“Los argentinos son ganadores, porque nada les queda grande, para ellos, como dice el refrán taurino, cuando más grande es el toro, mejor es la corrida”.
He notado que muchos colombianos les tienen bronca a los argentinos por prejuicios. Dicen que son arrogantes, agrandados o soberbios. Eso lo pude comprobar en este Mundial de Fútbol 2026. En partidos en los que Argentina se vio en calzas prietas como contra Cabo Verde y Egipto, en los lugares donde veía el partido, la mayoría de los asistentes le hacían fuerza y celebraban. como si fuera una victoria propia, los goles de los rivales de Argentina. Me llamaba la atención porque eran países que geográfica y culturalmente son mucho más distantes que nuestros vecinos del sur.
Tuve la posibilidad de conocer y compartir con varios argentinos que derrumban los prejuicios que colombianos tienen sobre ellos y que a la vez ratifican que no podemos generalizar. A fin de cuentas, cada persona así sea del mismo país, es diferente en temperamento y carácter. Incluso, los colombianos hemos sufrido esa generalización negativa causada por el narcotráfico. No todos los colombianos somos narcos ni delincuentes, pero gentes del exterior siguen teniendo esa percepción sobre nosotros.
Los argentinos con los que compartí son grandes seres humanos, nobles, generosos y excelentes anfitriones. Se fajan con sus afamados asados y claramente tienen un espíritu competitivo que hace que se destaquen en diversos ámbitos. El argentino no se cree menos que nadie, se siente ganador, no se deja intimidar, da la cara y muestra siempre gallardía y optimismo para superar los obstáculos. Humildemente creo que son esas características las que debemos adoptar los colombianos para trascender en el deporte de élite.
Marcelo Bielsa, director técnico argentino, lo define claramente: “¿Cuál es la gran virtud del futbolista argentino? Tiene una rebeldía frente a la derrota. Un deseo de triunfo que le abre las puertas en todo lado” (ver).
Las comparaciones son odiosas, pero indican el nivel en el que estamos y deben servir de referencia para poder mejorar y alcanzar el nivel deseado. El deporte más popular de Colombia es el fútbol, pero los resultados no han estado a la altura de la popularidad. En casi un siglo, el mayor logro de la Selección Colombia ha sido ganar una Copa América, en la que no participó Argentina, y Brasil vino con un equipo alternativo por temores con la situación de seguridad que vivía el país. En mundiales de fútbol, lo más lejos que hemos llegado es a cuartos de final (una vez) y a nivel de clubes, sólo 3 Copas Libertadores y 1 Sudamericana.
Es el ciclismo el que ha dejado en alto el nombre de Colombia en deportes de élite, con campeones en las tres grandes vueltas; de otro lado, Argentina no sólo es potencia en fútbol donde ha sido 3 veces campeón del Mundo y tiene a tres de sus jugadores entre los mejores de la historia: Messi, Di Stéfano y Maradona; también en otros deportes como tenis, donde sus tenistas han ganado torneos Grand Slam (los más importantes del deporte); en Fórmula 1 tienen a uno de los máximos campeones con Juan Manuel Fangio que logró ser cinco veces campeón del mundo; en la NBA fueron campeones con Emanuel Ginóbili que además lideró a su país para llevarse el oro olímpico de baloncesto en Atenas 2004, derrotando al todopoderoso Dream Team de Estados Unidos. Esos logros no son pura casualidad, es un tema de actitud ganadora y por tanto de mentalidad.
James Rodríguez, uno de los mejores jugadores que ha tenido Colombia, expresa genuinamente, en el documental que le hizo Netflix, que le daba pereza entrenar en bicicleta estática -en su paso por el Bayern Munich de Alemania-, porque no iba a competir en el Tour de Francia; que también le daba pereza despertarse para las clases de alemán y prefería quedarse dormido, porque según él, “eso”, el idioma, no le entraba. Si bien no todos los colombianos tenemos esa actitud sí muestra un patrón de esa mentalidad colectiva en la que nos derrumbamos cuando nos sacan de la zona de confort, nos exigen y estamos en un ambiente adverso.
Los argentinos son ganadores, porque nada les queda grande, para ellos, como dice el refrán taurino, entre más grande es el toro, mejor es la corrida. Hay que aprenderles.
*Mis artículos no representan a mi empleador.













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