El “fenómeno” Trump

Cada cuatro años cuando se posesionan los alcaldes y gobernadores recién electos Colombia entra en un merecido descanso de la actividad política, muy merecido después de la desgastadora campaña de reelección de Santos y de las exasperantes campañas locales que acabamos de vivir, este merecido descanso siempre coincide con el inicio del año de elecciones presidenciales en Estados Unidos, por lo que este año será uno de los principales temas políticos a debatir en el entorno político nacional y global.

La elección presidencial en Estados Unidos tiene una característica especial y es que debido a lo difícil que se ha vuelto derrotar en la historia reciente a un presidente que va por su reelección en términos prácticos es cada 8 años que esta campaña es verdaderamente importante, como ha sucedido en las últimas ocasiones dicha elección ha resultado determinante en muchos aspectos del rumbo político y económico del mundo y en particular de nuestro país, debido a lo importante que es para Colombia su relación con el país más poderoso del hemisferio.

Y es imposible hablar de esta elección sin empezar por la candidatura de Donald Trump, quien en contra de todos los pronósticos se ha metido en la pelea de la altamente competitiva campaña interna del partido republicano, alguien que nunca ha sido electo ni para la asamblea de copropietarios de un edificio.

En esta crucial campaña presidencial el Partido Republicano se ha convertido en una olla a presión a punto de estallar donde dos tendencias antagónicas buscan dominar: El establecimiento y su histórico favorecimiento a las grandes corporaciones quienes se han beneficiado durante décadas del permanente flujo de inmigrantes y su mano de obra barata contra el votante blanco promedio que siempre ha sido el soldado de batalla del partido republicano y que ve a la inmigración como una creciente amenaza a su estilo de vida.

La gran mayoría de los seguidores de Trump son personas que están muy molestas con cualquier beneficio que el gobierno les otorgue a los inmigrantes, por eso han sido tan vocales en el rechazo a la reforma de la salud de Obama, ya que consideran que los inmigrantes no se merecen esos tratos especiales porque han llegado a su país a quitarles sus puestos de trabajo, no en vano la mitad de los simpatizantes de Trump tiene tan solo un grado de colegio y solo 1 de cada 5 tiene un grado universitario.

Durante los pasados ciclos electorales el establecimiento conservador ha permitido la existencia de esas tendencias radicales y altamente influenciados por las grandes organizaciones religiosas porque son la chispa que utilizan para ralentizar las campañas, ese fue el caso de Sarah Palin y ese ha sido el caso del famoso “Tea party”, dicha radicalización de los conservadores ha logrado que este tipo de candidatos cada vez sean más preponderantes dentro del partido y son los que han quedado electos en las elecciones estatales y del congreso, todo lo que hizo Donald Trump fue simplemente ofrecerles un producto mediático hecho a la medida de ese descontento generalizado y su público lo ha estado comprando.

Donald Trump como tal no es un candidato serio y todo el establecimiento del Partido Republicano lo sabe, solo que no lo pueden contener porque en las bases electorales del partido los votantes racionales son una minoría creciente respecto a los votantes pasionales, lo que ha logrado la candidatura de Trump es desgastar e incluso destruir las candidaturas de los mejores elementos que el Partido tenía para esta elección, por lo que el éxito de Trump y Ted Cruz (el otro candidato que es incluso más radical) está dejando al Partido muy mal parado para el momento de la elección presidencial, pues todas sus esperanzas estarán puestas en uno de estos dos candidatos volátiles e inviables, un panorama desolador para un Partido que tenía todas las esperanzas de volver al poder en este ciclo electoral.

Al final del día todo lo que está ocurriendo demuestra que el Partido Republicano representa una creciente minoría, la última elección presidencial que ganaron lo hicieron con la retórica del patriotismo y de la guerra contra el terrorismo y bajo ese manto arrastraron una pequeña mayoría a su plataforma conservadora, pero la realidad es que el panorama demográfico de Estados Unidos es cada vez más parecido a los valores e ideales que representa el partido demócrata y no hay nada que lo pueda evitar.

Nada resume mejor el castillo de naipes que es la candidatura de Trump que este mensaje que le fue enviado por el reconocido documentalista Michael Moore el año pasado cuando se disparó su candidatura:

“Señor Trump: Por favor siga llamando a las mujeres  «viejas», siga pidiendo que se levante un muro para alejar a todos los mexicanos y musulmanes, y siga siendo así de fastidioso, ya que las mujeres, las minorías y los adultos jóvenes (18-35) componen el 81% de los votantes potenciales en esta elección. OCHENTA Y UNO POR CIENTO!. Y usted ha logrado ofender y hacerse enemigo de todos ellos. Su gran error es pensar que Estados Unidos es igual a usted. No lo es. Solo el 19% de los votantes son hombres blancos mayores de 35 como usted. Una pequeña minoría. Así que usted está a punto de aprender lo mal que se vive siendo parte de una minoría, pero sobrevivirá. Porque usted también hace parte de otra minoría: los billonarios. Así que no tendrá mayor problema.”

About the author

Manuel Castro López

Emprendedor digital, abanderado del desarrollo sostenible y activista político, aquí encontrarán mi visión sobre todos estos temas.

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