Solo 3 de cada 10 empleados formales en Colombia deciden a qué hora trabajan

Un estudio con datos de más de 21.000 trabajadores revela quién controla realmente el reloj laboral — y los resultados no son los que uno esperaría.

Piénselo un momento: ¿usted decide a qué hora empieza a trabajar? ¿O alguien más lo decide por usted?

Para la mayoría de los colombianos con empleo formal, la respuesta es clara: el horario lo pone otro. Así lo confirma un estudio reciente de los profesores Cristian Espinal Maya y Santiago Jiménez Londoño, que revisaron la información de casi 22.000 trabajadores formales en Colombia recogida por el DANE entre 2023 y 2024.

El dato grueso: solo el 33,7% de los empleados formales decide su propio horario. Los otros dos tercios trabajan cuando su empresa lo determina. Pero lo más revelador no es esa cifra, sino lo que hay detrás.

Ganar más plata no te da más libertad de horario

Uno pensaría que entre más gana una persona, más poder tiene para negociar su horario. Así funciona en Estados Unidos o en Europa. Pero en Colombia, no.

“Probamos de todas las formas posibles y el resultado siempre fue el mismo: el salario no tiene nada que ver con que usted pueda o no manejar su horario”, cuenta el profesor Cristian. “Lo que realmente importa es en qué tipo de empresa trabaja, en qué sector de la economía está y desde dónde hace su trabajo. Eso es lo que define si usted tiene flexibilidad o no”.

El profesor Santiago lo explica así: “En Colombia, tener un empleo formal ya es un privilegio. El 57% de los trabajadores están en la informalidad. Entonces, dentro del mundo formal, lo que diferencia a quienes tienen control de su tiempo no es el sueldo, sino las condiciones estructurales del trabajo. No es cuánto le pagan, sino cómo está organizado el lugar donde trabaja”.

Los trabajadores contentos son los que menos controlan su horario

Este fue el hallazgo que más sorprendió a los propios investigadores. Cuando una persona dice estar satisfecha con su trabajo, tiene un 20% menos de probabilidad de controlar su horario. Es decir: los más contentos son, paradójicamente, los que menos deciden cuándo trabajan.

“Suena raro, pero cuando uno lo piensa con calma tiene todo el sentido”, dice el profesor Cristian. “En Colombia, los empleos con horario rígido suelen ser los mismos que ofrecen contrato estable, prestaciones, seguridad social, posibilidad de crecer. La gente valora esas cosas más que la flexibilidad. Están contentos con su trabajo a pesar de no poder manejar su horario, porque lo demás les compensa”.

El profesor Santiago lo pone en términos más directos: “Si usted le pregunta a alguien ‘¿está satisfecho con su trabajo?’, y esa persona tiene un contrato a término indefinido, le pagan salud y pensión, y ve futuro en la empresa, probablemente diga que sí. Aunque entre a las 7 de la mañana todos los días sin poder cambiar eso. En un país donde conseguir un buen empleo es difícil, la estabilidad pesa más que la libertad de horario. Eso es lo que capturamos en los datos”.

Las empresas medianas: el mejor lugar para la flexibilidad

El estudio encontró algo que nadie había documentado antes en América Latina: las empresas medianas — de 51 a 200 empleados — son las que más autonomía horaria ofrecen. Más que las pequeñas y más que las grandes.

“Es un patrón con forma de montaña”, ilustra el profesor Santiago. “En las empresas muy pequeñas, de menos de 10 personas, no hay margen: si usted falta o cambia su horario, se nota inmediatamente. En las muy grandes, todo está estandarizado: turnos, registros biométricos, horarios fijos. Pero en las medianas hay un punto dulce: son lo bastante grandes para que el sistema aguante si alguien ajusta su horario, pero no tan grandes como para haber montado toda una maquinaria rígida de control”.

El profesor Cristian añade un dato importante: “Verificamos que esto no fuera porque las empresas medianas están concentradas en sectores que de por sí son flexibles. No es eso. El efecto es real independientemente del sector. Eso quiere decir que hay algo en la forma como se organizan las medianas que favorece la flexibilidad. Y eso es una buena noticia para la política pública, porque se puede trabajar con ese segmento de empresas para ampliar la autonomía horaria”.

Las mujeres tienen menos control de su tiempo

Las mujeres empleadas formales tienen un 12% menos de probabilidad de manejar su propio horario que los hombres. Y esa brecha se repite en empresas de todos los tamaños.

“Pero ojo: no es que dentro del mismo puesto traten diferente a hombres y mujeres”, precisa el profesor Cristian. “Lo que pasa es que las mujeres están concentradas en sectores y tipos de trabajo que de entrada ofrecen menos flexibilidad. Es un problema que viene de más atrás, de cómo está organizado el mercado laboral, de quién termina en qué tipo de empleo”.

Los repartidores y conductores: vigilados por un jefe digital

El estudio también encontró que los trabajadores que se mueven en vehículo — conductores, repartidores, transportistas — son los que menos autonomía tienen de todos. Menos incluso que quienes trabajan en oficina.

“Es la nueva forma de control”, explica el profesor Santiago. “Antes el jefe te vigilaba en persona. Ahora lo hace un algoritmo. El GPS, las apps de reparto, los sistemas de ruteo le dicen al trabajador exactamente dónde estar y a qué hora. Es un supervisor que nunca descansa y que no negocia. Cuando hablamos de desconexión digital, no podemos pensar solo en el jefe que manda WhatsApps a las 10 de la noche. También hay que pensar en el algoritmo que controla tu tiempo minuto a minuto durante toda la jornada”.

¿Para qué sirve saber todo esto?

Colombia está cambiando sus reglas laborales. Se está reduciendo la jornada de 48 a 42 horas semanales, hay nuevas leyes de trabajo remoto y se estableció el derecho a la desconexión digital. Este estudio muestra que para que esas reformas funcionen, hay que entender primero cómo está repartida realmente la flexibilidad.

“No se puede aplicar la misma fórmula para todos los sectores”, advierte el profesor Santiago. “Hay sectores donde la flexibilidad es natural y otros donde es casi imposible por la naturaleza del trabajo. Las políticas tienen que reconocer esa diferencia. Los datos están ahí para diseñar mejor”.

El profesor Cristian cierra con una reflexión: “Colombia tiene una de las mejores encuestas de hogares de América Latina. La información existe, es pública y es muy rica. Nuestra invitación es a que se use más: para entender cómo funciona el mercado laboral colombiano con sus propias lógicas, y no solo repitiendo lo que dicen los estudios de otros países que funcionan de manera muy distinta”.


El estudio completo puede consultarse gratuitamente en Zenodo. Los datos del DANE utilizados son de acceso público en microdatos.dane.gov.co.

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