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Anacronismo e Intertextualidad en Thomas Bernhard y Philip Potdevin
El encuentro imposible
Hay encuentros que solo pueden ocurrir en la literatura. Goethe, agonizante en su casa de Weimar, espera la llegada de Wittgenstein, un filósofo austriaco que nacerá casi medio siglo después de su muerte. Cervantes, también próximo a la muerte, aguarda el encuentro con Gabriel García Márquez, el escritor colombiano que llevará la novela en español hacia un territorio que aquel, desde el siglo XVII, no podía conocer. En ambos relatos, la historia literaria se pliega sobre sí misma: el pasado recibe la visita de un futuro que, desde una perspectiva histórica, todavía no existe.
La situación es imposible y, precisamente por eso, resulta significativa. En Goethe se muere1 de Thomas Bernhard, y Cervantes se muere2 de Philip Potdevin, el anacronismo no funciona como un simple juego erudito ni como un factor sorpresa. La alteración de la cronología modifica la posición de los personajes dentro de la tradición literaria. Goethe y Cervantes dejan de ser únicamente figuras pertenecientes a un pasado que puede ser leído desde el presente: se convierten, aunque de maneras muy distintas, en personajes con la capacidad de mirar hacia aquello que vendrá después de ellos.
La inversión resulta especialmente reveladora porque ambos escritores ocupan lugares centrales en la historia de la literatura. Han sido convertidos por la tradición en figuras de referencia, en nombres que representan una determinada idea de la literatura y de su herencia. Pero, en este caso, ambos relatos los sitúan en una circunstancia mucho más vulnerable: la proximidad de la muerte y la espera de otro escritor.
En Bernhard, Goethe desea conocer a Wittgenstein: “…conminó a Kräuter a que hiciera venir a Wittgenstein, que, costase lo que costase, lo trajera de Inglaterra a Weimar, por todos los medios y tan pronto como fuera posible”. La elección no es casual. El filósofo pertenece a un tiempo posterior, pero su presencia imaginada introduce una figura capaz de desplazar el centro de gravedad que en la tradición ocupa el gigante de las letras germánicas: “[Goethe] había quedado en definitiva cubierto, si es que no totalmente oculto por el pensamiento de Wittgenstein…Riemer dijo que Goethe había puesto el Tractatus por encima de su Fausto y de todo lo que él había escrito o pensado”. El gran escritor alemán aparece entonces no solamente como autor consagrado, sino como un hombre enfermo, obsesionado con un encuentro que no puede producirse. La grandeza literaria queda atravesada por la fragilidad del cuerpo y por una espera inútil.
En Potdevin, el modo adquiere otra tonalidad. Cervantes desea encontrarse con García Márquez, es decir, con un escritor que pertenece a una posteridad literaria que él mismo no puede conocer. La escena convierte al autor del Quijote en lector de su propio futuro: Cervantes puede imaginar, admirar y esperar a quien, históricamente, será uno de sus herederos: “que después de él, de Cervantes, que destruyó la novela de caballerías para levantar la novela moderna con nuevos preceptos y posibilidades, nadie sino García Márquez, el indiano -este calificativo lo usó, al parecer, no de forma despectiva sino como tributo-, podía renovar la novela y llevar el género a otros niveles”. El escritor del pasado puede mirar hacia el futuro y reconocer allí una continuidad de aquello que él mismo contribuyó a inaugurar.
La pregunta que plantean ambos relatos no es, por tanto, únicamente qué ocurriría si dos escritores separados por el tiempo pudieran encontrarse. Es más profunda: ¿Qué sucede cuando un texto contemporáneo permite que una figura canónica de la tradición se encuentre con uno de sus futuros lectores, herederos o continuadores? ¿Qué se transforma cuando Goethe puede reunirse con Wittgenstein y Cervantes con García Márquez? ¿Qué ocurre con la autoridad del escritor cuando la tradición deja de avanzar en una sola dirección y permite que el pasado mire hacia su propia posteridad?
