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La antropología siempre ha tratado de responder qué significa ser humanos en un momento histórico determinado. Hoy, buena parte de esa respuesta pasa por comprender nuestra vida digital.
Cuando la gente piensa en antropología suele imaginar excavaciones, comunidades indígenas o viajes a lugares remotos. Pocas personas piensan en TikTok, en inteligencia artificial, en memes, en grupos de Telegram o en algoritmos que deciden qué vemos todos los días. Sin embargo, hace mucho tiempo la antropología dejó de preguntarse únicamente por los mundos “lejanos”. Hoy también intenta comprender uno de los territorios más habitados de nuestra vida cotidiana: internet.
No porque lo digital haya reemplazado la vida “real”, sino porque hace parte de ella. Trabajamos allí, construimos relaciones, hacemos política, aprendemos, consumimos información, nos organizamos, nos enamoramos y también somos vigilados. Lo digital dejó de ser una herramienta para convertirse en un espacio donde se producen culturas, desigualdades, conflictos y formas de habitar el mundo. Y, precisamente por eso, es un problema profundamente antropológico.
Durante los últimos años he tenido la fortuna de coordinar el Grupo de Interés de Antropologías Digitales de la Asociación Colombiana de Antropología. En ese espacio hemos descubierto algo muy sencillo: cada vez somos más quienes nos encontramos investigando fenómenos digitales, pero muchas veces lo hacemos hablando idiomas distintos.
Alguien estudia comunidades de videojuegos. Otra persona investiga plataformas de trabajo digital. Alguien más analiza desinformación, inteligencia artificial, activismos en redes sociales o memorias digitales. Compartimos preguntas similares, pero no siempre compartimos las mismas herramientas, referencias o conceptos.
Fue de esa conversación colectiva que nació nuestro Glosario de Antropologías Digitales.
No quisimos hacer un diccionario definitivo. Sería imposible. Las tecnologías cambian demasiado rápido y los conceptos evolucionan casi al mismo ritmo que las plataformas. Lo pensamos más bien como una brújula: un punto de partida para quienes quieren comenzar a investigar estos temas o para quienes, en medio de un proyecto de investigación, se encuentran con palabras nuevas, metodologías desconocidas o herramientas que nunca habían utilizado.
El glosario reúne plataformas para hacer investigación, metodologías de trabajo de campo digital, conceptos teóricos y discusiones éticas sobre inteligencia artificial, algoritmos, vigilancia, privacidad, trabajo digital, colonialismo de datos y muchos otros temas que hoy atraviesan nuestras investigaciones. También propone una mirada crítica sobre las tecnologías, entendiendo que ninguna herramienta es neutral y que toda innovación está atravesada por relaciones de poder, intereses económicos y formas particulares de imaginar el futuro.
Pero quizás lo más importante del proyecto no sea el listado de conceptos.
Lo más importante es que demuestra que en Colombia la antropología digital ya no es una curiosidad marginal. Existe una comunidad creciente de investigadoras e investigadores preguntándose cómo cambian nuestras formas de vivir cuando gran parte de la experiencia humana transcurre entre plataformas, datos, interfaces y sistemas algorítmicos.
Eso implica también repensar nuestra disciplina. La etnografía ya no ocurre únicamente en una plaza, una vereda o una institución; también sucede en un servidor de Discord, en un grupo de WhatsApp, en una comunidad de Reddit o en un comentario de TikTok. Las preguntas clásicas de la antropología —cómo se construye la cultura, cómo circula el poder, cómo se organizan las comunidades— siguen siendo las mismas. Lo que cambió fueron los escenarios donde esas preguntas cobran sentido.
Mientras escribíamos el glosario aparecía una paradoja interesante. Intentábamos nombrar un campo que todavía está construyéndose. Algunas definiciones seguramente cambiarán dentro de unos años; aparecerán nuevos conceptos y desaparecerán otros. Lejos de ser un problema, esa es precisamente la naturaleza de investigar lo digital: trabajar sobre un terreno en constante transformación.
Tal vez por eso este glosario no pretende cerrar discusiones. Quiere abrirlas.
Aspira a que más estudiantes, investigadoras, periodistas, organizaciones y personas curiosas encuentren un lugar desde donde comenzar a pensar críticamente el mundo digital. Porque entender internet ya no es una tarea exclusiva de ingenieros o programadores. También requiere comprender las personas, las culturas, los significados y las relaciones de poder que hacen posible esos espacios.
Al final, la antropología siempre ha tratado de responder una misma pregunta: ¿qué significa ser humanos en un momento histórico determinado?
Hoy, buena parte de esa respuesta pasa, inevitablemente, por comprender nuestra vida digital.
El Glosario de Antropologías Digitales está disponible de manera gratuita en la página de la Asociación Colombiana de Antropología. Puedes encontrarlo buscando “Glosario de Antropologías Digitales” en el sitio web de la Asociación, donde también encontrarás otros recursos y publicaciones que hacen parte de esta conversación colectiva sobre cómo pensar los mundos digitales desde la antropología colombiana.













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