Al agro le dan más garrote que zanahoria en el presupuesto y en la reforma tributaria

La laboriosidad del campesino es admirada por todos mas no valorada como debe ser, los productos del campo en la mayoría de las ocasiones pasan por cinco intermediarios hasta llegar al consumidor final, lo que significa escasa o nula rentabilidad para el productor.


Los CAMPESINOS son nobles, humildes, trabajadores, solidarios y bondadosos; en épocas de crisis, la resiliencia es su mejor característica.

La laboriosidad del campesino es admirada por todos mas no valorada como debe ser, los productos del campo en la mayoría de las ocasiones pasan por cinco intermediarios hasta llegar al consumidor final, lo que significa escasa o nula rentabilidad para el productor.  Algunas cifras son: en nuestro país 11 millones de personas se dedican a las actividades del campo, esto es el 22% de la población colombiana, de estos el  42,9% están en la pobreza, además muchos de ellos no tienen tierras para trabajar y de  los que la  tienen  muchos son poseedores sin título, no hay formalidad laboral, en la ruralidad hay altos  índices de deserción escolar, apenas el 7% de los campesinos tienen posibilidades  de ingresar a una universidad; los campesinos tienen un alto porcentaje de  necesidades básicas insatisfechas, difícil acceso a los servicios públicos, sólo en el 15% de las veredas del país se consume agua tratada; ocasionando enfermedades gastrointestinales,  el acceso de internet apenas está llegando al 8% de las poblaciones rurales,

A la alta intermediación se suma la baja rentabilidad en la venta de los productos, los insumos agropecuarios este año han aumentado más del 30% lo que está haciendo inviable la actividad rural, en enero de 2021 un bulto de abono costaba en promedio 79 mil pesos, hoy supera los 120 mil pesos, un bulto de concentrado estaba en 50 mil pesos, hoy vale 70 mil pesos.  Los insumos agropecuarios pesan en la producción un 28% en promedio y los ingresos por venta de los productos no están aumentando al mismo ritmo de los costos de producción. Aunado a esto, el deterioro de las vías terciarias impide la comercialización.

El Presupuesto del MinAgricultura para el año 2022 según propuesta del Gobierno es de 2,3 billones de pesos, algo parecido al de los años 2010, es decir crecen los costos de producción, pero el presupuesto se mantiene estable, ocasionando una pérdida para el sector del 60% aproximadamente toda vez que sus inversiones también se mantienen estáticas.

El Agro en Colombia tiene algunas herramientas importantes para mejorar la competitividad, una de ellas es la Ley 1876 de 2017 que crea el Sistema Nacional de Innovación Agropecuaria; también han aumentado los  mercados para las exportaciones agropecuarias, el programa País Maíz para la sustitución de importaciones, las condonaciones de algunos créditos para los pequeños y medianos productores agropecuarios, la disminución de las tasas de interés para créditos agropecuarios de asociaciones, para los jóvenes y para la mujer rural, además del incremento de los recursos al Banco Agrario para aprobar más créditos a los campesinos, el mejoramiento de los distritos de riego existentes y la construcción de algunos nuevos, la titulación de más de 27 mil hectáreas y la buena cobertura en materia de salud. También es importante destacar el papel que adelanta la ADR y la ANT, cuya misionalidad es apropiada a las necesidades del campo colombiano.

Propongo regular los precios de los insumos agropecuarios y producir algunos en el país, aumentar el presupuesto del MinAgricultura siquiera al 1% del PGN es decir para este año sería de 3,5 billones y 1 billón se debe destinar  anualmente a la ADR para ejecutar la política agropecuaria del país atendiendo a más de 3800 asociaciones de campesinos que solicitan financiación de proyectos por cerca de 5 Billones de pesos; realizar un programa agresivo de sustitución de importaciones de algunos productos como el Maíz, Sorgo y Soya dado que importarlos sale demasiado costoso por la balanza cambiaria, se debe fortalecer la trazabilidad, inocuidad y baja residualidad, enfoque agroecológico en las cadenas de exportación; así como revisar el equilibrio y las bondades de los TLC.  Incentivar el uso de las TIC como herramientas en la producción y comercialización.  Debemos avanzar en el neuro entrenamiento a productores para eliminar prejuicios negativos, reducir la incertidumbre, la desconfianza ciudadana, y promover que el sector financiero, al menos el oficial y el cooperativismo tenga incentivos con créditos masivos y competitivos.

Colombia debe avanzar hacia una política agropecuaria de largo plazo, así como se hace en el Min hacienda con la regla fiscal; debemos priorizar la exportación de todos los productos tropicales y exóticos; otorgar al ICA, AGROSAVIA e INVIMA mayores herramientas para facilitar la exportación de nuestros productos.

En la Sociedad de Activos Especiales (SAE) hay miles de predios en extinción de dominio que hoy los tienen arrendados y otros sin rentar, se piensa hacer una bolsa para la venta a conglomerados internacionales que pagan muy poco por ellos, propongo asignarlos en comodato o arrendados a las asociaciones de campesinos que no tienen tierras y si los utilizan bien en 10 años tener la posibilidad de otorgar la propiedad.

En la Reforma Tributaria se deben priorizar artículos que hagan más flexibles la creación de empresas en Colombia, disminución de requisitos administrativos, trabas regulatorias, impuestos y costos de financiamiento que están restando competitividad, también disminuir los costos en fletes, manejo de cargas, permisos, derechos aduaneros, aranceles que hoy están pesando más del 20% del valor de lo exportado, lo que desincentiva; sólo el 6% de las empresas colombianas exportan. Finalmente, es necesario dotar con más elementos a las instituciones para luchar contra la evasión, impulsar criterios diferenciadores para el del impuesto de renta, para los productores agropecuarios.

Se envejeció el campo y la juventud no encuentra motivos para hacer el relevo generacional, el desincentivo es tal que desertan a las ciudades. Debemos promover un sentimiento de dignidad por el trabajo en el campo, acompañado de inversiones en la ruralidad.

Darle dientes al Invima pues no hay la capacidad para revisar todos los alimentos que ingresan al país a precios más bajos disminuyendo las ventas de los colombianos y sin conocer si cuentan con los valores nutricionales adecuados.

Vamos a recuperar y Fortalecer el liderazgo de Antioquia, nuestro Agro resiliente y sumiso.

Luis Horacio Gallón Arango

Representante a la Cámara por Antioquia 2014-2018

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