Resumen Económico de la Semana del 28 de Septiembre al 02 de Octubre de 2026

Resumen Ejecutivo

La nómina estadounidense sumó 29.000 empleos en septiembre y la probabilidad de un alza de la Fed en octubre cayó de 70% a alrededor de 20%. El Tesoro a 10 años cerró aun así en 5,28%, tras tocar 5,34%, su nivel más alto desde 2002. El PIB apunta a 3,7% en el tercer trimestre casi sin nuevas contrataciones.

La inflación de la eurozona saltó a 3,8% por la energía. Francia presentó un ajuste de 54.000 millones de euros que no detiene su deuda, y su bono a 10 años superó 5%. El G7 liberó 100 millones de barriles para abaratar el diésel. La junta del Banco de Japón debatió acelerar sus incrementos con el Ejecutivo en contra, China amplió el estímulo, el peso mexicano perdió 2,7% y Brasil llega a la primera vuelta presidencial con la volatilidad del real en máximos desde 2022.

El Banco de la República sorprendió con un aumento de su tasa a 12,25%, y el desempleo colombiano llegó a 9,4%. El Gobierno ordenó abrir conversaciones con el FMI, canjeó 19,8 billones de pesos en TES y mantuvo congelados los combustibles. El peso ganó 1,4%, hasta 3.264,50 por dólar, los TES largos superaron 13% y el COLCAP retrocedió 2,7%.

El S&P 500 cedió 0,3% con solo una cuarta parte de sus acciones en tendencia alcista, el oro descendió 3% y el Brent terminó en 102,7 dólares. Los déficits fijan hoy el precio de la deuda, y la espera de la Fed alivia a las bolsas sin abaratarla.

 

I. Estados Unidos: la nómina suma apenas 29.000 empleos, la Fed se inclina por pausar en octubre y el Tesoro a 10 años toca 5,34%, su nivel más alto desde 2002

La nómina no agrícola sumó 29.000 empleos en septiembre, un tercio de los 84.000 que esperaba el consenso de Dow Jones. Las revisiones restaron otros 60.000 puestos, con agosto de 162.000 a 133.000 y julio de una ganancia de 21.000 a una pérdida de 10.000, y el promedio de los últimos tres meses ronda 51.000. La salud aportó 17.000 plazas, la construcción 11.000 y la manufactura 9.000. El empleo público cayó 17.000, los servicios temporales 11.000, el sector de información 10.000 y las actividades financieras 7.000. Descontado el recorte del Gobierno, las empresas crearon unos 46.000 puestos, la mitad de los 90.000 que había registrado ADP. Thomas Simons, economista jefe para Estados Unidos de Jefferies, atribuye ahora el salto de agosto a un rebote tras la floja contratación de junio y julio.

La tasa de desempleo subió de 4,1% a 4,2%, con 7,11 millones de desocupados, por la entrada de personas al mercado y no por despidos. La fuerza laboral creció en 485.000 personas y el empleo medido en la encuesta de hogares en 406.000. La participación aumentó a 61,8%, máximo desde mayo, y la U-6, que incluye a los subempleados y a los desanimados, bajó a 7,6%, mínimo desde enero de 2025. Antes del redondeo, la tasa pasó de cerca de 4,14% a 4,18%. Las solicitudes de subsidio siguen en niveles históricamente bajos. Las empresas retienen a su personal y contratan poco, de modo que quien sale a buscar trabajo tarda más en conseguirlo.

Los salarios se desaceleraron. La remuneración promedio por hora subió 0,1% en el mes, hasta 37,81 dólares, contra 0,3% esperado, y 3,0% en doce meses, su menor ritmo desde mayo de 2021. Con el índice PCE en 3,4% anual, el salario real por hora retrocede. Michael Feroli, economista jefe para Estados Unidos de JPMorgan, ve en esa moderación la confirmación de que la economía no se recalienta a un ritmo que exija endurecer de inmediato. Los hogares la viven como pérdida de poder adquisitivo. La confianza del Conference Board cayó en septiembre de 88,6 a 81,9, con deterioro en la situación actual y en las expectativas, y la de Michigan cerró en 48,1.

