FECODE en la mira: ¿500 millones para política con dinero de docentes?

FECODE se ve envuelto en una controversia al destinar $500 millones a la política. Esta federación, pilar de la educación en Colombia, ahora enfrenta duras críticas por su supuesta contribución al partido Colombia Humana. A pesar de su defensa legal, emerge una pregunta crucial: ¿Han sacrificado los valores éticos y educativos en el altar de la política?


En la educación como en la política,

el dinero susurra verdades que la ética prefiere callar.


El comunicado emitido por FECODE revela una osada maniobra que, aunque amparada en tecnicismos legales, no puede ser más que un evidente desliz hacia la politización partidista. Proclamando su inocencia y aduciendo cumplir con la Constitución y las leyes, FECODE no puede ocultar que los 500 millones de pesos donados al movimiento político Colombia Humana son, en esencia, una influencia monetaria en la esfera política del país.

Este acto revela una clara contradicción: mientras en las aulas se enseñan lecciones de ética, FECODE, actúa de manera cuestionable fuera de ellas. A pesar de conocer la prohibición legal de aportar a campañas presidenciales, optaron por una maniobra legalista, donando a Colombia Humana, partido del actual presidente. Esta acción desdibuja los principios que deberían guiar su conducta.

Resulta irónico cómo FECODE intenta presentarse como víctima de un ataque injusto por parte de la Fiscalía, cuando en realidad han estado coqueteando con los límites de la legalidad. Su donación significativa a un partido político, seguida de alegatos de persecución cuando son investigados, no es más que una estrategia para desviar la atención de su conducta cuestionable. En lugar de encarnar la integridad esperada de una entidad educativa, se apresuran a desvincularse de las acusaciones, levantando una cortina de humo para ocultar su falta de imparcialidad y su implicación en maniobras políticas.

Es lamentable que FECODE se proclame defensora de la democracia y la justicia, mientras sus acciones evidencian lo contrario. Han empleado los recursos de sus afiliados, sin considerar sus preferencias políticas, para respaldar un movimiento con el cual no todos concuerdan. Esta imposición de participación política no es solo un abuso de confianza, sino una manipulación descarada de la voluntad de sus afiliados. Tal actuar pone en entredicho el papel de la federación, revelándola más interesada en la política que en su supuesta misión educativa, contradiciendo así lo que históricamente ha pretendido combatir.

Por otro lado, al afirmar que han sido estigmatizados y sujetos de falsas imputaciones, FECODE intenta desviar la crítica legítima hacia su comportamiento. Luego la realidad es que han orquestado una jugada que, si bien puede ser legal, éticamente es reprochable. Han faltado al deber de ser un ejemplo de integridad para los estudiantes y la sociedad en general, al involucrarse de manera tan directa y financiera en la política partidista.

El llamado de FECODE a ser defendidos suena más a una convocatoria bélica política que a un verdadero interés por la justicia y equidad educativa. Su comunicado no es más que la evidencia de su predisposición a entrometerse en asuntos políticos a cualquier costo, sacrificando la imparcialidad y la neutralidad política que deberían caracterizar su labor educativa. La Federación Colombiana de Educadores, lejos de seguir sus principios fundacionales, ha impartido una lección muy diferente: un ejemplo de cómo la política puede llegar a corromper incluso a los pilares fundamentales de la educación.

Datos curiosos

  1. El comunicado de FECODE proclama un ataque contra ellos como un intento de «quebrarle el espinazo», ¿un giro dramático para desviar la atención de sus propias acciones cuestionables?
  2. FECODE enfrenta investigaciones judiciales y responde con un comunicado que denuncia persecución, ¿una maniobra de victimización para esquivar responsabilidades?
  3. Los maestros de Colombia, ¿forzados patrocinadores de la política? Cada afiliado a FECODE involuntariamente puso su grano de arena en la montaña de 500 millones dirigida a Colombia Humana.
  4. FECODE, la federación que defiende la educación parece tener un currículo oculto en financiación política: $500 millones donados a un partido, ¿lecciones de democracia o de doble moral?
  5. A pesar de la ley que prohíbe a personas jurídicas financiar campañas presidenciales, FECODE encontró una rendija: donar al partido pero no a la campaña, ¿ingeniería legal o leguleyada?

Todas las columnas del autor en este enlace: Hernán Augusto Tena Cortés

Hernán Augusto Tena Cortés

Columnista, docente y director de Diario la Nube con especialización en Educación Superior y maestría en Lingüística Aplicada. Actualmente doctorando en Pensamiento Complejo, adelantando estudios en ciencias jurídicas y miembro de la Asociación Irlandesa de Traductores e Intérpretes.

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