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Era posible este resultado. Éramos moderadamente optimistas. Nos enfrentábamos a la internacional de derechas y su emotivo y fácil discurso visceral y básico teledirigido a la entraña misma de la ignorancia y el fanatismo. Enfrentamos un proyecto FACHO y esto hay que decirlo duro y claro. Es un Fascismo remozado que logra la obediencia ciega que al imbécil e ignorante, le lleva a confundir el origen mismo y la verdadera raíz del mal. Si, es Hannat Arendt hablándonos, siempre tan vigente, tan urgente, para comprender el totalitarismo. Escuchar a los exmilitares de la fuerza pública, a los de lo que fue la insurgencia, a los de las fuerzas paramilitares, mezcla rara entre ser una falange de derechas, ser ejércitos privados de capos del narco, la minería ilegal, la ganadería, ante la Jurisdicción Especial de Paz, escucharlos cuando se tratan de explicar y redimir ante las víctimas permite comprender esa infernal máquina de moler seres humanos, humanidades, cuerpos, que es la guerra, que es la violencia. Triste historia la nuestra. Hoy, electoralmente se manifiesta una división por la mitad, que sólo se explica por el apoyo de sectores sociales subalternos y enajenados a la propuesta de una perspectiva política que junta mafia y empresarios codiciosos, que junta fachos de corbata y paracos. Una articulación política entre el viejo uribismo, el conservatismo más rancio, caciques regionales de los clanes más corruptos y que ideológicamente se sitúa en esa internacional fascista que trabaja en alianza mundial para controlar países como controlar mercados para sus negocios y que funda su ideología en una defensa, hasta hipócrita, de valores religiosos, de una idea de familia que no existe ya y por supuesto ni practican, una idea de patria que es la bandera, pues apátridas son cuando piden la invasión extranjera y ser parte de esas fuerzas agresivas, genocidas, que invaden, asesinan, destruyen. Enfrentamos un imperio en decadencia, pero con tecnologías y capitales letales para la vida y que da aletazos ante las derrotas económicas y militares que viene sufriendo cuando se abre una multipolaridad que cambia la situación política y económica del mundo.
Esta privilegiada esquina neotropical llamada hoy Colombia, que ha sido convulsa desde que llegaron aquí los primeros invasores europeos, lugar de fundaciones de ciudades que poco duraban ante la defensa de los pueblos que habitaban Aby Ayala, en este lugar especial del planeta, se juega el futuro del continente y de una agenda global por la vida. Una Conquista cruel, una colonia esclavizante y racista, una independencia inconclusa, una republica imaginada y truncada, 200 años de gobiernos de las oligarquías y la irrupción ya pacifica, ya armada de la gente popular campesina, de los pueblos étnico territoriales siempre en resistencia, de los artesanos, de las mujeres, de las juventudes. Un país que se ha narrado en un su belleza y sus tragedias, de músicas escuchadas en el mundo, de poetas, escritoras y escritores, de pintoras, de pintores, de culturas diversas que la muestran en su bio-diversidad. De mucha, mucha riqueza que tal vez ha sido nuestra desgracia, pues ha desatado la codicia ante esta magnífica exuberancia.
Aquí en esta esquina del continente, entre el pacifico y el Caribe, en el centro del mundo, en un lugar estratégico para el mercado global, se disputaba el 21 de junio y aún se disputa en el escrutinio, la soberanía, la democracia, la justicia social y ambiental, el cambio de las relaciones entre mujeres y hombres sustentado en políticas y normas que reconocen su derecho a una vida libre de violencias, que reconocen a las mujeres campesinas, indígenas populares y sus derechos así como los derechos del campesinado, los avances en el reconocimiento a la gestión comunitaria del agua, la institucionalidad de justicia agraria, las políticas para superar todas las brechas, las sociales y territoriales… contra una propuesta “libertaria”, que así se ha significado esa libertad de hacer lo que se les de la bendita gana con la gente, con la naturaleza, con las economías territoriales todo a nombre una libertad de mercado y una supuesta libertad del individuo. “Vamos a hacer el fracking que se pueda”. O decir “patria milagro” al país que ni conocía, que visitaba y del que declaraba prácticamente avergonzado. “Vamos a defender a Colombia por la razón o por la fuerza”, ¿una amenaza? “Póngale la raya al tigre”, o ese anunciamiento del showman antes de salir a escena “el number one”. El ignorante número uno, funcional al imperio le diría yo.
Y ese discursito pega, concita y excita, y vendido desde un marketing político cargado de frases que realzan una virilidad facha, y recuerden que fascinum…ese amuleto en forma de falo que excitó a Mussolini para denominar el fascismo…… de incitaciones a una valentía absurda, de minimización de lo femenino y las mujeres, “gracias MIS mujeres bellas, sin ustedes no hubiera sido posible, nena.” Frases cargadas de machismo y racismo y de concitación al éxito, pero también a volver trizas la institucionalidad publica acumulada y recuperada, ha despedir 700 mil servidoras públicas, reducir ministerios y hasta pagar una deuda con el FMI, deuda que no existe, pues este gobierno que termina nos DESENDEUDÓ. Esta en juego esa barrera higiénica que el pueblo colombiano, sus mujeres y juventudes adelante, los pueblos étnico territoriales y campesinos, los sectores populares, las personas de las artes y las culturas, las académicas, las iglesias casi todas, queremos poner a fascismo. Miremos el mapa de Colombia, la Colombia profunda voto por el cambio y la vida. Voto por la paz y el diálogo nacional.
¿Qué sigue? En lo inmediato un resultado oficial. Y en lo que sigue, si se confirma la llegada de los de siempre con un liderazgo que da vergüenza y nos dará mucha vergüenza ante el mundo democrático del planeta, seguir en este carnaval popular, seguir en la comunidad y en la calle, en el poder que somos, en la gestión colectiva de nuestras territorialidades, del agua, la alimentación y la energía, seguir en nuestras asociaciones y cooperativas, en nuestras redes y plataformas. Seguir haciendo lo que sabemos hacer, RESISTIR. Y esta resistencia pacifica y creativa tiene ya un acumulado de experiencia insustituible. Confiar en la producción de lo común que hacemos a diario, en nuestras economías, en nuestras apuestas y propuestas, vigilar, controlar los poderes, movilizarnos, protestar y recordar siempre que no hay protesta sin propuesta.













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