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Dabeiba, no están solos

En medio del dolor profundo que produce la tragedia de Dabeiba, nos llena de esperanza la reacción solidaria, la mirada humanitaria de tantas personas en Antioquia y en el país. Como sociedad, hemos vivido momentos muy amargos, hemos enfrentado desafíos gigantes, pero siempre los superamos aunando esfuerzos, anteponiendo el interés general a las ambiciones particulares, asumiendo la solidaridad, como dice Aníbal Gaviria, como la expresión colectiva del amor.

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Han sido horas muy difíciles, de incertidumbre, de dolor, de conciencia de las pérdidas. Los habitantes de esa hermosa población que conecta el Occidente con el Urabá, relatan que la montaña parecía rugir herida en la noche del viernes. Las quebradas desbordadas se fueron llevando a su paso pedazos del paisaje y fueron aumentando la furia de la ladera, provocando un ruido aterrador que empezó a ahogarse con los gritos de mujeres y hombres, que vieron amenazada su tranquilidad, su seguridad y su vida. Otros, en la vía que lleva al Cañón de la Llorona, no tuvieron tiempo de advertir la amenaza y en un momento vieron desaparecer la carretera… una noche amarga, como hace más de dos décadas no pasaban.

Entonces el desafío fue la atención primaria, la reacción inmediata, en clave de vida, de salvar y proteger la vida de los habitantes de ese paraje, como de quienes transitaban el corredor vial. Junto con el alcalde Leyton Urrego Durango, con las fuerzas militares, la policía, los organismos de socorro y la propia comunidad, activamos una operación de reacción que fue encabezada por el Gobernador. Aníbal Gaviria no quiso esperar los reportes, sino que asumió la conducción del proceso de atención. Desde el aire, en un sobrevuelo, vimos la magnitud de la amenaza: una montaña débil, de tierra inestable, con gran presión sobre las zonas bajas, un peligro que aún se cierne sobre la vía, las propiedades y la vida de los lugareños.

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Esa atención se cumplió con un sustantivo que parece verbo para nosotros, el de la unidad. Así como propone el alcalde: Unidos por Dabeiba; así como insistimos siempre en la Gobernación, UNIDOS. Compartimos el dolor de quienes perdieron a sus familiares, vivimos con ellos la angustia de los desaparecidos y nos volvió parte del alma con los reencuentros. Porque, así como compartimos el sufrimiento y la preocupación, hay que decir que, en medio del dolor, las miradas de gratitud, de hermandad, las voces solidarias, se convierten en impulso para seguir trabajando por los objetivos comunes. Son pequeñas batallas ganadas.

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Justo es reconocer también el apoyo del gobierno nacional, la pronta compañía del Presidente Iván Duque y su compromiso de ayudar en la reconstrucción y en las labores de protección. Esa posibilidad de articulación que se convierte en un gran activo y que aporta además un saldo pedagógico para las futuras generaciones.

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Es que la unidad tiene también esa propiedad, la de no poder fragmentar o separar las partes sin que se alteren o se destruyan, por eso se alimenta de la suma de muchos y su mejor expresión está en la solidaridad. Porque siempre podemos dar y aportar un poco más, pero cuantos más aporten más fácil será para cada uno. Una verdad simple y sencilla, que sin mayores argumentos entiende nuestra gente tanto en Dabeiba, como en Urrao, Vigía del Fuerte, La Pintada o Puerto Berrío. Pero también en Medellín y el oriente, en toda nuestra geografía. Porque cuando otro nos necesita sabemos estar y ayudar. Qué bonito y esperanzador es ese capital social que nos identifica.

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Ese es el valor y la dimensión que tiene el llamado casi instantáneo de la Corporación Antioquia Presente para convocar a la solidaridad, más allá de la atención primaria. Porque lo que sigue ahora será más complejo, se trata de reconstruir el esfuerzo de años de trabajo y sacrificio, el proyecto de vida y el hogar de estas familias que sobrevivieron a los más duros años del conflicto colombiano, que cada mañana se levantan con el ánimo para construir el futuro, y que hoy nos necesitan. Hace un par de semanas estaban de fiesta celebrando 170 años de vida municipal, en medio de la amenaza de la pandemia, hoy quieren celebrar la vida y honrar la memoria de quienes ya no están, nosotros debemos ayudarles en ese propósito.

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Hace poco más de tres años, la Asamblea de Antioquia declaró al Cañón de la Llorona como una zona de importancia ambiental y geoestratégica del departamento y como Bosque de Paz. Hoy, entre todos, con solidaridad, tenemos la oportunidad de reconstruir la esperanza de vida de quienes habitan esos parajes, de recuperar cultivos, hogares, sueños, de hacer que renazca la ilusión. El peligro no ha pasado, debemos estar atentos para proteger la vida, que debe ser siempre la prioridad. La recuperación y reconstrucción tomarán tiempo, además demandan compañía y esfuerzo colectivo, por eso no podemos bajar la guardia ni conformarnos con un pequeño aporte.

Debemos seguir el ejemplo de las comunidades vecinas de Mutatá, que de lo poco que tienen recogieron dinero, ayudas y alimentos para llevar a Dabeiba. Lo mismo que algunos habitantes de Uramita y Frontino que acudieron a reforzar las labores de búsqueda y remoción de lodo y escombros, necesarias para rescatar los vehículos atrapados y retomar el paso por el importante eje vial. Como en otras experiencias, para las tareas de reconstrucción se necesitarán, además de tiempo y recursos, un doliente y muchas manos solidarias. Requerirá una presencia adicional del estado, ayuda y acompañamiento sicológico, compromiso de todos que seguramente encontraremos, porque así somos en esta tierra, cuando es más difícil el momento, sacamos lo mejor y salimos fortalecidos.

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Los habitantes de Dabeiba, como los de otros lugares en donde hace falta la ayuda solidaria, no están ni estarán solos. A ellos nos unen el corazón y el compromiso, que forman un lazo invisible pero irreductible, para hacernos parte de su presente y su futuro. Estamos con ellos, UNIDOS en la fe y en la esperanza.