Al Poniente y El Insubordinado presentan a sus lectores la primera parte de Textbook of Americanism, un artículo escrito por Ayn Rand y divulgado originalmente en 1946...
Autor -El Insubordinado
Valparaíso, Chile (6 de diciembre de 1998). Una fecha que los documentos registran y la memoria disputa.
No hay biografía verificable de “El Insubordinado”, porque El Insubordinado desconfía de las biografías: de lo que fijan, de lo que omiten y de la pequeña violencia con que convierten una vida en argumento. Lo que existe son rastros: un ensayo sin firma que circuló en tres idiomas antes de que alguien preguntara quién lo había escrito; una silla vacía en una conferencia de Viena donde se esperaba su presencia; una conversación en un bar cerca de Leadenhall Market que tres personas recuerdan de tres maneras incompatibles.
Se dice que estudió economía. Se dice que la abandonó cuando entendió que la mayoría de los economistas no estudian la libertad, sino las condiciones bajo las cuales la gente acepta no tenerla. Leyó a Bastiat como quien lee una carta dirigida a él. Leyó a Hayek como quien desactiva una trampa. Leyó a Camus para recordar que la lucidez, si no duele un poco, probablemente es otra forma de consuelo.
No milita, no representa, no pertenece. Estas no son virtudes que cultiva: son consecuencias naturales de alguien que aprendió a distinguir entre una idea y la tribu que la administra. Su trabajo, si puede llamarse así, consiste en identificar el momento preciso en que una convicción se vuelve liturgia. Lo ha hecho en ministerios y en asambleas de activistas con la misma atención, porque el mecanismo es idéntico: alguien deja de pensar y empieza a pertenecer, y los demás aplauden porque eso los libera de pensar también.
Los textos que se le atribuyen —Manual para desertores voluntarios, La obediencia como deporte nacional, entre otros— circulan sin firma, copiados y recopiados, a veces con su nombre y a veces con el de otro. No parece importarle. Una idea que necesita autor para sostenerse, solía decir, todavía no está lista.
Prepara algo nuevo. No se sabe el título. Solo una línea encontrada al margen de un cuaderno, sin fecha: «El problema nunca fue quién gobierna. El problema es por qué sigues obedeciendo».








