Patear la escalera: la amnesia de quienes llegaron a la cima

bairon jaramillo valencia

La palabra ‘escalera’ tiene su origen etimológico en el latín scala, cuyo significado hace referencia a una escala o estructura compuesta por peldaños que permite ascender o descender. Desde el punto de vista morfológico, está constituida por el lexema escal-, que aporta el significado fundamental relacionado con la escala o los peldaños; el morfema derivativo -er-, que participa en la formación de palabras vinculadas con determinados objetos o funciones, y el morfema flexivo -a, que indica el género femenino. En este sentido, su base derivativa es escala, a partir de la cual se forma escalera mediante un proceso de derivación por sufijación.

Semánticamente, el vocablo ‘escalera’ adquiere un sentido metafórico asociado con el esfuerzo, la superación, las oportunidades y el progreso. Estos elementos constituyen sus virtusemas, mientras que el archilexema puede situarse en el concepto de ‘progreso’, como categoría que engloba diferentes formas de avance personal y social. Asimismo, establece relaciones de sinonimia con términos como ascenso, avance, desarrollo y superación. En este contexto, cada peldaño simboliza una oportunidad educativa, una ayuda económica, una ley o un decreto capaz de transformar las condiciones de vida y favorecer la movilidad social.

Ahora bien, existe una contradicción en aquellas personas que, después de utilizar esa escalera para superar las dificultades de sus contextos familiares y sociales, llegan a una posición de reconocimiento y terminan pateándola para impedir que otros puedan mejorar sus condiciones de vida. Pensemos en quienes nacieron en familias de escasos recursos, crecieron en barrios populares y encontraron en el deporte, la música, el entretenimiento, la comunicación o la política una posibilidad para transformar sus condiciones de vida. Algunos se convirtieron en futbolistas, cantantes, atletas, comediantes, periodistas y figuras públicas reconocidas. No obstante, una vez alcanzada cierta posición, ellos prefirieron borrar de sus mentes las circunstancias que acompañaron su ascenso y ahora respaldan decisiones que restringen las oportunidades de quienes todavía intentan recorrer ese camino; y como si fuera poco, hoy que las consecuencias comienzan a hacerse evidentes, adoptan una actitud semejante a la de quien, después de hacer una maldad, te mira cual monje tibetano, pretendiendo no tener conocimiento de lo sucedido.

Esta contradicción puede relacionarse con la metáfora desarrollada por Ha-Joon Chang (2002) en Kicking Away the Ladder, obra en la que examina cómo algunos países desarrollados utilizaron determinadas políticas para alcanzar su posición económica y posteriormente promovieron restricciones para que otros no recurrieran a mecanismos semejantes. Aunque el autor aborda las relaciones económicas internacionales, su planteamiento permite establecer una analogía con el comportamiento individual, y es que quienes aprovecharon determinadas condiciones para progresar pueden terminar defendiendo su eliminación cuando consideran que ya no las necesitan. En otras palabras, la escalera fue útil mientras estaban subiendo, pero deja de serlo cuando alcanzan la cima.

En Colombia, podemos pensar en un deportista que creció en un barrio popular y encontró en el fútbol una alternativa frente a las dificultades económicas. Su trayectoria puede inspirar a miles de niños que ven en él una posibilidad de alcanzar sus propios objetivos. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando esa misma figura respalda decisiones que debilitan las garantías laborales de sus colegas o dificultan el acceso de los sectores populares a oportunidades de formación? Desde luego, algo semejante puede suceder con artistas, atletas, ciclistas y otras figuras públicas que utilizan su reconocimiento para promover candidatos y proyectos políticos, pero después guardan silencio cuando las decisiones de esos gobernantes afectan a sus propios gremios. Um (2018) señala que la identificación de las audiencias con las celebridades puede influir en la valoración de los candidatos y en las intenciones de voto. Por tanto, ¿pueden quienes utilizaron su reconocimiento para persuadir a otros desentenderse completamente de las consecuencias de aquello que promovieron?

