Un congreso más representativo

El congreso colombiano está en crisis: la baja aprobación por los ciudadanos es lo que menos importa, pues otros problemas como la ilegitimidad de algunos de sus integrantes, la corrupción descarada y el bajo desempeño para producir proyectos que de verdad transformen el país son las dificultades que generan la poca confianza de la sociedad en el legislativo.

Muchos colombianos reconocen la culpa que los congresistas tienen de la mayoría de los problemas del país, pero pocos responsabilizan a la sociedad, que es la que selecciona a esos “honorables” bandidos para que sigan definiendo el futuro y las leyes de Colombia. El ejemplo del pasado domingo, donde con pequeñas excepciones son los mismos grupos políticos cuestionados los que siguieron legislando, debería generar debate sobre a quiénes estamos eligiendo y por qué motivos lo hacemos.

El congreso en Colombia le pertenece a unos señores que son muy formales y generosos con su dinero (o en su defecto con el del Estado), que llevan una gran trayectoria política generando empleo, es decir, repartiendo puestos; que contribuyen a combatir el hambre con un mercado cada cuatro años. Pertenece a los que luchan por la educación y la salud, o sea, que pelean con los otros políticos por quién será el próximo rector del colegio y el director del hospital del pueblo; a los que promueven el desarrollo regional con cualquier carreterita que pasa por la finca de ellos. A los que incentivan la cultura y la identidad con proyectos de ley como declarar patrimonio nacional la casita donde nació la abuelita (y de verdad esta clase de proyectos de ley son la mayoría de los que se discuten en el parlamento según el proyecto Congreso Visible); a los que son hijos y nietos de otros políticos que han trabajado por el país de la misma manera, y que serán padres y abuelos de los líderes de los próximos cien años.

La insatisfacción con el congreso es grande entre los ciudadanos, los medios difusores de opinión, e incluso, entre los mismos partidos políticos, que saben que su trascendencia histórica y su continuidad depende de la aprobación ciudadana. Sin embargo no vale la pena que los partidos metan en sus listas a dos o tres personajes honestos si estos no ganan porque el bandido de siempre, que es el de los votos, se vuelve a hacer elegir por cualquier método. Lo que hay que cambiar es la forma de la elección del congreso, buscando una manera de corregir la mayor cantidad de dificultades de nuestra democracia.

Afortunadamente hay líderes políticos pensando en el tema y planteando alternativas. Una que me parece muy interesante es la del senador del Partido Verde John Sudarsky (quien participó en la consulta presidencial de su partido y perdió frente a Enrique Peñalosa). Aunque no simpatizo con su partido, me parece importante resaltar este proyecto que merece una discusión más amplia a nivel político y académico.

Sudarsky propone algo que se llama “sistema electoral mixto” que para personas comunes y corrientes como usted y yo seguramente no significa nada, pero que de aprobarse, cambiaría totalmente la forma como se elige y funciona el Congreso.

En el mundo hay básicamente dos formas de elegir un parlamento, asamblea o congreso: por representación mayoritaria y por representación proporcional.

La representación mayoritaria consiste en partir el país en una cantidad determinada de zonas o distritos, en cada uno de los cuales se escoge un congresista. Así funciona por ejemplo en Estados Unidos y el Reino Unido.

La representación proporcional no divide al país en zonas, sino que cada partido hace una lista de candidatos, y según el total de votos de cada partido a nivel nacional (o departamental) se determina la cantidad de senadores que reciben los partidos. En Colombia se usa representación proporcional. Las listas de los partidos en el sistema proporcional pueden ser abiertas o cerradas, es decir, en las primeras el elector puede seleccionar un candidato particular por el cual votar, mientras que en las cerradas el elector vota por el partido respetando el orden que viene preestablecido. En las pasadas elecciones, solo el Mira y el Centro Democrático presentaron listas cerradas en el Senado, mientras que todos los otros partidos las presentaron abiertas.

A los sistemas mayoritario y proporcional se les atribuyen diferentes ventajas y dificultades. Los mayoritarios son sistemas muy representativos, pues cada congresista le tiene que responder a la población de la zona donde fue elegido, entonces se somete constantemente a la opinión de su comunidad. En los proporcionales, como el candidato pertenece a una lista que es votada en muchas áreas distintas, no tiene una comunidad específica

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a la cual le tiene que rendir cuentas, y esto facilita la corrupción. Dice Sudarsky que muchas veces los congresistas quieren informar a los ciudadanos sobre su gestión, pero no saben dónde hacerlo. Yo agregaría que otros congresistas menos prudentes aprovechan esta situación para poder actuar deshonestamente sin tener que responderle a nadie.

