La ignorancia es atrevida

En medio de una entrevista, el candidato Abelardo de la Espriella, principal contendiente a una eventual segunda vuelta presidencial, afirmó, con un tono despectivo, que “la ignorancia es atrevida”. La frase causó revuelo y fue tomada por distintos medios y sectores políticos como una falta de respeto. Los seguidores del “Tigre” no tardaron en salir a su defensa.

La situación plantea un dilema interesante: ¿en el periodismo todo se vale? El candidato aseguró que la pregunta tenía una mala intención, y desde las redes sociales se observaron opiniones divididas tanto sobre la pregunta como sobre su respuesta.

Mi intención en esta columna no es explorar el dilema ético de la discusión. Para eso están los politólogos, periodistas y analistas que ya han expuesto argumentos sólidos desde ambas posiciones. Más bien, mi intención es exponer la naturaleza incoherente de nuestra sociedad.

En redes, el debate es intenso. Seguidores de todos los movimientos políticos imponen su verdad, aunque muchas veces esté sesgada o desinformada. Y entonces surge otra pregunta: en redes, ¿todo se vale? Hoy todos se indignan por lo que dicen y opinan los líderes del país, pero ¿acaso no son también un reflejo de nosotros mismos? ¿No representan, en cierta medida, nuestra propia imagen?

Puede sonar absurdo, pero mantengo una postura firme: el problema del país no está únicamente en el poder ejecutivo ni en el legislativo, sino también en la idiosincrasia colombiana. En la lógica del “vivo vive del bobo”. En la confrontación sin diálogo y en la rigidez de nuestras posturas.

Queremos un país diferente, pero muchas veces a costa de los demás. Y para construir, también hay que ceder. Falta empatía, tolerancia y disposición para escuchar. Porque la violencia no consiste únicamente en empuñar un arma. También está en las extorsiones, los robos, los secuestros, los magnicidios y en todas las formas de indiferencia que hemos normalizado.

Todos esos muertos inocentes no son solo responsabilidad de quienes ejercen el poder.

También son responsabilidad de millones de colombianos que, día a día —y me incluyo—, decidimos imponer nuestro egoísmo bajo la premisa de que todo se vale.

Martín Mesa Salazar

Martín Mesa Salazar, tengo 24 años, soy economista de la Universidad EAFIT, y tengo una especialización en Administración Financiera en la Universidad de los Andes. Cuento con dos años de experiencia en el sector financiero, trabajando como FP&A analyst en una multinacional llamada KrediYA. Me apasiona la literatura, el futbol, la música y la economía.

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