Licencia de maternidad de 52 semanas: el lujo nórdico que México aún no puede pagar

Los “conservadores” del PAN han decidido que por fin es hora de convertir mágicamente a México en Dinamarca. O al menos eso parece con su nueva iniciativa para ampliar la licencia de maternidad de 12 a 52 semanas.

Un año entero pagado por un sistema quebrado. Es un plan brillante si ignoramos pequeños e insignificantes detalles: el PIB, la productividad y la realidad de que el IMSS apenas puede suministrar paracetamol —mucho menos podrá financiar un año entero de subsidios adicionales—.

El fetiche de los “derechos” sin presupuesto

El deporte nacional es legislar como si el dinero brotara de los nopales. Queremos las prestaciones de Oslo, sin renunciar a la corrupción de un municipio que “pierde” el presupuesto de pavimentación cada tres años.

Un “derecho” que no tiene un respaldo de capital real es simplemente una promesa de inflación y/o desempleo. Al igual que pasó con la reforma de las 40 horas —que terminó siendo un espectáculo de malabares para que el trabajador siga yendo al taller los mismos seis días de siempre—, esta iniciativa huele a “victoria moral” que se paga con el bolsillo del ciudadano.

Todo derecho que no define quién lo paga no es un derecho: es una transferencia disfrazada.

El impuesto al útero

Nuestros legisladores creen que las empresas mexicanas son pozos sin fondo de dinero, cuando en realidad la mayoría de ellas son pymes que operan con márgenes que darían ataques de pánico en Wall Street.

Si obligas a un negocio a mantener una vacante por 52 semanas, el resultado que vamos a tener no va a ser “justicia social”: derivará en un incentivo perverso para no contratar mujeres. ¡Felicidades! En el intento de proteger la maternidad, han creado un impuesto invisible a la contratación femenina. Es el colmo: te doy el “derecho” a ausentarte, pero te quito la oportunidad de que te contraten.

Y antes de que me acusen de “frívola”, hagan las cuentas; verán que no dan los números. Son matemáticas puras.

El “sueño escandinavo” en la pesadilla burocrática

Anhelamos ser el norte de Europa, ignorando que los países nórdicos primero se hicieron ricos (a través del libre mercado) y luego se hicieron “sociales”. Pretendemos que sirvan el postre sin habernos comido las verduras del ahorro y la inversión.

Aspirar a ser Suecia con niveles de informalidad del 55 % es ponerle un motor de Ferrari a un Tsuru sin aceite. No va a correr más rápido; se va a desbielar en la primera curva.

En definitiva

Si esta iniciativa pasa, va a ser un Frankenstein legislativo. Veremos parches, excepciones y una burocracia que hará que solicitar esta licencia sea más difícil que abrir una cuenta bancaria sin RFC.

Lo que el PAN debería hacer es construir un movimiento fuerte y sólido de oposición que logre sacar a MORENA del poder, y dejar de jugar a ser esa pseudoderecha a la que lo único que se le ocurre son más programas sociales, apelando al populismo barato en un intento desesperado por reconquistar a ese electorado que perdieron hace 15 años. De no rectificar el rumbo y priorizar el desplazamiento del régimen actual, esta iniciativa no pasará de ser un pretexto más para seguir saqueando los ya escuálidos bolsillos de los mexicanos bajo el disfraz de la justicia social.

Al final, la maternidad seguirá siendo reducida a un “problema” para el sistema, porque nuestros políticos prefieren regalar semanas de descanso en el papel que generar las condiciones económicas para que una madre pueda elegir, con libertad real y dinero en la bolsa, cuánto tiempo quedarse en casa. Esa es precisamente la alternativa que impulsamos en Allianza Mamá: soluciones de mercado y autonomía financiera para que la maternidad no dependa del permiso de un burócrata, sino de la capacidad real de la mujer para ser dueña de su tiempo.

¿Logrará esta iniciativa dar el salto cuántico hacia la modernidad o será solo otro eslogan de campaña para que sintamos que somos primer mundo mientras esperamos el camión? La respuesta, como siempre, está en la lógica económica que los diputados se empeñan en desafiar.


Esta columna fue publicada originalmente en El Insubordinado.

Patty Erives

Emprendedora, estratega, activista por la libertad y Staff Writer de El Insubordinado. Licenciada en Administración con especialidad en Mercadotecnia, desarrolló su carrera en el mundo corporativo hasta que decidió dar un giro consciente a su vida: pasar de corporate mom a stay-at-home mom, ejerciendo plenamente su libertad de elección y movilidad.

Es líder de LOLA Chihuahua y fundadora de Allianza Mamá, iniciativa desde la cual promueve licencias de maternidad más largas mediante negociaciones directas entre empleadas y empresas, así como a través de la planeación financiera y planes de ahorro personales.

También es creadora de contenido, donde explora el cruce entre maternidad, capitalismo de libre mercado y autonomía femenina. Desde ahí reflexiona sobre trabajo, familia y responsabilidad individual, defendiendo una convicción central: la verdadera emancipación comienza cuando una mujer puede elegir su propio camino y vivir bajo sus propias reglas.

Comentar

Clic aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.