“Barranquilla capital alterna”: descentralización y globalización

Barranquilla capital alterna se justifica con las banderas de la descentralización, aspiración de mejorar la Democracia hace 216 años. En las disputas por el ordenamiento territorial para atender los requerimientos del modo de producción, ha sido ubicada cuarta después del Triángulo de Oro: Bogotá, Medellín, Cali. El Caribe es la región más adelantada en la iniciativa de crear la región como entidad territorial, sin embargo, en la regionalización, la élite caribeña reproduce el centralismo. Abelardo nombró ministra de transportes a Elsa Noguera, exalcaldesa, quien en su momento presentó la ciudad como “La capital del TLC”.

En la distribución del espacio y del poder, parece que “la casa de la selección” quiere otro lugar y, además de presidente que reside allí, tiene como oportunidad la nueva espacialidad del “desarrollo” y de la geopolítica en la Cuenca del Caribe. Esa élite, les ha ganado el pulso a paisas y vallunos por la salida al mar. Estos entraron en conflicto en la prometedora Era del Pacífico, por la construcción del Puerto de Tribugá o el fortalecimiento de Buenaventura. Mientras tanto, las obras de 3G, carreteras, ferrocarriles, navegabilidad del río Magdalena, se construían para llegar a más de 10 puertos en el Caribe.

La idea entonces pertenece a movimientos del alistamiento del litoral para un “desarrollo” que lleva décadas convirtiendo al Caribe en plataforma de exportación. Ideas que llegaron con el cambio de modelo de desarrollo orientado por la globalización bajo esquema neoliberal y extractivista, superando el modelo centrado en producir para adentro, y dando paso a producir para afuera. “Barranquilla capital”, además de ser taquillera con la aspiración de la descentralización, muestra la manera en que el gobierno entrante está jugando en las escalas interna y externa.

En América Latina son pocas las capitales frente al mar: Montevideo, Lima, Panamá. Ni siquiera Washington D.C. en EEUU, es capital costera. En último término, de lo que se trata es de los flujos del poder en las decisiones, y no el lugar donde se toman. Sin duda el lugar es simbólico y juega en las motivaciones internas. Pero si bien entonces los anuncios territoriales tienen aspiraciones endógenas, con esta iniciativa el gobierno entrante muestra en la práctica su alinderamiento con agendas exógenas geopolíticas, comerciales y militares en la Cuenca del Caribe.

 

Fredy Escobar Moncada

Trabajador Social. Magíster en Ciencia Política.

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