
Leo con gran interés Cartas a la gente joven, un libro de Indira Gandhi, ex primera ministra de India. Es una compilación de epístolas en respuesta a niños y jóvenes del mundo que le escribieron cartas desde sus escuelas a una de las primeras mujeres en gobernar un país tan grande.
Es notable que jóvenes de diversas edades en tantos países del mundo decidieran escribirle a una primera ministra de un país asiático y exótico. Hay cartas procedentes de Australia, Turquía, Bangladesh, el Reino Unido, los Estados Unidos y de la propia India.
Asimismo, llama la atención que la estadista se diera tiempo de responder algunas cartas de niños, pero su explicación es aún más interesante. El padre de Indira, el famoso Jawaharlal Nehru, primer gobernante de India tras su independencia, escribió un libro de cartas a su hija pequeña, y ahí ella se dio cuenta de la importancia y la posibilidad de transmitir grandes mensajes a la juventud mediante el género epistolar.
En otras palabras, las cartas constituyen un mensaje político de primera importancia. Indira Gandhi aprovecha para explicar los problemas de su país y las soluciones que propone poner en marcha. Ofrece información histórica, cultural y hasta filosófica de la identidad india: de su inmensa diversidad étnica, religiosa y lingüística. Se trata, en suma, de propaganda de alta calidad.
Además, se da el lujo de brindar consejos para la vida y la educación de los chicos, procurando enderezarlos por la ruta del cuidado común del planeta (la ecología) y de la solidaridad humana. Aunque parece un texto nacionalista, es una invitación a ejercer la ciudadanía internacional y preocuparse por los problemas de toda la especie.
Contrastes
Por otro lado, me encuentro con que MORENA lanzará ediciones de 15 millones de ejemplares del periódico Regeneración. Es parte de su estrategia para ganar elecciones en 2027. Basta tomar un ejemplar de esa publicación para constatar su ínfima calidad intelectual: ¡a nadie le importa!
Ahora bien, hubo un tiempo en el que la política significaba también pedagogía. La propaganda debía incluir contenidos formativos; casi diría, educativos.
La propaganda de calidad, al estilo de Indira Gandhi, buscaba concientizar a la gente de lo que nos une como seres humanos, en particular los problemas planetarios. El periódico de MORENA sigue promoviendo la división dentro de un mismo país: la discordia entre conciudadanos.
No soy ingenuo. Entiendo la pertinencia de contenidos propagandísticos que exalten las cualidades de la fuerza política que uno apoya y descalifiquen la del oponente. No obstante, este afán por seguir denostando con adjetivos muy agresivos a quien piensa distinto no es una actitud cívica responsable.
Indira Gandhi dice en sus cartas que lo importante de su llegada al poder no es que ella sea una mujer, sino la capacidad que tenga para lograr una mejora en la calidad de vida de sus gobernados. Ningún ataque a la prensa crítica ni a los partidos de oposición, a quienes considera colegas responsables del buen funcionamiento del gobierno. Más bien dice que «nos falta mucho por hacer para que todos los ciudadanos de India vivan dignamente».
En política y en calidad humana: ¡hay niveles!
Esta columna fue publicada originalmente en El Insubordinado.













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