Un café para la época de navidad

     

En esta época del año, propicia para las reflexiones y los encuentros de amigos y de familia, decidí hacer mi columna semanal para el portal Al Poniente basado en un mensaje “colgado” en el chat de whatsapp, “Ley Mercadeo”, conformado por un grupo de trabajo que marcó la vida de una generación de profesionales, en su mayoría ingenieros de la Universidad Nacional de Colombia, a la cual tuve el honor de pertenecer.

Este equipo de profesionales, al servició de los Almacenes Ley, y liderado por el ingeniero Diego Millán Ángel, marcó el inicio de la implementación del mercadeo en Antioquia y sembró las bases para que nuevas generaciones trabajaran bajo la orientación al cliente en múltiples organizaciones de la nación y de la región.

Ahora que la tecnología permitió que el grupo se volviera a reunir a través del ciberespacio, tenemos comunicación en línea y compartimos vivencias y experiencias actuales y pasadas. Lo único que temo es que nuestro antiguo líder y jefe retome el liderazgo de las presiones a través de largas jornadas de trabajo para el logro de los objetivos corporativos que nos generaron fuertes momentos de estrés, (y muchos momentos también de satisfacción personal y profesional).

Como es de rigor, doy crédito a la ingeniera administradora Beatriz Martínez que fue quien “colgó” en el chat el mensaje que comparto con los navegantes que pasan por el frente de Al Poniente y a veces se detienen a leer mis crónicas, (me tomé la libertad de hacer algunos cambios de forma al mensaje original):

“Un grupo de viejos compañeros de estudio, triunfadores en sus diversas vidas profesionales, se reunió para visitar a un antiguo profesor apreciado por todos. Después de los saludos correspondientes los alumnos centraron la primera parte de la charla en sus quejas acerca del interminable “estrés” que les producía el trabajo y los diferentes momentos de la vida moderna.

El profesor pausadamente les ofreció café; fue a la cocina y regresó con una cafetera grande y una variedad de tazas de distintas formas, diseños y materias primas: Porcelana, plástico, vidrio o cristal; unas costosas y otras baratas; unas decoradas y otras sencillas; muchas de ellas realmente exquisitas… Tranquilamente les dijo que eligieran a su gusto una taza y pasó a servir personalmente a cada uno de sus alumnos el café caliente, recién preparado y lleno de aromas.

Cuando sus antiguos estudiantes comenzaron a disfrutar el café, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo:

Todos ustedes se habrán dado cuenta de que aquellas tazas que lucían más bonitas y atractivas se agotaron primero, quedando sobre la mesa las más sencillas y baratas. Esto es natural ya que cada cual prefiere lo mejor para sí mismo. Esa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “estrés”.

Continuó el maestro: Les aseguro que la taza no le cambió calidad al café. En realidad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores tazas.

Después los alumnos se pusieron a mirar las tazas de los demás para corroborar las apreciaciones del profesor, y sintieron que estaban de nuevo en el aula de clase que disfrutaron tanto.

A continuación el profesor los invitó a analizar un nuevo mensaje: la vida es el café; los trabajos, el dinero, la posición social, entre otros, son meras tazas que le dan forma y soporte a la vida que llevemos. A menudo por concentrarnos solo en la taza dejamos de disfrutar el café. Disfruten su café!

El profesor terminó diciéndole a sus alumnos: la gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo, sino la que hace lo mejor con todo lo que tiene. Por eso recuerden:

  • Vivan de manera sencilla.
  • Actúen generosamente.
  • Sean solidarios.
  • Hablen con amabilidad.

El resto déjenselo a Dios porque la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos.”

Esta es una pequeña lección que quise compartir con los lectores del Al Poniente en esta época donde baja el estrés del trabajo y se intensifica el estrés de la compra de regalos, que tal vez podríamos cambiar por abrazos y gestos de amor para aquellas personas que amamos y apreciamos.

Un abrazo para mis amigos y lectores. Disfruten buenas tazas de café con sus seres queridos. No se afanen y gocen la navidad.

[author] [author_image timthumb=’on’]https://alponiente.com/wp-content/uploads/2014/12/Diego-German-AL-Poniente-e1418367403784.jpg[/author_image] [author_info]Diego Germán Arango Muñoz Ingeniero Administrador de la Universidad Nacional de Colombia Psicólogo, de la Universidad de Antioquia Administrador Turístico, del Colegio Mayor de Antioquia. Especialista en Mercadeo, de le Universidad Eafit. Especialista en Investigación Social, de la Universidad de Antioquia. Profesor de la Universidad nacional de Colombia desde 1977. Profesor invitado a 35 universidades hispanoparlantes. Consultor en Marketing para más de 350 compañías. Director de más de 3,500 investigaciones empresariales en el campo del Marketing. Leer sus columnas.[/author_info] [/author]

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