A las juventudes progresistas

Tomada de: Pacifista

Hace unos días, Gustavo Petro contestó algunas de las preguntas que le hice en mi anterior columna. A pesar de no estar de acuerdo con algunos de sus planteamientos, valoro enormemente su disposición a afrontar el debate sobre el feminismo en la Colombia Humana. Debo decir, sin embargo, que lamento que la primera parte de su columna estuviera asentada sobre una premisa equivocada, pues no soy yo la que cree que Ángela María Robledo considera que no hay espacio para ella en la Colombia Humana, sino la propia Robledo en una entrevista a El Espectador.

En esta ocasión, me referiré a algunos puntos de la respuesta de Petro, no con el propósito de establecer una relación epistolar con él, sino de incentivar el debate en las juventudes progresistas, un actor político clave en estos momentos. En una próxima columna hablaré de la relación entre luchas feministas y luchas populares.

Al terminar la lectura de su columna en Los Gustavos, Gustavo Bolívar le preguntó a Petro cuál era la posición de la Colombia Humana con respecto a la paridad de género en la conformación de las listas al Congreso. En su respuesta, Petro menciona algo crucial: la mayoría de congresistas se oponen a la reforma porque no quieren ser reemplazados, mucho menos por mujeres. Y aquí me gustaría añadir que esto es así en cualquier espacio, no solo en el Congreso, y es mucho más acentuado en las organizaciones progresistas porque la agenda feminista en la mayoría de partidos o de movimientos no es un asunto prioritario, como sí lo es en el progresismo.

En dichas organizaciones, algunos de los hombres que se han ganado la confianza de los que toman las decisiones no están interesados en que los debates feministas ocupen un lugar preponderante porque eso podría comprometer su ascenso en la organización. Así, los debates son más álgidos porque, a diferencia de otros partidos que instrumentalizan a las mujeres, el discurso progresista reconoce el aporte de ellas y del feminismo.

Es por esto que Petro, en su columna, recuerda el papel de la mujer en el M-19, en el Polo y en la Bogotá Humana. Porque en el discurso y programa de estas organizaciones la mujer ocupa un lugar destacado. Sin embargo, no es tanto en el discurso donde se sabe si una organización es o no progresista, sino en las prácticas cotidianas, en el trato que reciben las mujeres. Como afirma Petro: “La mujer ha estado al frente de las luchas sociales en Colombia y esa realidad se debe expresar en las estructuras de poder”. Son estas estructuras las que dan muestras del progresismo en una organización. Está muy bien que la lista al Concejo de la Colombia Humana estuviera encabezada por mujeres, pero ¿quién constituyó esa lista? ¿Las voces de las mujeres son escuchadas cuando se trata de denuncias de acoso sexual y de violencia contra ellas o, al contrario, son subestimadas? ¿Cómo son tratadas estas cuestiones en los estatutos? ¿Hay un código de ética?

Este código es particularmente importante porque su aplicación habría impedido la ruptura ocasionada por la candidatura de Morris a la alcaldía de Bogotá. El código habría establecido que todo aquel que es señalado de acoso sexual debe suspender sus aspiraciones electorales hasta que los hechos sean esclarecidos: una cuestión ética básica. En este caso, el organismo de dirección o una asamblea debía elegir a otra persona. Y si esta persona no podía aceptar por razones personales, había que elegir a otra. La organización debía tener varias opciones, todas idóneas y todas elegidas de manera colectiva, no a dedo.

Vemos que, en el fondo, no se trata de una “pelea” entre Ángela María Robledo, Petro o Morris como algunos lo han querido caricaturizar para desviar la discusión, se trata de respetar principios éticos básicos que impidan nuevas rupturas entre el feminismo y el progresismo. Por el momento político que estamos viviendo no nos podemos dar el lujo de repetir estos errores. Y es aquí donde creo que las juventudes progresistas tendrán un papel fundamental en el debate público y respetuoso de estos temas, y que estas, al contrario de lo que parecería ser el caso de algunos dirigentes, no serán inferiores al histórico trabajo de unidad que nos espera.

Sara Tufano, vía El Tiempo

Sara Tufano

Italocolombiana. Socióloga de la Universidad de París 7, con una Maestría en Sociología de la Universidad de São Paulo. Se ha especializado en el estudio del conflicto armado colombiano y de los procesos de paz desde una perspectiva histórica.

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