Existe una diferencia importante entre superar las dificultades de origen y desconocer las condiciones sociales que las producen. Según Bourdieu y Passeron (1990), alcanzar estabilidad económica y dejar atrás las limitaciones materiales de la infancia constituye un logro legítimo; sin embargo, eso no significa que las barreras que enfrentan otras personas hayan desaparecido. El hecho de que alguien haya conseguido salir de la pobreza tampoco demuestra que todos dispongan de las mismas oportunidades. Por eso, utilizar el argumento de que “si yo pude hacerlo, los demás también pueden” supone desconocer las diferencias entre las circunstancias de partida, los recursos disponibles, las oportunidades y las capacidades individuales. Por lo cual, una historia de superación no puede convertirse en una justificación para cuestionar los mecanismos que pueden facilitar el ascenso de quienes todavía los necesitan.

Hay, además, una especie de amnesia social que merece atención. Es decir, quien alguna vez necesitó una beca, un escenario deportivo público, una institución educativa o una oportunidad laboral puede terminar considerando innecesarios esos mecanismos cuando ya no requiere utilizarlos; la experiencia personal de haber superado determinadas dificultades comienza entonces a emplearse para responsabilizar individualmente a quienes todavía no han conseguido hacerlo (Sandel, 2020). Esto parece ser algo sintomático y contagioso, puesto que cada vez más figuras públicas colombianas, “que vinieron de abajo”, suelen reproducirlo. Adicionalmente, la ejecución se pone de manifiesto cuando dichas personalidades participan activamente en campañas electorales, convencen a sus seguidores de respaldar determinadas propuestas y, posteriormente, adoptan una posición distante cuando las decisiones gubernamentales afectan a sus comunidades o gremios. Por ende, no es para nada razonable desconocer la influencia que ejercieron cuando utilizaron su reconocimiento para persuadir a otros.

No se trata de exigir que quienes alcanzaron el éxito permanezcan vinculados ideológicamente con sus condiciones de origen, ni de impedirles cambiar de opinión. El cuestionamiento está en la falta de disposición para examinar las consecuencias de las decisiones que respaldan, especialmente cuando conocen las dificultades que pueden experimentar las personas afectadas. Consecuentemente, la coherencia no consiste en conservar intactas nuestras circunstancias de origen, sino en reconocer que las oportunidades que encontramos durante nuestro recorrido también pueden ser necesarias para quienes vienen detrás.

Para concluir, alcanzar la cima no debería significar perder la memoria del camino recorrido y, simultáneamente, quienes pudieron superar las dificultades de sus contextos familiares y sociales tienen todo el derecho a disfrutar de sus logros. A pesar de ello, cuando utilizan su reconocimiento para promover decisiones que pueden restringir las oportunidades de otros —y posteriormente se desentienden de sus consecuencias— aparece una contradicción que merece ser señalada. Ni siquiera un sexagenario que haya conseguido transformar radicalmente sus condiciones de vida debería olvidar las circunstancias que acompañaron su ascenso y este es el verdadero indicador de que alguien comprendió el valor de su propio recorrido; cuando sigue promoviendo la disposición para evitar que otros pierdan la posibilidad de construir el suyo, porque llegar a la cima puede ser un logro individual, pero patear la escalera puede convertirse en un obstáculo colectivo.

 

Referencias

Bourdieu, P., y Passeron, J. (1990). Reproduction in education, society and culture. SAGE Publications.

Chang, H. J. (2002). Kicking away the ladder: Development strategy in historical perspective. Anthem Press.

Sandel, M. J. (2020). The tyranny of merit: What’s become of the common good? Farrar, Straus and Giroux.

Um, N.-H. (2018). Effectiveness of celebrity endorsement of political candidates. Social Behavior and Personality: An International Journal, 46(10), 1585–1596. https://doi.org/10.2224/sbp.6757

 

Bairon Jaramillo Valencia

Doctor en Socio-educación, magíster en Educación Superior, especialista en TIC para la Educación y licenciado en Humanidades y Lenguas Extranjeras (Inglés).

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