¿Se está debilitando el Coronavirus?

«Aquel virus que logra hacer menos daño a su portador es aquél que tendrá más éxito para seguir existiendo. Aunque claro, el problema es con que éstos no se puede dialogar y su imperativo de reproducirse y ser huésped de cada humano que habita esta tierra, no se debe a un afán de vivir, o a un miedo a morir, sino a una mera casualidad propia de todos los seres vivos (o «no vivos»). Que horrorosa parece ser la muerte, incluso para aquello que no son conscientes de la misma.»

Hoy, la OMS dice con extrañeza y una necesaria cautela que este virus que aun genera tantas preguntas resulta ser más «dócil» cuando el que lo porta es asintomático [1]. Y a hoy ya son varias las “sentencias” científicas que han puesto en el aire una afirmación bastante afortunada para aquel que repulsa del confinamiento y que poca confianza tiene a futuros tratamientos/antídotos o los ve muy lejanos en el tiempo: que el propio virus parece estar evolucionado a versiones menos agresivas.

De [1], pueden considerarse varias implicaciones:

  • Que el “asintomático” sea un falso positivo (por lo menos en una considerable proporción), y que su ausencia de síntomas implica también ausencia de virus. [2]
  • Que el “asintomático” posea una versión más debilitada del virus y que, a su vez, su respectiva difusión haga de vacuna ante los demás, y los blinde con esa versión “debilitada del virus”. [3]
  • O (y la opción que parece ser explícita en el mensaje dado por la vocera de la OMS): que el “asintomático” por alguna extraña razón, no logra trasladar el virus a otros individuos. (O traducido: “no sabemos cómo carajos interpretar esto aún y esperaremos ver qué sigue sucediendo”).

De ser [2] cierto, sería preocupante: Hay estudios que reportan que incluso más del 80% de los contagios, son asintomáticos {A}. Esto significaría que, por lo menos una gran proporción de asintomáticos son falsos positivos y que, las formas de detección del SARS-CoV-2 siguen siendo poco precisas.

De [3], se podría sugerir que el permitir una desescalada más acelerada, o el mezclar asintomáticos con «seronegativos» (o personas que nunca se han visto expuestas al virus), es una idea tan razonable como exponer a nuestros hijos a una temprana edad a la varicela evitando futuras manifestaciones más peligrosas del virus.

Luego, cualquier decisión es extremadamente peligrosa. Y por eso es comprensible que la OMS no tome partido por interpretar de forma acelerada los datos.

Hoy la «comunidad científica» no se atreve a decir nada con certeza, el temor o el sigilo por supuesto, deviene del hecho de que es muy poco el tiempo que hemos estado expuestos a este virus y es oportuno tratarlo con recelo.

Incluso al día de hoy, nadie parece querer decir con seguridad, si, el que ya estuvo contagiado queda de facto inmunizado ante por ejemplo un posible rebrote, o bien, a una segunda exposición. Y lo anterior, es una pregunta que desde el inicio de la pandemia se le ha intentado otorgar una respuesta.

De ser [3] cierto, pareciera agarrar cierto aire de verdad esa polémica afirmación de que el virus COVID-19 «está evolucionado a variaciones» más “human-friendly” {B}. Y la justificación es, en cuanto mínimo, curiosa:

La justificación a esta afirmación, básicamente sugiere que aquellas mutaciones del virus menos agresivas, tienen una mayor tendencia a ser transmitidas debido a comprensibles razones:

  1. El sujeto sintomático casi que obligado por la gravedad de sus dolencias, se ve sometido a un aislamiento que priva al virus de esparcirse, logrando con esto, que las “formas” más agresivas del virus, terminen o, enterradas con el muerto; o, diezmadas por los anticuerpos del superviviente.
  2. Que las “formas más livianas” del virus, tengan más éxito en su expansión debido a la nula o dudosa existencia de síntomas, y sea esta versión débil la que termine parasitando y blindando ante “formas más agresivas” del virus al portador y a los que, por éste, se vean contagiados (haciendo de «vacuna natural). Es decir, la agresividad de determinada secuencia del virus, es lo que terminaría acabando con su propia existencia,

Aquel virus que logra hacer menos daño a su portador es aquél que tendrá más éxito para seguir existiendo. Aunque claro, el problema es con que éstos no se puede dialogar y su imperativo de reproducirse y ser huésped de cada humano que habita esta tierra, no se debe a un afán de vivir, o a un miedo a morir, sino a una mera casualidad propia de todos los seres vivos (o «no vivos»). Que horrorosa parece ser la muerte, incluso para aquello que no son consientes de la misma.

NOTA: Es ante todo prudente alertar al lector, que carezco de autoridad médica alguna, y este texto es solo un ejercicio encaminado únicamente a hacer preguntas. Las respuestas, esperémoslas de los expertos.

{A} https://time.com/5842669/coronavirus-asymptomatic-transmission/
{B} https://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/27/posts/el-coronavirus-evolucionar-hacia-una-forma-menos-agresiva-18446

About the author

David Pérez Aguirre

Soy estudiante de ingeniería mecatrónica. Tengo conocimientos en filosofía, y un profundo interés en temáticas sociales, llámense políticas, sociológicas, psicológicas, entra otras. Gustoso de la Literatura, especialmente del Cine.

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