“Oviedo encarna los valores progresistas: justicia social, inclusión y diversidad, derechos humanos y libertades, sostenibilidad ambiental”.
El país coincide en que Juan Daniel Oviedo fue la gran sorpresa electoral en las pasadas elecciones legislativas y de consultas para definir candidatos presidenciales en Colombia. El bogotano sacó más de un millón de votos por encima de otros curtidos políticos como Aníbal Gaviria, Enrique Peñalosa, Juan Manuel Galán, Claudia López, Roy Barreras, entre otros.
La mayoría de sus votos los obtuvo en Bogotá superando claramente a la exalcaldesa López que perdió buena parte de su capital político después de su criticada alcaldía en la capital. Su esposa Angélica Lozano, que también se “quemó”, parece haber sufrido un desgaste que le hizo mermar simpatizantes.
Volviendo a Oviedo, que fue el outsider -el independiente o alternativo- en las pasadas elecciones, ha calado bien en la opinión pública porque genera empatía y solidaridad en buena parte de los colombianos: es un tipo que ha sufrido rechazo desde niño por ser homosexual, por hablar “gomelo”, cuando en realidad su forma de hablar se debe a un accidente que tuvo de niño que le afectó su tono de voz y que a pesar del bullyng sufrido, nunca se dejó amilanar, por el contrario, salió adelante producto de su inteligencia, talento, convicción y autenticidad que lo llevó a ser director del DANE en el gobierno Duque, destacándose como el mejor funcionario público del país.
Podríamos convenir que Oviedo encarna los valores progresistas: justicia social, inclusión y diversidad, derechos humanos y libertades, sostenibilidad ambiental. No en vano, desde que se anunció que sería la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, Oviedo insiste en que en Colombia tenemos que aprender a construir desde la diferencia para que así podamos caber todos en este país, poder convivir y generar mejores condiciones para todos los colombianos, no sólo para los simpatizantes del gobierno de turno.
La dupla Paloma y Oviedo, de llegar a la presidencia, sería además histórica: primera mujer presidente y primer vicepresidente abiertamente homosexual en Colombia que además no coinciden en buena parte de sus pensamientos. Ese sí que es un mensaje de inclusión y de construcción con quien piensa diferente para trabajar por un propósito mayor y colectivo que debe ser el bienestar de todos los colombianos.
En la teoría suena fácil, el verdadero reto será llevarlo a la práctica, pero Oviedo ha demostrado que sabe construir con los diferentes, que sabe construir puentes, y que no guarda resentimiento, ni pretende llegar al poder para cobrar revancha; por el contrario, ha demostrado grandeza al reconocer logros de adversarios políticos como el presidente Petro. No descalifica de tajo su gobierno, antes, dice que, de llegar al poder con Paloma, “ajustaría las tuercas”.
Esa misma filosofía la lleva al plano económico. Oviedo no plantea falsas dicotomías para que la gente escoja entre un sector económico u otro; por el contrario, entiende que es con más empresas, diversificación de la economía e inversión, que se puede fortalecer la economía y crear más empleos de calidad.
La dupla Paloma – Oviedo me emociona. Creo que sí tienen la capacidad trabajar con todos los colombianos, de aportar a la construcción de un mejor país sin la necesidad de buscar o crear enemigos para revalidarse que es lo que hacen buena parte de los políticos para vender sus ideales.
La contienda electoral no está fácil pero esta pareja tiene potencial para ganar.
*Mis artículos no representan a mi empleador.













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