Una novela patográfica

En uno de sus diarios, el alemán radicado en Bogotá, Ernesto Volkening, señalaba que la novela es el género moderno de la patografía. Con lo patográfico se indica, básicamente, que la composición novelesca la integran dos elementos interconectados: en primer lugar, el factor patológico o relativo al pathos (pasión), relacionado con un relato que muestra la decadencia de la existencia humana. En segundo lugar, el encuentro de este drama con un lenguaje: la invención de una escritura que profundiza en la comprensión de este abismo. Cuando se alcanza a entender el caos que la reviste, se descubre que lo humano es un completo misterio que produce perplejidad.

El libro de Tayron Achury, Heterotopías oníricas. El archivador de sueños (Editorial El Búho Solar, 2026), responde a este doble criterio de la novela patográfica del que habla Volkening en sus ensayos sobre el Oficio del escritor (1983). La obra nos muestra cómo, en la vida cotidiana de un puerto en Colombia (Buenaventura), una serie de personajes descubren que vivir de la lucidez es una miseria.

Para resonar de un modo diferente en medio de una sociedad que perdió la capacidad de soñar —donde confluyen la música y el mangle, la danza y el diapasón—, los personajes se entregan a un viaje por la física y la filosofía, donde se mezclan los planteamientos del físico Erwin Schrödinger con la teoría de las variaciones eidéticas y la perspectiva de Edmund Husserl.

La marea del pensamiento

Las búsquedas por el sentido son tareas incansables en las que se embarcan estos protagonistas. El tío, dominado por una enfermedad que lo consume lentamente, asegura a su sobrina Vera que la realidad es un engaño. Mientras ella asume como real lo que ve —un entorno dominado por el malestar social, contenedores detenidos y aguas contaminadas—, el tío sostiene que la realidad en Buenaventura es otra cosa:

En este puerto el agua no solo rodea: piensa. Todo tiene densidad líquida, una mente que palpita. Las casas, las calles, incluso la respiración parece obedecer a una misma marea interior (Achury, 2026, p. 15).

Pero ¿qué es lo que ve el tío que su sobrina no logra apreciar?, ¿Por qué la realidad resulta insuficiente? La mirada que trasciende es, ni más ni menos, que la teoría de la percepción planteada por la fenomenología. Husserl es el autor evocado por Achury para pensar que la realidad no es una esencia estática, sino una forma dinámica que nos permite abrir la comprensión del mundo a través de conexiones y relaciones —vibraciones propias del campo cuántico— más allá de las ideas fijas.

Del fenómeno al campo cuántico

El giro hacia Schrödinger representa el salto de la fenomenología a la física cuántica. En boca de uno de los personajes:

Husserl buscaba un punto fijo. Nosotros solo encontramos fluidez. No hay la cosa-en-sí, no hay conciencia-en-sí. Simplemente hay un campo que se revela como infinita multiplicidad (Achury, 2026, pp. 45-46).

La novela nos invita a pensar que la fluidez es la base de un mundo interpretado como una heterotopía, espacio que obedece a las lógicas desafiantes del campo cuántico. El propio Schrödinger, en su obra Mi visión del mundo (1925), planteaba que esta vida no es un trozo de existencia, sino, en cierto sentido, el todo, aunque no pueda escudriñarse con una sola mirada. Es lo que los brahmanes expresan con la fórmula: Tat twan asi, “eso eres tú”:

Esta vida que vivís no es meramente un trozo de existencia entera, sino que es en cierto sentido el todo: tan solo que este todo no está constituido de tal forma que pueda escudriñársele con una sola mirada. Esto, como sabemos, es lo que los brahmanes expresan con su sagrada, mística formula que es en realidad tan sencilla y clara: Tat twan asi, eso eres tú. Y, nuevamente, en frases como Yo soy el este y el oeste; estoy debajo y arriba, yo soy el mundo todo (Citado por Bernstein, 1955, p. 394).

Recomiendo este libro para quienes desean despertar en otras resonancias ante la avalancha de frustraciones y la ausencia de sentido que domina nuestras realidades sociales. Que su lectura nos impida convertirnos en simples archivadores de sueños.

Bibliografía     

Achury, Tayron (2026).  Heterotopías oníricas. El archivador de sueños. El Búho Solar.

Bernstein, Jeremy (1955). Schrödinger. Pp. 383-395. Revista Eco.

Volkening, Ernesto (1983). El oficio de escribir. Pp. 579-623. Revista Eco. No. 264  

Juan Sebastián Ballén Rodríguez

Amigo de los libros y de la buena compañía. Filósofo de profesión y profesor universitario:

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