Comunicar en tiempo de crisis

Existe una responsabilidad social que va más allá de la noticia de “último minuto” y la labor de la primicia, en el medio; es, sin duda alguna, el trato adecuado de la información que entregamos o recibimos. Todos, en tiempo de crisis, somos responsables de la información que compartimos en nuestros círculos sociales, grupos familiares, entornos laborales, académicos, o de cualquier índole. La responsabilidad no es solo del medio masivo o de la fuente oficial —aunque estos deben tener un mayor grado de responsabilidad—.

Comunicar en tiempo de crisis debe ser un ejercicio de investigación, de buscar información confiable, verdadera, y trascender al rumor de barrio o suposición de tía. Comunicar requiere ir a una fuente oficial, indagar acerca de lo que pasa en nuestro entorno, replicar la información que consigamos de fuentes oficiales y corroborar las mismas. El pánico no puede —ni debe— propagarse más que un organismo sin vida que se reproduce exponencialmente; la información que decidamos compartir debe ser una información ciento por ciento fiable y segura. Todos, sin excepción, tenemos la responsabilidad de generar conciencia mediante la información veraz y de manera tranquila: desde nuestros grupos personales y/o familiares en WhatsApp, en el estado o historia que compartimos en nuestras redes, el video de opinión que entregamos a nuestras pequeñas o grandes comunidades, el tuit que escribimos y el mensaje que entregamos por llamadas telefónicas, o en la sala de nuestra casa como ejercicio innato de comunicación.

Comunicar en tiempo de crisis es saber que cualquier palabra que emitamos en función de generar opinión puede afectar o impactar en los contextos donde nos encontremos, que la conversa en la cafetería de la universidad o el colegio puede expandirse de forma viral y solo en nosotros está la responsabilidad de subsanar el miedo que circula en el ambiente; que el mensaje que entregamos a nuestros estudiantes, en aulas de clases, debe ser claro y conciso para no permitir la especulación en los millones de hogares y la desinformación colectiva.

El formato de comunicación puede ser cualquiera pero el significado de los mismos debe ser único: responsabilidad social.

Comunicar no es solo emitir un conjunto de fonética, la comunicación está inmersa en todo y es omnipresente, a diario comunicamos con gestos, con expresiones, con miradas, incluso con síntomas corporales. El miedo no puede ser inherente a nuestro ejercicio, diario, de comunicación en tiempos de crisis; contrario a ello debe ser la calma y la sensatez la que exprese el mensaje que deseemos transmitir a nuestros receptores.

En tiempos nefastos casi todos queremos ser parte del ejercicio del comunicador y lo logramos a través de la globalización y las herramientas tecnológicas que tenemos al alcance de la mano, es por ello la importancia de saber entrar en el ejercicio de manera respetuosa y responsable al asumir roles empíricos de comunicación. Es necesario ser consciente que no tenemos control del mensaje que entreguemos, independientemente del mucho o poco alcance que creamos tener en nuestras redes sociales, debido a que la viralización de los contenidos en internet puede ir de una persona a miles de millones de personas en cuestión de segundos y es ahí dónde los contenidos dejan de ser nuestros y pasan a ser de propiedad mundial.

Comunicar en tiempo de crisis requiere de un sentido de pertenecía y amor por la humanidad, de ética profesional y de conciencia ciudadana. Comunicar, informar, entregar, divulgar, compartir y difundir un mensaje va más allá del ejercicio en la premura o el afán del “like”, es un acto de responsabilidad social donde el comunicador de profesión, el periodista, el profesional, debe orientar el proceso de comunicación en su entorno a partir de la educación y la cultura del mensaje, o el impacto que el mismo pueda generar.

 

Henry Orozco

Comunicador social, periodista, con gran conocimiento en Marketing Digital y Político. Escritor en diversos medios masivos de comunicación con proyección local, regional y nacional, como Al Poniente, Las Dos Orillas, El Espectador. Director de comunicaciones en el aplicativo móvil #SomosProvinciaABT, portal interactivo de una de las cinco provincias que tiene el departamento de Antioquia, y que constituye la unión de 12 municipios del Oriente Antioqueño.

Generador de contenidos para redes sociales - @SoyHenryOrozco