Sobre las Violencias Basadas en Género en la UdeA. Carta abierta al candidato Luquegi Gil Neira

Candidato Luquegi Gil Neira, me resulta imposible escribir esta carta abierta sin echar mano de mi antigua experiencia como estudiante del pregrado de Ciencia Política en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia, y además, recordar una advertencia (que usted en su momento asumió como un compromiso) en la carrera que a finales del 2017 lo llevó por primera vez a la decanatura de nuestra Facultad.

En un reciente foro con candidatos a la rectoría salió a relucir su postura y sus acciones específicas en relación a los episodios de Violencias Basadas en Género (VBG) que, entre agosto y diciembre del año 2022, detonaron una crisis sin precedentes en la  Facultad, desencadenando, a su vez, un efecto domino que sacudió como nunca los cimientos del Alma Mater.

Aclaro que no escribo esta carta con la intención de asumir alguna vocería, ni más faltaba, cada proceso, en el marco de su trayectoria y autonomía, cuenta con los elementos para cuestionar e indagar sobre su paso por la Facultad, y de usted, como actual candidato, lo menos que se puede esperar son respuestas que aclaren dichos interrogantes. La escribo con la intención de recordarle a la comunidad universitaria un episodio que se presentó en la Facultad mientras usted aspiraba a la decanatura.

Ocurrió el jueves 16 de marzo del 2017, hace ya casi siete años, en el Auditorio «Horacio Montoya Gil», cuando, ante una masiva asistencia de la comunidad académica, le solicité a los tres aspirantes a la decanatura —Luquegi Gil Neira, Berta Fanny Osorio y Miguel Ángel Montoya— que presentaran sus propuestas específicas y las medidas a tomar ante las situaciones de acoso y abuso que implicaban a varios profesores de la Facultad, en los pregrados de Derecho y Ciencia Política.

Me atreví a formular esa pregunta sobre un tema del que se hablaba mucho en voz baja y se mencionaba poco en voz alta porque como estudiante presencié el abuso y acoso al cual fueron sometidas varias compañeras en diferentes semestres. Abusos que en algunos profesores (considerados como “vacas sagradas”) rayaban en la depravación. Ante la angustia que percibía en varias de ellas las invité a denunciar, a sentirse seguras para iniciar procesos, a contribuir a ponerle un alto a los abusadores, pero fue algo que de poco sirvió.

Algunas compañeras (en una postura que siempre respeté y comprendí) me manifestaron que “denunciar no servía para nada”; otras se sentían muy intimidadas para emprender acciones, y varias solo me dijeron que pronto se iban a graduar y ya poco importaba insistir en denuncias que no llegarían a “ningún lado”.

Personalmente, fue una situación que me conmovió.

No me cabía en la cabeza que, en una Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, las estudiantes no sintieran la tranquilidad suficiente para denunciar situaciones de acoso y abuso: ¡Por Dios, es una Facultad de Derecho! Pensé mucho en las estudiantes que ingresarían, tan llenas de sueños y expectativas —con lo difícil que representa pasar a la Universidad de Antioquia—, pues se verían expuestas a esos profesores abusadores y acosadores.

Ante la falta de denuncias o procesos (aunque del tema, vuelvo a repetir, se hablaba mucho en voz baja), esos profesores se sentían a sus anchas y con patente de corso para seguir con sus prácticas.

Aclaro que todo eso ocurrió cuando usted todavía no había asumido la decanatura.

Pero volviendo a esa mañana del 16 de marzo de 2017, en el Auditorio «Horacio Montoya Gil», sin refugiarme en una capucha y, comprendiendo lo que se me podía venir, alcé mi voz y le pedí a los candidatos que asumieran compromisos específicos para acabar con los acosos y abusos. La Facultad debía propugnar por ser un entorno libre de violencias, acosos, presiones o chantajes; se debía crear un ambiente de confianza para que las estudiantes denunciaran y que la impunidad no perpetuara los abusos.

Hace exactamente seis años y 345 días le preguntaba a usted, candidato Luquegi Gil Neira: ¿Hasta cuándo se va a permitir ese tipo de violencias?

Ahora, cuando la opinión de la comunidad universitaria tiene la mirada puesta en un proceso de designación rectoral en el cual usted figura nuevamente como candidato, vuelvo a rememorar aquella fecha para preguntarle: ¿Acaso, fui escuchado? ¿Qué se hizo? ¿Por qué las medidas que usted dice que tomó para acabar con ese tipo de violencias fueron insuficientes? ¿Por qué no se erradicaron las VBG en su paso por la decanatura?

Recuerdo que usted me respondió que ante las VBG habría “cero tolerancia”. Sin embargo, las medidas de “cero tolerancia” que usted adoptó a lo largo de cinco años fueron insuficientes. La emergencia por VBG que se presentó en nuestra facultad a mediados de 2022 es una clara muestra de ello. Espero que, en aras de la transparencia, ahora sea claro con su responsabilidad -si le cabe-, porque antes de su primer día en la decanatura le advertí sobre la necesidad de tomar medidas ante el acoso y los abusos. ¿Entonces, qué pasó?

A casi siete años de ese episodio y ahora buscando asumir las riendas de la Universidad, se lo vuelvo a preguntar, candidato Luquegi Gil Neira: ¿Hasta cuándo?


Todas las columnas del autor en este enlace: Fredy A. Chaverra Colorado

Fredy Chaverra Colorado

Politólogo, UdeA. Magister en Ciencia Política. Asesor e investigador. Es colaborador de Las2orillas y columnista de los portales LaOrejaRoja y LaOtraVoz.

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