¡Sin excusas: otra vez nos robaron!

Con el asunto de Miss Universo, como con todos los asuntos de opinión hay dos corrientes que me llaman particularmente la atención; unos indignados contra el concurso aduciendo cualquier adjetivo que le resulte ofensivo al enemigo de turno, poniendo en evidencia lo racistas que pueden ser los colombianos, por ejemplo, y otros indignados por la indignación de unos porque nadie dice nada frente a que el mínimo va a subir por debajo de la inflación u otros asuntos que les resultan más importantes.

Con el asunto de Miss Universo, como con todos los asuntos de opinión hay dos corrientes que me llaman particularmente la atención; unos indignados contra el concurso aduciendo cualquier adjetivo que le resulte ofensivo al enemigo de turno, poniendo en evidencia lo racistas que pueden ser los colombianos, por ejemplo, y  otros indignados por la indignación de unos porque nadie dice nada frente a que el mínimo va a subir por debajo de la inflación u otros asuntos que les resultan más importantes.

De un lado y de otro son prolijos los insultos que dejan claro, en mi concepto, una única cosa: culturalmente los colombianos nos identificamos sintiéndonos bien porque algo o alguien nos debe. Lo que nos identifica como colombianos es que somos capaces de entregarle nuestro fracaso a un tercero y dedicarnos a insultarlo sistemáticamente hasta que se nos baje la grima por la derrota.

Siempre seremos felices pensando que somos el país más feliz del mundo, pero que estamos de segundos en el ranking porque algún otro país pagó más por el primero; nos regocijamos en nuestra identidad nacional pensando que los 7 goles que le metió Alemania a Brasil en el mundial eran para la selección Colombia. Siempre habrá un árbitro, un presentador de televisión o, en muchos casos, una autoridad electoral que nos deba la derrota y nos deje tranquilos con nosotros y enojados con el resto.

Por otro lado, siempre habrá un vulgo ignorante y no movilizado  culpable de que Colombia no alcance las transformaciones necesarias, porque está ocupado viendo futbol y reinados.  Pareciera que algunas posiciones políticas, se fundan en la superioridad moral y la cantaleta.

Lo que caracteriza las derrotas de los colombianos es la ausencia de la autocrítica, desarrollamos innumerables capacidades para decirnos que nos merecemos más de lo que nos hemos ganado. Tal vez por eso es que sentimos que todo puede resolverse en un estrado e insistimos en formar más abogados que ingenieros.

No sé nada de reinados, no estudie derecho en la facultad de De La Espriella, la verdad no me importa mucho nuestra soberana de la belleza. Pero sé que una vida sin ocio es una existencia inútil y nada va a cambiar llamando estúpidos a nuestros vecinos, eso no va a servir para que se elijan otros que privilegien la calidad de vida de la gente sobre la rentabilidad de las empresas.

Que la gente se interese más por los asuntos del espectáculo que por asuntos públicos a los que algunos damos mayor importancia, no tiene que ver con que la gente sea tonta, sino con que  los políticos de turno lograron sacar la política de la vida diaria y eso no lo vamos a solucionar hablando mal de lo poco que queda público en Colombia, lo único que nos pertenece como colombianos sin excepción alguna es que de una forma u otra, nos robaron.

 

About the author

Carlos Mario Patiño González

Abogado de la Universidad de Antioquia, Magister en Derecho económico del Externado de Colombia, de Copacabana-Antioquia. Melómano, asiduo conversador de política y otras banalidades. Tan zurdo como puedo pero lo menos mamerto que se me permita.

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