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Se viene el fenómeno de El Niño, o al menos con una probabilidad superior al 95% de presentarse este año. La ocurrencia de este fenómeno, como cualquier variable aleatoria, solo puede confirmarse una vez ocurra. Asimismo, un eventual racionamiento de energía eléctrica sólo puede anticiparse con certeza en el instante en que los tomadores de decisión del país se vean obligados a declararlo.
Entre tanto, queda para todos nosotros la responsabilidad de prepararnos para reducir el riesgo de racionamiento, reduciendo su probabilidad o su impacto. Así, «Juguemos en el bosque mientras el lobo no está».
Cuatro, tal vez cinco, condiciones causaron el racionamiento de energía eléctrica en la década de los 90 en Colombia: el rezago en la expansión del parque de generación, la baja disponibilidad de las plantas térmicas, las decisiones operativas en el manejo de los embalses, las dificultades financieras del sector y la aparición de un fenómeno de El Niño. Si bien el estado actual del sistema eléctrico colombiano es distinto al de entonces, estas cinco condiciones merecen monitoreo continuo.
Una de las variables más mediáticas del sector, y a la que se hará mayor seguimiento y divulgación, es el tamaño del embalse agregado. En este artículo hago una reflexión sobre la capacidad real de almacenamiento del sistema y propongo cómo interpretar las cifras disponibles del sector. Adelantando la conclusión: el sistema está más vulnerable de lo que creemos.
Un parte de tranquilidad aparece cuando, a comienzos del año 2026, el embalse agregado del sistema colombiano estaba cerca del 80% de su capacidad y los primeros días de junio el porcentaje de reservas está por encima del promedio histórico, en 74%. Así, todos los embalses del país almacenan cerca de 12.500 GWh, de un total de 16.928 GWh. El asunto no es cuánta agua hay almacenada, sino cuánta demanda puede cubrir esa energía almacenada.
En 2026, la demanda promedio diaria de energía eléctrica ha sido 239 GWh-día. En un mes típico entonces, la demanda sería cerca de 7.200 GWh. La energía que está almacenada en los embalses corresponde así a 1.7 meses de demanda de energía; si el sistema solo tuviera plantas hidráulicas, el nivel actual de los embalses alcanzaría para abastecer el país por 52 días. Hasta acá, queda claro que conocer el nivel del embalse de hoy no es suficiente para saber si hay energía suficiente para periodos de baja hidrología el próximo diciembre, enero, febrero o marzo.

Además, cuando se mide contra la demanda del país, la capacidad total del embalse se ha reducido sistemáticamente. En enero de 2010 el embalse del sistema estaba en 58% de su capacidad, un valor que parece menor al nivel del embalse en enero de 2026 cuando el embalse fue del 76%; sin embargo, en enero de 2010 estaban almacenados 1.9 meses de demanda, mientras que en enero de 2026 se tenía 1.8 meses de demanda.
Dicho otra vez, de otra forma: aunque en enero de 2026 el embalse estaba «más lleno» que en enero de 2010, tiene menos capacidad de cubrir la demanda.

En 2005, los embalses del país podían almacenar (a plena capacidad) 3,71 meses de demanda, a 2026 este número ha pasado a 2,36. Cuando se evalúa respecto a la demanda del país, la capacidad útil del embalse agregado ha caído un 36% desde 2005.
Hoy, aun cuando el nivel agregado del embalse parece alto, es bajo.
Esta diferencia no es menor. Expresar el embalse agregado únicamente como porcentaje de su capacidad máxima convierte una variable física, medida en GWh, en un indicador adimensional: desaparecen los GWh almacenados, desaparece la demanda que debe atenderse y desaparece, sobre todo, la relación entre reservas disponibles y consumo esperado. El porcentaje informa qué fracción del volumen útil está ocupada, pero no dice, por sí solo, cuánta energía útil puede entregarse, durante cuántos días, ni bajo qué condiciones hidrológicas y operativas. En otras palabras, confundir el porcentaje de embalse con la suficiencia energética del sistema es como creer que la energía llega por cigüeña: tranquilizador, simple y profundamente equivocado.
Siempre, una vez conocido el embalse agregado, recuerden preguntar: ¿Para cuántos días alcanzará esa energía? Así sabremos si el lobo está o no está.
Gracias por leer,
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