Hacia municipios por el cuidado real de mascotas en Chile

Andrés Kogan Valderrama

Según un estudio realizado en conjunto por la Universidad del Alba y la Asociación de Municipalidades de Chile (1), el 66,3% de los municipios en Chile tiene una institucionalidad para la aplicación de la Ley de Tenencia Responsable de Mascotas (Ley Cholito), y el 79,9% cuenta con ordenanzas municipales al respecto, lo que se suma a que un 34% no cuenta con un departamento dedicado a la supervisión de la tenencia responsable.

Una realidad municipal que nos preocupa a quienes nos parece fundamental el cuidado de perros y gatos, sobre todo quienes somos rescatistas y vemos diariamente perros y gatos maltratados, abandonados y atropellados en las calles, como consecuencia de personas que no empatizan aún con el sufrimiento de todos ellos, acompañado por una institucionalidad aún muy débil y que no está a la altura de las circunstancias.

Es cierto, se ha avanzado en muchas municipalidades en lo que se refiere a servicios veterinarios (vacunación y esterilización), instalación de microchips y Registro Nacional de Mascotas, caniles, instancias de adopción, pero eso no ha ido acompañado de una real fiscalización de tenencia responsable de mascotas, en donde todas las personas tengan la obligación de darle cuidado a perros y gatos, y que no quede en la mera voluntad individual de cada uno.

De ahí que existan tantas organizaciones dedicadas a recoger, dentro de lo posible, a innumerables perros y gatos extraviados, en pésimas condiciones y muertos, por la irresponsabilidad e indolencia de personas que ven a las mascotas como simples objetos y adornos, y no como seres sintientes, que merecen ser sujetos de derechos a nivel legal y ser considerados de verdad en las políticas públicas.

Dicho esto, los municipios podrán decir que tienen recursos limitados y que tienen prioridades como infraestructura, salud, educación y seguridad, por ejemplo, pero veamos qué pasa en gobiernos locales con altos ingresos, y ver si existen grandes diferencias al respecto con comunas que viven de lo que les da el Fondo Común Municipal.

Es el caso de la Municipalidad de Las Condes, que a pesar de tener un enorme presupuesto, tiene mucho por avanzar de forma urgente. Su alcaldesa, Daniela Peñaloza, en la última cuenta pública, se enorgulleció al nombrar logros como tener el primer crematorio municipal del país, subir las rejas de algunos caniles y tener dobles entradas, así como también tener descuentos para medicamentos y haber realizado la a primera corrida perruna en la comuna (2).

La verdad, es que como vecino de Las Condes me parece una burla que se hable de corrida perruna y no diga ninguna palabra sobre el drama que viven gatos y perros, sobre todo en invierno, y que el municipio no tenga una política al respecto. No basta con esterilizar y poner microchips a algunos perros y gatos que son llevados por sus familias (que por cierto, suelen ser tutores responsables), si no nos preocupamos de los que están sufriendo el abandono y maltrato, exponiéndose a enfermedades, heridas y hasta a la muerte.

Cualquiera que haya rescatado a un perro o un gato en la calle en Las Condes, sabrá que la municipalidad no colabora, por lo que solo queda difundirlo en Sosafe y a través de nuestras redes sociales personales o con ayuda de otras organizaciones, y contar con lectores de microchip de forma particular o solicitar lectura en una clínica veterinaria, a la par de buscar por cuenta propia hogares temporales.

La Municipalidad de Las Condes ni siquiera dispone mayormente de lectores microchips (sólo cuentan con ellos pocos funcionarios pertenecientes al Departamento de Higiene Ambiental y Zoonosis y en horario hábil) y con suerte lo difunde en su página, pero no mueve un dedo cuando se le solicita ayuda en caso de emergencia para retención, traslados y resguardo, ya que no cuenta con la estructura y programas para hacerlo.

Atención aparte merece el apoyo en manejo de colonias de gatos ferales, en donde sí destaca la Municipalidad de Las Condes, gracias a un programa que cuenta con funcionarios capacitados, facilitando la captura con jaulas trampa y gestionando la esterilización, para posteriormente retornar a los gatos al lugar donde se encontraban.

Con esto, no digo que no sea relevante lo que señaló Peñaloza en la cuenta pública, pero Las Condes, con los recursos que tiene, debería ser un modelo para todo Chile, y como mínimo tener un refugio para perros y gatos abandonados y/o perdidos y un área dedicada exclusivamente al rescate de animales domésticos, que permita generar una red de hogares temporales y definitivos, que sean debidamente supervisados desde el Municipio.

No se les pide tanto, de hecho el mismo Joaquín Lavin cuando fue alcalde de Las Condes, inauguró un albergue temporal para mascotas perdidas en invierno (3) y durante su gestión los inspectores de seguridad contaban con lectores de microchip. Pero ni eso tuvo  continuidad, lo que muestra que se ha retrocedido en un aspecto central en el cuidado de las mascotas, quedando completamente desprotegidas ante cualquier peligro en las calles o en hogares irresponsables y maltratadores.

En definitiva, necesitamos tener políticas de cuidados de mascotas a nivel comunal de verdad y dejar de banalizar el tema como algo meramente simpático, tierno, transformándolo en un show mediático, como pasa en la Municipalidad de Las Condes, que organiza corridas perrunas pero no dice nada sobre perros y gatos abandonados.


Andrés Kogan Valderrama

Sociólogo
Diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable
Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea
Con cursos de Doctorado en Estudios Sociales de América Latina
Profesional de la Municipalidad de Ñuñoa
Integrante de Comité Científico de Revista Iberoamérica Social
Director del Observatorio Plurinacional de Aguas www.oplas.org

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