De nombramientos y el periodismo

Para ser un buen periodista, hay que ser buena persona. Así lo expresa uno de los maestros de este oficio,  Ryszard Kapuscinski. Y aunque hay algunos que se hacen llamar periodistas y son muy malos, todavía existen aquellos que llevan como bandera “el oficio más bonito del mundo”.

Soy estudiante de Comunicación social, una profesión con muchas ramas para especializarse, pero entre ellas, el periodismo es la que más me enamora. Y digo me enamora, porque no hay nada más bonito que hacer las cosas por amor, por pasión, y eso me inspira el periodismo en cualquiera de sus presentaciones.

El periodismo es la manifestación de la realidad, es la magia y el valor de cada historia, no puede concebirse sin la reportería que vive despierta las 24 horas con la intención de buscar, de cumplir un objetivo y de generar un cambio. El deber de un periodista es informar de una manera que ayude a la humanidad, no generando espectáculo o sensacionalismo para crear guerras versadas en torno a un lenguaje bélico.

Ese mismo amor y pasión que siento por el periodismo lo he visto en mis docentes, aquellos que me han inculcado la labor de investigar y de casarme con la verdad, de no ser clientelista ni mucho menos favorecer el poder público cuando hay irregularidades latentes.

Hoy escribo porque en nombre del periodismo de Medellín uno de mis docentes, Cristian Cartagena, ha sido nombrado como el nuevo gerente del canal Telemedellín, una noticia que me agrada y  me lleva a recordar sus clases y cada uno de sus consejos para ser un buen periodista.

Esta noticia ha causado algo de revuelo por su participación en Minuto30. Un medio caracterizado por el sensacionalismo, y muy viral entre los colombianos.

En particular, muchas de las publicaciones de ese medio, para mí, no son dignas de llamarse periodismo, pero tampoco es justo satanizar a una persona solo por su participación en este tipo de medios. Yo sí lo conozco, sé de su trayectoria y experiencia, y sé de su compromiso con el periodismo cívico. Además del contenido que puede mostrar a la ciudad.

Espero no equivocarme y que en nombre del periodismo se recobre ese sentido social, esa reportería estancada en las salas de redacción y recuperar la confianza en las historias, en la denuncia, en el contexto y la explicación de los hechos, porque ya hay mucho cínico creyéndose periodista.

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Alejandra Mejía Bedoya

Estudiante de comunicación social de la Fundación Universitaria Luis Amigó. Apasionada por la literatura y el periodismo, con espíritu travieso (NATUSAN).
Creo en lo imposible porque de lo posible ya se ha hablado demasiado.

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