El anacronismo abre así un espacio de diálogo imposible entre diferentes momentos de la historia literaria. Pero ese diálogo no produce el mismo efecto en Bernhard y en Potdevin. En el primero, el encuentro imaginario contribuye a despojar a Goethe de su condición monumental y a someter la figura del genio a la ironía, la enfermedad y la muerte. En el segundo, el encuentro entre Cervantes y García Márquez permite imaginar una continuidad afectiva y literaria entre dos momentos distantes de la novela en lengua española. La misma transgresión temporal sirve, entonces, para operaciones muy distintas.
El anacronismo como transformación intertextual
El encuentro entre escritores separados por el tiempo solo puede producirse porque los textos contemporáneos modifican, deliberadamente, las relaciones que la historia de la literatura había establecido entre ellos. Goethe puede esperar a Wittgenstein y Cervantes puede desear encontrarse con García Márquez porque Bernhard y Potdevin alteran la cronología y, al hacerlo, transforman también la imagen de esos escritores. El anacronismo no constituye, por tanto, un simple desplazamiento temporal: es una operación que interviene sobre textos, autores y tradiciones previamente existentes.
Esta perspectiva permite recurrir al concepto de intertextualidad desarrollado por Laurent Jenny3. Para Jenny, la relación de un texto con otros textos no consiste solamente en la presencia reconocible de materiales anteriores. El texto nuevo transforma, desplaza y reorganiza aquello que incorpora. La intertextualidad supone así una intervención: los elementos procedentes de otros textos o tradiciones adquieren nuevas funciones al ser integrados en una obra diferente. Lo que importa no es solamente reconocer la presencia de un texto anterior, sino ver qué transformación experimenta dentro del texto que lo recibe.
En Bernhard, Goethe aparece atrapado en una espera que no puede cumplirse. La figura de Wittgenstein funciona como un punto de fuga que desestabiliza la autoridad del autor clásico: “Los alemanes me veneran, aunque les he hecho más daño que nadie, para siglos… ¡Soy el aniquilador de los alemanes! ¡Pero no me remuerde la conciencia! ¡Quiero a Wittgenstein a mi lado!” Goethe, convertido en cuerpo enfermo y conciencia obsesiva, ya no domina la tradición: la padece. La posteridad no lo afirma, sino que lo inquieta. El genio se encuentra reducido a la fragilidad de un hombre que espera una respuesta que nunca llegará.
En Potdevin, en el texto nuevo, en cambio, Cervantes no espera desde la angustia, sino desde una forma de conocimiento. Su deseo de encontrarse con García Márquez introduce una relación distinta con la posteridad: no la de una ruptura, sino la de la continuidad imaginaria. Cervantes no es despojado de su lugar en la tradición, la amplía al incluir en él a un lector futuro: “… [estupendas], como Cervantes calificó las novelas de García Márquez. Y que Cervantes —eso sí se lo escuché al moribundo— las había leído y quedado hechizado; que por fin había nacido alguien que retomara la antorcha que él había encendido, pero que luego se apagaría por casi cuatrocientos años sin que nadie, en lengua española o en otra de la cristiandad, captara la esencia de lo que él, Cervantes, había querido hacer en su obra: fundir lo verdadero y lo maravilloso, la realidad y la ficción, disolver las fronteras entre pasado, presente y porvenir”. La posteridad no aparece como amenaza, sino como prolongación. La tradición se convierte en un espacio de continuidad imaginaria, donde los escritores pueden conocerse a través del tiempo sin necesidad de coincidir históricamente.
De la semejanza a la significación y el sentido de la comparación
En los dos relatos analizados, el lector reconoce una serie de elementos comunes: la presencia de escritores canónicos, la irrupción de figuras posteriores a ellos, la alteración de la cronología histórica y la posibilidad de encuentros imposibles. Sin embargo, detenerse en estas semejanzas sería insuficiente. Exige interrogar qué produce ese procedimiento en cada caso.
En este punto resulta útil traer la noción de intertextualidad de Michael Riffaterre4, para quien el sentido de un texto no depende exclusivamente de lo que dice de manera explícita, sino de la red de relaciones que el lector activa al reconocer ecos, transformaciones y desplazamientos de otros textos. La lectura así se convierte en un proceso de conexiones que no siempre son evidentes en la superficie del relato. En los cuentos de Bernhard y Potdevin, el lector no solo identifica a Goethe, Cervantes, Wittgenstein o García Márquez, sino que activa todo el campo de significaciones culturales e históricas que esos nombres representan.
