La senda de la reconstrucción

“Ningún país por desarrollado que esté estará suficientemente listo para un desastre natural”

No es ajena la situación de Colombia frente al reciente sismo que sacudió el país y afectó 15 de los 32 departamentos en toda su geografía, el efecto en la economía podrá sentirse unos años hacia adelante, las reconstrucciones son lentas y padecen una rara combinación de obstáculos que impiden su culminación. Por otro lado, en momentos como este, no es correcto afirmar que el tiempo lo cura todo, pues determinaría el peor escenario para los damnificados; un olvido paulatino a nivel institucional y social, más adelante incluso, persistiría una memoria del desastre paradójica en la cual cada uno recuerda a su juicio lo que se hizo bien y aquello que resultó mal.

Pero más allá de las heridas que causa una tragedia, están los componentes de planificación del territorio. En primer lugar, el componente estructural, sobre las condiciones geográficas y su diferenciación, en segundo lugar, el social, no menos importante, de cómo se regulan y se permiten las libertades para convivir, en tercer lugar, el político sobre la dinámica democrática y la eficiencia de sus representantes, en cuarto lugar, el económico, sobre la especialización del territorio, en quinto lugar, el institucional, sobre la dirección de los planes, proyectos y programas respetando la autonomía.

De los anteriores, todos se pueden coordinar y organizar en subconjuntos de intervención por priorización y especio temporal, y eso indica que la descentralización sea el eje de transformación idóneo para lograrlo, si los indicadores está listos para tomar decisiones, entonces queda la ejecución, que también depende de la formulación de los proyectos, unos de interés nacional, otros territorial y otros municipal, todos deben converger al corpus de planificación dirigido por la institucionalidad, en este caso el mandato y la responsabilidad constitucional de los poderes Estatales convergen a la ejecución armónica.

De lo anterior derivamos: la reconstrucción es un escenario de acción inmediata, con mensaje de urgencia para contrarrestar los efectos socioeconómicos que devienen de la pérdida de activos y el deterioro del ingreso, que impacta lo local y se transmite al escenario nacional, aquí, ampliar el gasto es fundamental, se habla de un plan Marshall por ejemplo, que fundamentado en la condición de emergencia económica, social y ecológica permite avanzar en la estructuración de un plan de nivel estructural, necesario y esperado, implica someter a juicio las obligaciones inmediatas y aquellas futuras, hay que hacer cambios en la política fiscal, implica mayor presión sobre el gasto, financiamiento y acciones coordinadas con el sector privado, el Estado por si solo no puede con toda la carga, hay que definir inversiones bajo figuras que han funcionado como obras por impuestos y obras por regalías, crear figuras de participación bajo las asociaciones publico privadas y dirigir las ayudas internacionales y multilaterales a tope de recuperación.

Son tareas titánicas en un escenario de sequía fiscal, eso trasladaría riesgo sobre deuda pero si por otro lado acelera la reconstrucción y permite recuperar PIB en un escenario de estabilización ayuda, el gobierno necesita moverse rápido, para lo cual las facultades extraordinarias al presidente también son un camino, el legislativo es fundamental para poner velocidad, necesitaría menos proyectos de ley de honores y más en política social, desarrollo territorial e inversión, la comisiones económicas tendrían que hacer un trabajo brillante, la quinta, sexta y la séptima son comisiones críticas para la transformación.

En este escenario la senda de la reconstrucción no puede demorarse, el gobierno está llegando, pero se ha encontrado con un escenario desolador, los alcaldes de municipios más afectados no tienen suficientes  recursos físicos y financieros, los proyectos pasados fueron mediocres, la inversión no les llegó y venían trabajando con las uñas, sí, hay que decirlo, los alcaldes de municipios de 4ta, 5ta y 6ta categoría no tienen cómo desarrollar sus municipios, la centralización sigue enfrentando brechas de asignación de recursos, frena la oferta estatal porque suma mayor burocracia al proceso de destrabar proyectos.

Finalmente, el sector privado se ha puesto la 10, como en muchas ocasiones lo hace, hasta hace unos meses era considerado el villano, el explotador, el acumulador compulsivo de activos y capital, lamentable, pero así fue, hoy está proponiendo, consolidando ayudas, dando soluciones, es el puente entre Gobierno y Empresa, y con certeza lograrán coordinar la reconstrucción. No olvidemos que: ningún país por desarrollado que esté estará suficientemente listo para un desastre natural.

Gustavo Sepúlveda

Economista de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Especialista en proyectos de la Universidad Católica de Colombia y Magíster en Economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Actualmente analista económico, en temas de legislación económica, crecimiento, sector productivo. Investigador y académico.

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