“De La Espriella sabe que en el sector privado tiene un gran aliado para apalancar el desarrollo del país y ya da muestras concretas de ello”.
Más del 60% del presupuesto nacional de Colombia -que para el 2026 supera los 500 billones de pesos-, se va a gastos de funcionamiento y pago de deuda pública. Deuda que se ha venido incrementando por mayor gasto del Estado. Es como si una familia se quedara corta de ingresos y empezara a financiar sus gastos con tarjeta de crédito a varias cuotas y sin capacidad de pago. Así la deuda no pararía de crecer y sería una bola de nieve.
Si a eso le sumamos el reciente terremoto donde se estima la restauración de las zonas afectadas en más de 30 billones de pesos, el panorama para el nuevo gobierno encabezado por el presidente De La Espriella no pareciera muy alentador en cuanto a gasto e inversión pública. El país no puede seguir gastando lo que no tiene, y el actual gobierno ha dicho que no va a implementar nuevos impuestos que ha sido la principal figura que han implementado sus antecesores para recaudar recursos.
No todo es gris como parece. De La Espriella sabe que en el sector privado tiene un gran aliado para apalancar el desarrollo del país y ya da muestras concretas de ello. Para el caso del Chocó, epicentro del terremoto ya empieza a materializar el “Plan Marshall” que permita la reconstrucción y fortalecimiento de este departamento. Los empresarios más importantes de Colombia acudieron a su llamado y estuvieron en Quibdó para mostrar su apoyo a la recuperación de esta región con 14 iniciativas entre las que destaca la inversión de $1 billón de pesos para infraestructura y conectividad como la ejecución de 5 proyectos viales y el mejoramiento del aeropuerto de Bahía Solano que potencie el turismo. El modelo de ejecución es liderado por el sector privado: medio billón de pesos será mediante obras por impuestos que ha demostrado ser una figura exitosa y más eficiente al hacerse las obras más rápido de calidad y con menores recursos. La burocracia del Estado hace todo más caro, lento e ineficiente.
El Chocó es históricamente uno de los departamentos más olvidados, pero a la vez uno de los más biodiversos y con importantes recursos renovables y no renovables pero el abandono estatal y la corrupción no han permitido que tenga el desarrollo y la calidad de vida que debería tener. Ver a empresarios de este nivel y de distintos sectores da una muestra de esperanza y evidencia el compromiso real que tienen por el bienestar de Colombia.
Insisto en que un país tan rico como Colombia no puede seguir pateando la lonchera y menos dejar pasar las oportunidades para que la gente tenga mejores condiciones de vida, que en buena medida generan las empresas y la inversión privada. Celebro, en esa línea, que el actual gobierno nacional haya firmado esta semana, con el gobierno de Estados Unidos, dos memorandos de entendimiento para fortalecer la “cooperación bilateral en minerales estratégicos y materia de energía nuclear” que busca, entre otros, poder desarrollar proyectos estratégicos y de minería que generen nuevas industrias, más empleos y por tanto desarrollo territorial. No hay razón para no aprovechar los minerales que tenemos y máximo con los retos que tenemos y el déficit de recursos actual.
En un mes, el actual gobierno ha dado muestras de ejecutar más que prometer. Así debe ser.
*Mis artículos no representan a mi empleador.














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