Conflicto Opinión Política

Presupuesto Participativo en Medellín. (Y en el Acuerdo de Paz).

El Presupuesto Participativo en Medellín es producto del proceso de organización de los sectores comunitarios que aspiran a democratizar la gestión del desarrollo y profundizar la lucha contra la pobreza. Dichas aspiraciones también son recogidas en el punto 2 del Acuerdo de Paz: Reforma Política y Apertura Democrática. Allí quedó el compromiso de transformar el sistema de participación en la planeación incluida la disputa por el poder político para emprender otro desarrollo. No solo en zona rural: en todo el país.

El PP no nace de la creatividad de un grupo de eruditos. Nace de la reflexión crítica comunitaria de 10 años del Sistema Nacional de Planeación, Ley 152 de 1994. La animación popular y el impacto del cambio constitucional de 1991 y de la Democracia Representativa a la Participativa, incentivó organizaciones comunitarias de Medellín a construir planes de desarrollo zonal, corregimental, comunal y barrial con la convicción de que la participación se traduciría en desarrollo. El balance es la promesa incumplida.

Así las cosas, el salto de la planeación participativa era avanzar en la incidencia en el presupuesto. Hoy está mucho más claro que sin poder político no hay desarrollo. Dicho de otra manera, si los sectores populares no logran el control del presupuesto municipal será imposible traducir esta participación en Bienestar. Esto incluye control sobre las finanzas de las EPM donde hay recursos importantes para atender la situación de emergencia social de la ciudad, recursos que no pasan por la participación ciudadana.

El papel del movimiento popular en la democratización y el fortalecimiento institucional ha sido menospreciado. Las élites no reconocen los aportes que realizan hombres y mujeres protagonistas de la participación en sus comunidades y que tienen la experiencia de intervenir desde abajo los problemas sociales. Es esa misma razón por la cual es difícil ver experimentados liderazgos populares nombrados en los cargos de dirección de la alcaldía, aunque sean eficientes sumando votos.

En el Punto 2 del Acuerdo de Paz se estableció una Política para el fortalecimiento de la planeación democrática y participativa. Esta incluye promover la construcción de presupuestos participativos con perspectiva de género. Allí se atienden aspectos del diagnóstico del PP como la corrupción con el presupuesto y la relación entre los planes municipales, los locales y el PP. Sobre todo el Acuerdo busca que la decisión del pueblo se traduzca en desarrollo y eso exige garantías en la disputa por el poder político.

Y de eso es lo que no hay en la eterna primavera: garantías para disputar el poder con una alternativa de los sectores populares. No se puede negar. En el PP implementado en Medellín encontramos explicaciones de porqué en lugar de democratización, hoy lo que encontramos es una dictadura sobre el presupuesto luego de 4 administraciones que se presentaron como independientes, pero sin compromiso comunitario.