Abelardo De La Espriella, política 4.0

La historia política de Colombia estuvo marcada por dos corrientes de pensamiento; los continuistas centralistas y los reformistas federalistas. Los continuistas centralistas defendían la conservación de importantes elementos heredados de la colonia, mientras que los reformistas federalistas promovían nuevas ideas, transformaciones políticas y sociales.

Más adelante, en 1849, estas corrientes dieron origen a los dos partidos tradicionales del país, el Partido Liberal y el Partido Conservador. El Partido Liberal fundado por Ezequiel Rojas y el Partido Conservador por Mariano Ospina Rodríguez, Los liberales defienden un sistema representativo, la libertad económica y la protección de los derechos individuales. Los Conservadores, defienden el orden constitucional, la estabilidad política y la preservación de las instituciones y tradiciones.

En Colombia, desde finales de la década de 1990 y comienzos de los años 2000, los partidos tradicionales, perdieron parte de su predominio, por factores incidentes por el desgaste del bipartidismo tradicional, la crisis institucional y de seguridad. Que dieron origen a nuevos movimientos, liderazgos y reformas políticas que facilitaron la creación y la consolidación de nuevos partidos.

Siempre tuve la idea concluyente de que ningún candidato que aspirara a ser presidente de la República de Colombia podía ser elegido sin la pilastra de las maquinarias políticas tradicionales; redes organizadas de votantes condicionadas por los partidos políticos, mecanismos que a través del tiempo se convirtieron en una necesidad sine qua non para cualquiera que aspirara a ser elegido.

Líderes que transmutaron a nuevos nombres de corrientes ideológicas de izquierda y derecha, más fragmentadas, pero con simetría de juicio político, se alternan como fuerzas cóncavas y convexas para la conservación del poder. A medida que aumenta la polarización, prospera exponencialmente la violencia política y social.

Cuando en la evolución política se podría esperar una nueva corriente ideológica que llegue con el firme ADN de salvar al país, prospera Abelardo De La Espriella, abogado penalista y empresario jurídico, con visión de futuro, dispuesto a enfrentar un enquistamiento tradicional de más de cien años.

Él plantea una propuesta estructurada que esboza que el resultado no es ideológico sino metodológico, articulado a través del poder del neuromarketing, la inteligencia artificial y las redes sociales. Candidato independiente en lo político, en lo económico y con el carácter para que se haga lo que necesita Colombia.

Así inicia su campaña estratégica que lo posicionó como el representante de “los nunca” de revolución ética, social y política, apostando a las redes sociales como canal primario de comunicación. Que tuvo un paso por la plaza pública como proceso de transición. Esto instala el nuevo marketing político en Colombia, basado en una estrategia de algoritmos donde predomina la razón en una era de emociones. Asimismo, demostró que sí es posible ganar una elección sin recurrir a la ortodoxia política, aquella que desplazó lo intelectual por el poder económico e instaló la conciencia condicionada cómplice de todos los insucesos.

Tradicionalmente, lanzar una candidatura o una propuesta política viable requería de una función económica determinante. Hoy, un candidato con un plan de gobierno estructurado y una estrategia inteligente de contenido, puede viralizarse y competir con estructuras partidistas históricas. El terreno de juego, en teoría, se nivela gracias a la función tecnológica.

Amalaya no se derive de ahí el “abelardismo”, y sea el nombre de Abelardo de la Espriella el que, como defensor de la patria, se inmortalice en la historia política de Colombia. Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo. George Santayana 1905.

Carlos A. Gomescasseres Vergara

Presidente de la Cámara y empresarios del Mercosur regional Colombia

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