¿Dañar o salvar la economía?

Subir y crear impuestos para los que más tienen es una propuesta que, en principio es muy atractiva cuando se busca lograr la igualdad, pero se debe tener claro que el único modo de igualar a las personas es hacia abajo, es decir, empobreciéndonos a todas. Es muy común que la ciudadanía en general apoye este tipo de medidas (más impuestos para los que más tienen), pues nutrida por el malestar del día a día y las frases de los populistas enardecidos que culpan a los “ricos” por todos los males, la única solución posible bajo ese contexto es esa. ¿Pero realmente así se solucionan los problemas?

En Colombia existe un gran analfabetismo económico que impide poder ver los efectos que conllevan estas propuestas en el mediano y largo plazo. El multiplicador de los impuestos mide el efecto del cobro de impuestos por el Gobierno en la actividad económica de un país, ergo, la proporción en que se ven afectados los ingresos de un país (PIB) ante un aumento de los impuestos. Para Colombia, según una investigación publicada por el Banco de la República de Colombia en 2020 (Multiplicadores de los impuestos y del gasto público en Colombia: aproximaciones SVAR y proyecciones locales) se concluye, entre otras cosas, que un incremento de los impuestos de COP$ 1 peso disminuye el PIB en aproximadamente 10 centavos. Así, aumentar los impuestos no nos hace un país más próspero, sino más miserable.

Por otra parte, en la misma investigación se encuentra que el multiplicador del gasto del Gobierno es 0,33, es decir, un aumento del gasto público de COP$ 1 peso aumenta el PIB sólo en 33 centavos. Así mismo, The marginal propensity to consume for Colombia, investigación publicada por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas (2011), permite deducir que de cada peso que aumenta la renta de una persona en Colombia, esto es, sus ingresos o salario, 85 centavos serán destinados para el consumo y 14 centavos al ahorro; o sea que por cada COP$ 1 peso que incrementa el ingreso de una persona, incrementa el PIB de Colombia en 85 centavos y su ahorro disponible en 14 centavos.

Es menester de Al Poniente informar a la ciudadanía de los peligros de propuestas impositivas ambiciosas, pues el crecimiento económico se nutre de un recurso fundamental: el ahorro. En la medida que los impuestos aumentan, la capacidad de ahorro de la ciudadanía disminuye; de este modo, también disminuye la cantidad de recursos reales disponibles para crear y transformar, ergo, para formar nuevas empresas y expandir las existentes. Lo que permite la expansión del flujo de producción de bienes y servicios de la economía de un país es el ahorro.

Como bien dijo Frank Shostak:

“Cualquier intento de crear la ilusión de que los deseos de la gente pueden ser satisfechos de alguna manera a través de las prensas monetarias se ve, tarde o temprano, destrozado por los hechos de la realidad: que no es posible crear algo de la nada.”

Como país tenemos muchos retos por superar, como facilitar y potenciar la creación y expansión de las empresas, facilitar el acceso al crédito, disminuir las cargas que recaen sobre los servicios públicos de las empresas y reorientar los recursos educativos hacia la formación en aquellas áreas que están siendo y serán demandadas por el sector empresarial. Subir las presiones y cuñas fiscales sobre los ingresos de las personas no solo dificultan superar estos retos, sino que disminuyen los incentivos a mejorar.


La versión original de este artículo apareció por primera vez en el Diario La República (Colombia) y la que le siguió en nuestro medio aliado El Bastión.

Jair Viana

Director de Investigación de LIBERTANK. Analista económico y financiero, y columnista para varios medios con estudios especializados en políticas públicas, crecimiento económico y estabilidad. Amplia experiencia en gestión de activos, planificación financiera y macroeconometría.

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