Sin embargo, la principal debilidad de los mayoritarios es que muchas fuerzas quedan excluidas: un partido que tenga votos en todo el país pero que no sea la mayoría en ninguna zona quedaría por fuera del parlamento, mientras que en el sistema proporcional ganaría una cantidad de congresistas de acuerdo con la cantidad de votos por su lista. A largo plazo, el sistema proporcional aumenta el número de partidos mientras que el mayoritario lo disminuye. Por ejemplo el sistema mayoritario en Estados Unidos ha causado que en ese país solo dos tengan relevancia: el republicano y el demócrata. En el Reino Unido solo hay tres partidos fuertes: el conservador, el liberal demócrata y el laborista. En Francia y Australia hay dos grandes partidos; en México y Canadá, tres.

En Colombia se instauró el sistema actual a partir de la constitución de 1991. Ese año había 12 partidos solamente en el senado, que aumentaron a 18 en 1994, luego a 24 en 1998 y de ahí a 40 en 2002. En la cámara de representantes había muchos más. Se pasó del extremo de tener solo dos partidos importantes, a tener un caos con una cantidad de partidos que no conocía nadie ni representaban nada. En 2003 se logró una reforma que disminuyó el número de partidos a 12 en el 2006, que bajaron a diez en 2010 y se mantiene en esa misma cifra en el senado elegido este año. Otros ejemplos de sistemas proporcionales son Brasil con 29 partidos, Argentina con 21 (que se agrupan en 7 bloques más grandes), y Bélgica con 11.

Existe un tercer grupo de países que han logrado mezclar los dos sistemas para aprovechar sus ventajas y disminuir sus efectos negativos, creando lo que se llama “sistema electoral mixto”. Generalmente se busca que la mayoría de los senadores sean elegidos por el sistema mayoritario, reservando un número de curules para otros senadores elegidos por el sistema proporcional. Entre los países con sistema mixto se encuentran Alemania (53% proporcional) y Japón (60% mayoritario).

En Colombia, la propuesta de Sudarsky se aplicaría eligiendo el 60% del congreso de manera mayoritaria y el 40% de forma proporcional. Inicialmente se dividiría el país en varias zonas llamadas Distritos Uninominales (DUN) en las que cada partido escogería un candidato. Los DUN pueden ser tan grandes como un departamento o tan pequeños como dos o tres comunas de Medellín. Cada DUN elige solo un congresista. Con esto se lograría que todos los territorios del país tengan representación, pues en las elecciones pasadas, departamentos como el Tolima y San Andrés se quedaron sin senadores, mientas que la Costa Atlántica con el 9% de la población se quedó con el 26% del Congreso.

Los votos de los candidatos que no ganen, no son votos perdidos. Se acumulan para formar el 40% restante del Congreso a partir de listas cerradas enviadas por los partidos. Partidos pequeños como el Mira o el Polo, que difícilmente podrían ganar un DUN, entrarían al Congreso por esta vía.

Algunos cuestionan la propuesta con la siguiente opinión muy válida: algunos DUN se prestarían para que los políticos que siempre han ganado en esas regiones, sigan reeligiéndose y teniendo su poder intacto. Es posible que haya casos en los que eso ocurra, pero será mucho más difícil. A los políticos corruptos les conviene mas el sistema actual, en el cual no tienen oposición a nivel local. Muchas veces ellos son los únicos candidatos de municipios o regiones enteras. Con con un sistema mixto tendrían competencia en el DUN: se enfrentarían a gente de su mismo pueblo o región que puede ser más capacitada y honrada, y a largo plazo, puede desplazar su poder. Se podría generar una mayor cantidad y calidad de debate en las regiones y la gente tendría la posibilidad de votar por gente de su misma región que desarrolle proyectos en ella sin necesidad de que sean los mismos políticos de toda la vida.

 

Se puede encontrar mas información sobre el proyecto del Sistema Mixto en la página web www.sistemaelectoralmixto.com

 

Cambiando de tema, les presento esta bacteria con forma de espiral. Se llama Treponema pallidum y es el microbio que causa la sífilis. Recientes estudios indican que posiblemente la sífilis llegó a Europa en la tripulación de Cristóbal Colón, pues antes de ese evento la enfermedad estaba solo en nuestro continente. Esta sería la primera enfermedad importante llevada desde América hacia Europa por los españoles, pues mucho se ha hablado de enfermedades traídas del Viejo Mundo que causaron la muerte de los indígenas, pero no se tenía registro de una enfermedad americana que hubiera aparecido en Europa en esa época.

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[author] [author_image timthumb=’on’]https://scontent-a-atl.xx.fbcdn.net/hphotos-prn2/t1/1450680_10202473183650216_1393131758_n.jpg[/author_image] [author_info]José Miguel Arias Mejía Medellinense. Estudiante de Medicina de la Universidad de Antioquia. Leer sus columnas.[/author_info] [/author]

 

 

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