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“La violencia que nos ha transgredido con sus dolores es más evidente en retrospectiva a lo hasta hoy vivido. Creamos coherentemente en defender la vida, la paz y en ayudar al país; como lo refrendaba Jaime Garzón en su lucha incansable. En donde ya es hora de sentarnos nuevamente a dialogar, aunque a muchos no les guste, por la simple razón de amor por lo que somos.”
En momentos difíciles para un país que ha luchado por el reconocimiento de la verdad, la vida y la justicia es necesario batallar por lo que hemos creído justo y valiente. Cargando sobre nuestros hombros con la responsabilidad de un mejor mañana, que no será perfecto, pero con la seguridad de que será esperanzador. En donde nos podamos encontrar alrededor de las diversas ideas que componen la realidad en la que vivimos.
La angustia, como en cualquier circunstancia de la historia, nos ha agobiado al punto de la desesperación y el enfermismo querer acabar con lo contrario. Sucesos que han hundido a la nación en un bucle de odios que de no ser superados, serán en vano todos los esfuerzos de alcanzar la reconciliación, que tanto nos hace falta. Hijos del ayer que hoy no están por fatalidades de un pasado oscuro e inhumano.
Escribo por una Colombia verde, como su imponente biodiversidad que es nuestra cobija ante el mundo. Que espera ser protegida por quienes la habitamos y vivimos en diferentes momentos. Y desde el Amazonas pasando por la Guajira, el Pacífico y los Llanos Orientales nos da grandeza, orgullo y unión. Que irónicamente estamos a puertas de perder.
La violencia que nos ha transgredido con sus dolores es más evidente en retrospectiva a lo hasta hoy vivido. Creamos coherentemente en defender la vida, la paz y en ayudar al país; como lo refrendaba Jaime Garzón en su lucha incansable. En donde ya es hora de sentarnos nuevamente a dialogar, aunque a muchos no les guste, por la simple razón de amor por lo que somos.
Acertado momento coyuntural para encarnar la visión que como colombianas y colombianos nos planteamos. Siendo decisivo la garantía de los derechos obtenidos de manera histórica. Haciéndose necesaria una introspección sobre lo que dicen representar los supuestos mesías y salvadores, de los que ya tenemos enseñanzas repudiables y dolorosas.
Somos lo que esta tierra nos ha ofrecido en su esplendor mágico. Que debemos de enaltecer desde la sensatez y el querer vivir en sociedad, entendiendo que somos un todo dentro del todo. Y no dejar que el yoismo nos cegue frente a las indiferencias que algunas personas generan en unos u otros.
Necesario acoger lo vivido y seguir adelante con los cambios tangibles que se han hecho realidad. Claro está sin dejar de reconocer los errores cometidos durante el tiempo. Siempre estando dispuestos a escuchar y recibir retroalimentación. Sin cerrarnos a las posiciones diversas que pueden construir de manera conjunta.
A la juventud, trabajadores, empresarios, pensionados, campesinos, estudiantes y profesores. Decirles que somos decisivos en la transformación desde las diferentes expresiones que nos representan. Teniendo como senda orientadora, la defensa de las conquistas de los miles de hombres y mujeres que han llegado incluso a dar su vida por una mejor y digna vida. Por ellos y por nosotros.













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