Una asamblea ciudadana por la paz urbana

Fueron cerca de cuatro horas en las que se pudieron escuchar amplios y destacados puntos de vista, aunque también algunas vaguedades y obviedades sobre un tema de gran importancia para la ciudad de Medellín y, en general, para las principales ciudades de Colombia en las que las dinámicas de los grupos irregulares, conocidos también como redes criminales, lejos de apaciguarse, parece que se consolidan”.


Hace un par de semanas se celebró en Medellín lo que se llamó la Asamblea Ciudadana por la Paz urbana, espacio que se vio colmado de asistentes en el auditorio central del Museo Casa de la Memoria. Fueron cerca de cuatro horas en las que se pudieron escuchar amplios y destacados puntos de vista, aunque también algunas vaguedades y obviedades sobre un tema de gran importancia para la ciudad de Medellín y, en general, para las principales ciudades de Colombia en las que las dinámicas de los grupos irregulares, conocidos también como redes criminales, lejos de apaciguarse, parece que se consolidan.

Desde la pluralidad de voces participantes, entre las que se encontraban miembros del congreso de la república, del concejo municipal, la asamblea departamental, organizaciones sociales, ong´s, integrantes de la mesa de paz para Medellín, líderes comunitarios, entre otros; dibujaron con sus intervenciones un panorama en el que se mezcló el análisis político, las lecturas de la historia del conflicto en la ciudad, los diagnósticos sociales que explican la pertinacia del fenómeno y, en menor medida, las implicaciones económicas de la problemática o las soluciones realistas a corto plazo, más allá de los acostumbrados ensalmos pro-paz entre llamados a la concordia y las disposiciones de ritualidades sin sustancia.

Para ofrecer un panorama que de seguro es incompleto de lo que se habló, se presenta a continuación a modo de ideas fuerza, las principales líneas presentadas desde las diversas intervenciones:

  • En el congreso aún no se abre el debate sobre paz urbana.
  • Debe entenderse cuál es la realidad detrás de los delincuentes urbanos para poder plantear alternativas de paz.
  • Si por un lado alcanzar un marco sociojurídico tiene dificultades, la voluntad de paz sí avanza.
  • Se recomienda la creación de una comisión accidental para la paz urbana en las diferentes instancias del legislativo.
  • Se necesita mayor voluntad de paz por parte de las organizaciones armadas.
  • Es imperativo meterle pueblo a la paz o esta no iría para ningún lado.
  • Abordar sin ambages la pregunta: ¿Cuáles son las razones políticas, económicas y sociales que nos llevan a la guerra?.
  • ¿Por qué ha calado tanto la falsa creencia de que, como sociedad, estamos condenados a la guerra?
  • A más desigualdad y necesidades hay más guerra, y viceversa.
  • El gobierno nacional cuenta con un mandato para la paz que lo faculta para buscarla con todas las herramientas que sea menester.
  • Existen algunos avances en la ley para la formulación del marco jurídico para la paz.
  • La cárcel de Itagüí fue escogida para buscar la descentralización del tema en Bogotá y trabajar por la paz urbana en un escenario citadino cuyo conflicto ha sido emblemático.
  • Debe aceptarse que la cárcel es un mecanismo de aislamiento social de los guerreros y demás actores que se involucran en el conflicto ¿cómo incluirlos y cómo encontrar su compromiso efectivo con la paz?.
  • El proceso de paz está cargado de sospechas, que son abiertamente alimentadas por los actuales gobernador y alcalde; ayudados además por los medios de comunicación tradicionales.
  • Al proceso de paz urbana en Medellín le hace falta el sector sur de la ciudad.
  • Se ratifica el compromiso de la sociedad civil organizada frente a la voluntad de paz.
  • El meridiano de la guerra en Colombia pasa por Medellín, pero de igual manera el meridiano de la paz.
  • Después de muchos intentos de procesos de paz urbana la presente es inédita y sobresaliente.
  • Se necesita un marco jurídico, pero el proceso también es social, territorial, político e histórico.
  • La paz urbana es parte de la paz total.

Este compendio de ideas y visiones no constituye por sí solo un marco que pueda invocarse como relato totalizador del fenómeno al que se refiere, máxime que las dinámicas del conflicto golpean y debilitan de continuo los modestos avances que se van logrando, tal como quedó demostrado esta semana tras el asesinato de uno de los jefes de la banda más poderosa de la ciudad, convirtiéndose ese hecho en un claro atentado al propio proceso. Como sociedad hay que aprender a convertir esa y otras adversidades en oportunidades para la ansiada paz con justicia social.


Todas las columnas del autor en este enlace: Andrés Arredondo Restrepo

Andrés Arredondo Restrepo

Antropólogo y Mg. Buscando alquimias entre Memoria, Paz y Derechos Humanos.

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