víctimas.

La alta esfera de la seguridad y los derechos humanos en el municipio no merece otro personaje más que pueda tener relaciones con prácticas inadecuadas. Súmese a ello las denuncias presentadas por esta columna frente al hoy Personero de Itagüí por su cuestionable círculo político y familiar relacionado y condenado por nexos con el Clan del Golfo (ver columna).


Todas las columnas del autor en este enlace: Santiago Molina

 Santiago Molina

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Santiago Molina

Licenciado en Humanidades, Lengua Castellana de la Universidad de Antioquia.​

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