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Argentina es un país demasiado singular, tanto que comienza de facto su proceso electoral un año y medio antes. Durante ese tiempo se escucha y se ve que todo está bien, pero también que todo está mal.
Amistades peligrosas, reconciliaciones inesperadas, agravios, descalificaciones, un verdadero popurrí de frases grandilocuentes que, muchas veces, sólo consiguen exactamente el efecto contrario al que buscan.
De un lado se niega la muy difícil situación que atraviesan vastos sectores de la sociedad y, del otro, se niega que en el pasado hayan sucedido algunas cosas que enriquecieron a algunos y empobrecieron a muchos.
Algunos partidos políticos que, si hoy fueran solos, quizás obtendrían tan pocos votos que más que un escrutinio sería un papelón, debaten entre acompañar al actual oficialismo o a la oposición, cuyos proyectos son absolutamente antagónicos. Algo difícil de entender, al menos desde lo ideológico.
Mientras tanto, seguimos sin encontrar proyectos verdaderos y realizables, tanto para quienes transitan la etapa final de la vida como para quienes recién deben comenzar su camino.
Este volumen, como los anteriores, está realizado con absoluta independencia, sin compromisos ni sponsors de un lado ni del otro. La propuesta es transmitir un mensaje en términos sencillos, entendible para todo el mundo y, sobre todo, intentando entender a todo el mundo.
Algo muy parecido a una charla en cualquier café con un amigo, donde cada cual pueda expresar y respetar sus opiniones.
Ese es el sentido de este Libro Animado XVIII, que te invito a leer.














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