Las industrias culturales y creativas y el turismo, nuevos horizontes económicos para Medellín

The elevated Medellin Metro is in motion as it rushes into the Parque Berrio Station in front of the illuminated Palace of Culture in Plaza Botero in Medellin, Colombia.

Siempre he visto la pujanza antioqueña como la capacidad para resolver problemas desde la región, como la autosuficiencia en la dificultad y la previsión en la bonanza. La pujanza y el emprendimiento antioqueño, parten de entender las bondades de la región y de explotarlas. Lo mismo se puede decir de las dificultades, que se han explotado a favor y que se ha aprendido mucho de ellas. En el mundo del emprendimiento tecnológico, se denomina a este estilo de negocio como el de los Makers. Personas osadas que toman grandes riesgos pero que por el hecho de estar constante creación  y ejecución, tienen una gran capacidad de adaptación. Adaptarse es sobrevivir, lo que me recuerda al libro de Oppenheimer.

Para el emprendedor del siglo XXI, aquella persona que viene marcada en su ADN de antioqueñidad y verraquera, y que ha estado expuesta a los avances del siglo presente, se abren nuevos horizontes económicos en las Industrias Culturales y Creativas. Es por esto que es posible soñar una ciudad con ambos pies puestos en el futuro, donde surjan trabajos que requieran más esfuerzos mentales y creativos, que esfuerzos corporales. Necesitamos que nuestras nuevas generaciones trabajen con la cabeza  y no con el cuerpo.

Las Industrias Culturales y Creativas son, según la UNESCO “Aquellos sectores de

actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”. Este enfoque pone un énfasis no solo en los productos propios de la creatividad humana que son reproducidos industrialmente, sino que da relevancia a la cadena productiva y a las funciones particulares que realiza cada sector para hacer llegar sus creaciones al público. Así las cosas, esta definición incluye las actividades relacionadas como la publicidad y el diseño gráfico y web, que contribuyen decisivamente en este proceso. Lo que se pretende es darle reconocimiento a quienes hacen de la cultura y la creación su sustento.

El turismo es un gran aliado, dado que los turistas son consumidores hábiles de cultura. A menudo, el turista tiene más interés en conocer las costumbres, patrimonio cultural y modo de vida de una población y las particularidades de un territorio que el mismo nativo. El arte, siendo una expresión general que encuadra todas las manifestaciones, ha pasado de estar en los museos, a contar la historia de las ciudades. Para citar un ejemplo, el tour de la comuna 13, hoy en día el más solicitado de la ciudad, espera tener una afluencia de 2,5 millones de turistas en 2019. ¿Cómo llegan? A través de las redes sociales. Pero el crecimiento desordenado tampoco es el objetivo, el emprendimiento cultural debe venir de la mano de una capacitación en negocios, manejo de personal y respeto por la propiedad intelectual. El reto es exponer a la población ante emprendimientos y modelos de negocios que muchas veces no requieren de gran infraestructura e insumos, sino, que  requieren de conocimiento.

Es en este contexto que adquieren vigencia como nunca antes las Industrias Culturales y Creativas. Las artes, el Internet y las tecnologías de comunicación, serán fundamentales para el desarrollo de la economía Nacional. En este aspecto, es importante resaltar que el Presidente de la República, Iván Duque, haya impulsado una ley en este sentido en su paso por el Congreso, la Ley de Economía Naranja. El Presidente ha hecho énfasis en que espera potenciar el PIB en varios puntos porcentuales con el desarrollo de las Industrias Culturales y Creativas.

A nivel local Las ICCs prometen mucho. Es importante reconocer el ejemplo de algunos emprendimientos, instituciones y empresas dedicadas, cada una desde su nicho, a hacer de la cultura y la creatividad un proyecto de vida con buena rentabilidad económica.

Desde el sector público, surge el desafío por hacer de la ciudad el hub de innovación más completo y competitivo de Latinoamérica, que actualmente lo estamos enfrentando con Ruta N. En el sector privado, tenemos una variada gama de emprendimientos exitosos para mostrar en este momento; Desarrollo web, community managers, youtubers, personas que hacen videojuegos e incluso quienes los juegan(gamers), los cineastas, que lograron mayores alicientes para producir con la ley 814, o la Ley del Cine. Asimismo, los que hacen animación digital, los desarrolladores de software, los publicistas e incluso los comunicadores políticos y la fiesta hacen parte de quienes crean cultura.

En el campo del turismo, somos testigos de un fenómeno que deben mirar las otras capitales de Colombia: El turismo urbano. Estos Antitours que buscan mostrar la realidad y preservar la memoria de la ciudad, los vemos en San Javier, Comuna 13 o los que por ejemplo dan en La Sierra y el Centro de Medellín. Estos tours tienen un alto contenido histórico y cultural, y cuestan entre veinte y cien mil pesos por persona. Son un modelo de negocio exitoso. En otro artículo podremos hablar del impacto positivo de las zonas visitadas. Industrias limpias, sanas y que no contaminan. Industrias rentables. Industrias Culturales y Creativas.

 

Marko Felipe Corredor

Abogado joven, comprometido con el servicio público y la academia. Especialista en Derecho Administrativo, Derechos Humanos y Magister en Derecho Internacional. Becario del programa de Alto Gobierno de las Universidades George Washington y El Rosario. Quiero trabajar por los jóvenes a través de tres pilares: tecnología, innovación e industrias creativas.