Sin embargo, como ha señalado José Manuel Lozada Gaya5 en su ponencia sobre Intertextualidad y literatura comparada, en la Universidad de Oxford, la comparación no puede reducirse a un inventario de semejanzas y diferencias. Lo fundamental es comprender qué función cumple esta operación en cada texto y cómo modifica la relación entre tradición y escritura contemporánea.
Desde esta mirada, la comparación entre Bernhard y Potdevin no busca establecer una equivalencia, sino establecer una divergencia significativa. En ambos casos el anacronismo actúa transformando la intertextualidad, pero sus efectos son distintos.
En Bernhard la tradición aparece como un espacio atravesado por la ironía, la enfermedad y la imposibilidad del encuentro. El pasado no se reconcilia con su posterioridad: se enfrenta a ella. En Potdevin, en cambio, la incorporación de Cervantes a un diálogo eventual con García Márquez no destruye la figura del autor clásico. Sino que la reubica dentro de una continuidad literaria. La tradición no se destruye, se convierte en un espacio de reconocimiento a un escritor separado por el tiempo.
La diferencia no reside en la presencia o ausencia de anacronismo, sino en el modo en que este es utilizado para reorganizar la relación entre pasado y futuro. En Bernhard, el anacronismo intensifica la ruptura; en Potdevin la convierte en una forma de continuidad simbólica. En un caso, la posteridad desestabiliza la figura del escritor; en el otro la reconfigura a través de los siglos.
En última instancia, el anacronismo es una forma de pensamiento literario. Permite imaginar que los escritores no pertenecen solamente a su época, sino también a las lecturas, reescrituras y proyecciones que se hacen de ellos. Goethe y Cervantes, en los relatos de Bernhard y Potdevin, no son figuras del pasado, son puntos de partida para nuevas configuraciones de sentido.
De este modo la comparación de ambos textos no concluye en una síntesis, es la apertura de un problema: cómo leer la tradición cuando deja de ser lineal y se convierte en el punto de encuentros imposibles.
Conclusión
En los relatos de Bernhard y Potdevin, el anacronismo no funciona como una simple anomalía narrativa ni como un recurso de erudición, sino como una forma de pensar la literatura desde sus propios límites temporales. Al hacer que Goethe y Cervantes se encuentren con figuras de su posteridad, ambos textos desestabilizan la idea de una historia literaria lineal y cerrada, en la que cada autor ocupa un lugar inmodificable; la tradición adquiere movilidad, posibilitando que las figuras canónicas sean desplazadas y reconfiguradas por nuevas escrituras.
Entre la ironía y la continuidad, entre la desacralización y el reconocimiento, ambos relatos muestran que la literatura no solo conserva su pasado, lo reescribe constantemente. El anacronismo, lejos de ser una excepción, aparece así como una de las formas más eficientes de esa reescritura: una manera de hacer que los escritores sigan dialogando más allá de los límites de su tiempo.
Referencias
1 Bernhard, Thomas, Goethe se muere, Alianza Literaria, Madrid, 2012, 120 páginas
2 Potdevin, Philip, Cervantes se muere, Ediciones Opus Mágnum, 2026, 64 páginas
3 Laurent Jenny Intertextualidad, rescatado en 11 de agosto de 2026 en https://www.google..com/search?q=laurent+jenny+intertextualidad&rlz=1C1ONGR-esCO995CO995&oq=laurent+jenny+intertextualidad&gs_lcrp=WUyBggAEEUOTIHCAEQlRigATIHCAIQIRigAdlBCDkONjJqMG03qAllsAlB8QUfX19cjb-A&sourceid=chrome&source=chrome.ob&ie=UTF-8
4 Michael Riffaterre, Wikipedia, rescatado en 11 de agosto de 2026 en https://en.wikipedia. Org/wiki/Michael_Rriffaterre
5 Losada Gaya, José Manuel, intertextualidad y literaturacomparada, en Poligrafías Número 2,1997 rescatado en https://doi.org/10.22201/ffyl.poligrafías.1997 2.1593, el 11 de agosto de 2026.














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