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A veces el amor no llega haciendo ruido… a veces llega en silencio, en medio de días difíciles, de heridas que aún no sanan y de personas que ya no esperaban sentir algo bonito. Así llegaste tú.
El 29 de mayo de 2025 comenzó nuestra historia.
Ese día los nervios se apoderaron de nosotros… las miradas hablaban más que las palabras y el corazón parecía ir más rápido que el tiempo. Pero entonces llegó ese primer beso… y lo cambió todo. Tu risa, tu mirada, tu forma de verme… ahí empezó a escribirse esta historia que, aunque imperfecta, ha sido profundamente real.
Y no ha sido fácil.
Hemos tenido que aprender a querernos entre distancias, cambios de humor, silencios, días complicados y momentos donde parecía difícil entendernos. Hemos vivido días hermosos y también días grises… pero aun así, aquí seguimos.
Porque amar no siempre significa vivir un cuento perfecto; amar también es decidir quedarse, incluso cuando las cosas se vuelven difíciles. Es aprender a comprender, tener paciencia, sanar heridas y volver a intentarlo una y otra vez.
Durante estos meses hemos reído, discutido, extrañado, llorado y soñado juntos. Y aunque muchas veces el camino se sintió complicado, nunca dejé de sentir que eras alguien especial para mí.
Hoy, mientras nuestro primer año juntos se acerca, miro hacia atrás y entiendo que cada momento vivido contigo dejó una huella bonita en mi corazón. Porque en medio de tantas dudas de la vida, encontré en ti una compañía distinta, alguien que logró tocar mi alma de una manera que no esperaba.
Y antes de terminar estas palabras, quiero darte las gracias, mi amor.
Gracias por tu paciencia… incluso en esos momentos donde ni yo misma podía soportarme. Gracias por quedarte cuando mis emociones eran un caos, por escucharme, por entender mis silencios y por nunca hacerme sentir sola.
Has sido mucho más que un novio para mí.
Has sido mi apoyo emocional, mi amigo, mi compañero y ese abrazo que muchas veces necesitaba sin decir una sola palabra.
Gracias por estar para mí en mis días buenos y también en los más difíciles. Gracias por cada consejo, cada momento donde intentaste hacerme sentir mejor aun cuando yo sentía que todo estaba mal.
Tal vez no somos perfectos, pero si algo tengo claro, es que agradezco profundamente haberte encontrado en mi vida.
No sé qué escribirá el destino en las próximas páginas de nuestra historia… pero sí sé algo:
a pesar de todo, después de tantos meses, de tantas emociones y de tantos desafíos… aquí sigo eligiéndote a ti.













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