La Universidad: entre la poesía y la política

Hay momentos en la historia de una universidad en los que elegir rector no es simplemente escoger un administrador. Se trata de decidir sobre el rumbo profundo de la institución: su voz moral, su vínculo con la comunidad y su capacidad de proyectar el porvenir sin renunciar a la memoria que la sostiene.

La Universidad de Antioquia se encuentra en uno de esos pasajes donde la historia se detiene para marcar rumbo.

Durante años hemos visto cómo el lenguaje de la educación pública se fue poblando de cifras, indicadores, formatos y discursos de eficiencia que, aunque útiles en ciertos ámbitos, terminaron por desplazar lo esencial: la universidad como proyecto humano, crítico y profundamente social. Por eso adquiere un valor simbólico que una candidatura a la rectoría vuelva a invocar la ciencia con sentido social, la democracia universitaria, la dignidad del profesorado, los territorios y el pensamiento crítico, sin máscaras ni eufemismos.

La candidatura de John Mario Muñoz Lopera encarna justamente ese horizonte: el retorno a una idea de universidad que se reconoce sin reservas como pública, crítica y transformadora.

No me refiero únicamente al académico con formación doctoral y experiencia administrativa. Hablo del profesor que ha dedicado décadas a la Universidad de Antioquia, que conoce de cerca sus tensiones, sus heridas y también sus posibilidades. Un hombre que ha sido maestro, investigador, decano y artífice de espacios de diálogo académico y social.

En una época en la que muchas universidades parecen empeñadas en imitar el modelo empresarial, resulta valioso que esta propuesta reivindique una idea tan sencilla como poderosa: la administración debe estar al servicio de la academia, y no al revés. Una afirmación que, aunque parezca evidente, hoy adquiere un carácter casi revolucionario.

Como poeta y egresado de esta universidad, me atrae de manera especial otro rasgo de esta candidatura: su defensa de la sensibilidad como dimensión inseparable del conocimiento.

Una universidad no se limita a formar profesionales; también da vida a ciudadanía, memoria, pensamiento, cultura y la capacidad de interrogar el mundo. Y esa misión no se sostiene únicamente en balances financieros, sino en las humanidades, en el arte, en el debate y en comunidades académicas capaces de imaginar futuros distintos y posibles.

Hay algo profundamente necesario en una propuesta que habla de paz territorial, de ciencia ciudadana, de sostenibilidad ambiental y de participación democrática sin reducir esos conceptos a meros adornos retóricos. Se trata de una visión que entiende la universidad como actor político y ético dentro de la sociedad colombiana.

Es igualmente relevante que esta candidatura no caiga en el populismo universitario de ofrecer soluciones ilusorias. Reconoce la crisis financiera que atraviesa la educación superior pública, pero rechaza que la salida consista en precarizar al profesorado o reducir la universidad a una lógica empresarial. En ello se afirma una defensa clara de la dignidad académica y de la educación pública como un derecho colectivo

La Universidad de Antioquia requiere coherencia, pero también hondura. Precisa de alguien que entienda que la ciencia sin humanidad se enfría y que la cultura sin incidencia se aísla. Necesita una rectoría capaz de dialogar con los territorios, con la juventud, con las regiones y con los nuevos desafíos tecnológicos, sin perder en ese tránsito el alma universitaria.

Tal vez por eso esta candidatura logra resonar en tantos sectores diversos de la comunidad académica: porque no se limita a hablar de la administración de la Universidad, sino que asume la defensa de su sentido histórico.

Y eso, en estos tiempos, también es una forma de resistencia. Resistencia frente a la tentación de reducir la universidad a un engranaje empresarial. Resistencia frente a la precarización de la vida académica y la mercantilización del conocimiento. Resistencia que no se expresa con consignas vacías, sino con la defensa concreta de la dignidad profesoral, de la democracia universitaria y del derecho colectivo a la educación pública. Porque sostener la universidad como espacio crítico, humano y transformador es, hoy más que nunca, un acto de valentía.


Luis Fernando Gil Monsalve
Poeta, historiador y egresado de la Universidad de Antioquia

Luis Fernando Gil Monsalve

Historiador egresado U. de A.

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