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Hace unas semanas unas mujeres periodistas tuvieron la valentía de alzar su voz y develar esos comportameintos que subrepticiamente se han dado al interior de los medios de comunicación por décadas.
Y, por mucho que moleste a algunos y a algunas que se nombre las cosas por lo que son, hay que reiterar que los sueños de jóvenes y de cientos de mujeres se vieron truncados por el machismo, y por ese sistema donde nacr mujer pone a las personas en desventaja al nacer ante los hombres, algo que como es bien sabido no es nuevo, y no me lo invente yo.
Como respuesta ante un ataque esperado respondo que no, no es que las mujeres periodistas o comunicadoras estemos comodas en el supuesto papel de víctimas, al contrario, buscamos reparación, y que esto no vuelva a ocurrir.
Quienes empezaron con la campaña Yotecreocolega informaron que en los primeros días al correo habilitado había llegado 200 casos, una cifra que por lo menos resulta alarmante, ¿cuánto hemos aguantado las mujeres periodistas, comunicadoras, productoras, locutoras en este oficio? Por lo visto, es mucho, todo por el miedo a ser juzgadas, por la persecusión, las amenazas, la ridiculización,el miedo a arruinar la carrera o el hecho de que llamen a los hechos de violencia basada en género o abuso de poder una “exageración” y un sin fin de razones más que en esta oportunidad no puedo nombrar porque nunca acabaría.
Retomando las denuncias, en muchos titulares se vieron nombres de grandes y reconocidos medios de comunicación como Caracol Televisión, y RTVC, pero hay que ser énfaticas en decir que estos no son los únicos.
Acá en Medellín y en Antioquia los medios no pudieron ser la excepción de tales comportamientos machistas de los que se señalaron a Jorge Alfredo Vargas, Hollman Morris, y Ricardo Orregoo cuyo trascurso seguirá en manos de la justicia.
En tierras antioqueñas las mujeres que ejercemos también fuimos testigas o supimos de casos así, escuchamos comentarios machistas en redacciones, y tuvimos que guardar un silencio impuesto, fuimos juzgadas por la forma de vestir, o de hablar por ser muy “agresivas” o al exigir simplemente nuestros derechos fuimos tildadas de “locas”, todo por pedir respeto y nombrar las cosas por lo que eran.
Por estos lares han sido muchos los colegas que se han aprovechado de la falta de experiencia de las periodistas recién egresadas, para así disfrazar su acoso de “ayuda”, muchos editores y los directores que han abusado de su poder y han amenazado con dañar la hoja de vida de esas mueres que no consideran “agradecidas” o “leales” con el puesto y que no han querido ceder a sus pretenciones.
Pero, aún esos hombres en el medio sin verguenza alguna siguen posando como grandes referentes… como la voz de la emisora, la cara del canal, o la mejor pluma de la redacción, siguen incluso siendo invitados a eventos como grandes ponentes ¿y las vidas de las mujeres que arruinaron o intentaron hacerlo? ¿importa en algún planeta comprometido con la ética?
Pues por acá eso sucede mientras su víctimas aún sienten ansiedad al hablar del hecho de violencia machista que sufrieron en X o Y canal o medio reconocido, mientras todavía padecen depresión, miedo, angustia o pánico al escuchar la radio, al ver el nombre del medio de comunicación, al ver la televisión.. sin importar los años que hayan pasado.
Porque todo, da cuenta de ese pacto de silencio que estos hombres con poder paisas han impuesto, pero esto cambió, y seguirá cambiando por eso, con anhelo espero que pronto también se dé el Me too paisa.














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