La tercera estimación del PIB elevó el crecimiento del segundo trimestre a 2,2% anualizado, desde 1,5%, y dejó el del primero en 2,5%; el modelo de la Fed de Atlanta apunta a 3,7% en el tercero. El gasto personal aumentó en agosto 0,9% nominal y 0,6% real. El PCE subió 0,3% mensual y se mantuvo en 3,4% anual, por debajo del 3,7% previsto, en parte por cambios metodológicos, y el subyacente completó tres meses en 3,0%. Un consumo que crece 0,6% real en un mes mientras el salario real cae se financia con ahorro, con crédito o con compras adelantadas ante precios que se esperan más altos, y ninguna de esas tres fuentes es permanente. Si la economía crece a ese ritmo con una nómina que agrega 51.000 puestos mensuales, el producto por trabajador está subiendo con fuerza, y el ingreso adicional se queda en las utilidades antes que en los salarios.

La industria conserva el impulso con costos al alza. El ISM manufacturero bajó una décima, a 54,5, contra 55 esperado, y completó nueve meses en expansión, la racha más larga desde 2022. Los nuevos pedidos repuntaron, los pendientes llegaron a su mayor nivel desde febrero y el empleo fabril creció por tercer mes. El subíndice de precios pagados saltó de 71,1 a 77,9, máximo desde mayo y casi cinco puntos por encima de lo previsto, y los plazos de entrega de los proveedores siguieron alargándose. Los pedidos de fábrica de agosto crecieron 0,1%, tras 0,8% en julio, con los bienes duraderos 0,1% abajo y las aeronaves civiles en -4,3%; sin transporte avanzaron 0,3%. La presión de precios se origina en las materias primas y la logística, golpeadas por la guerra en Irán, y no en la remuneración del trabajo.

La Fed se encamina a una pausa. John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, que la semana pasada se había sumado al tono de Barr, y el vicepresidente Philip Jefferson anticiparon antes del informe laboral que el Comité puede esperar en octubre sin renunciar a nuevas alzas. Su argumento es que las últimas cifras de inflación no empeoraron y que el alza de los rendimientos del Tesoro ya endurece las condiciones financieras. El bono a 10 años tocó 5,34% el 1 de octubre, un rendimiento que no se veía desde 2002, y tras el dato de empleo bajó a 5,17% antes de cerrar la semana en 5,28%. La probabilidad de un alza el 28 de octubre, que rondaba 70% hace una semana, cayó por debajo de 25% tras esas intervenciones, y después de la nómina CME FedWatch asigna cerca de 80% a que la tasa siga en 3,75%-4,00%. Lorie Logan, de Dallas, y Neel Kashkari, de Minneapolis, insisten en que harán falta más incrementos para llevar la inflación a 2%, y Austan Goolsbee, de Chicago, mantiene los precios como el principal obstáculo. Los futuros dan casi por seguro un movimiento antes de fin de año si la inflación subyacente no cede, y el IPC que se conocerá antes de la reunión definirá si diciembre queda en firme.

Trump dijo a la revista Time que Kevin Warsh debió votar contra el alza de septiembre, aprobada por unanimidad, y calificó de «hostil» y políticamente motivada a la Junta, aunque eximió de culpa a su presidente. Las elecciones de mitad de mandato son el 3 de noviembre, seis días después de la reunión. La pausa tiene sustento técnico en el empleo y en el nivel de los rendimientos, pero llegará en una fecha en la que cualquier decisión admite una interpretación electoral. Un banco central cuya independencia se discute en público paga esa duda en la prima por plazo.

Scope Ratings mantuvo la calificación soberana en AA- con perspectiva estable, tres escalones por debajo de la máxima y dos por debajo de Moody’s, Fitch y S&P. La agencia considera insostenible la trayectoria fiscal a mediano plazo sin más crecimiento o un ajuste de ingresos y gastos. Proyecta una deuda pública cercana a 160% del PIB en una década e intereses netos «excepcionalmente elevados» hacia 2031, y advierte sobre otro enfrentamiento en el Congreso por el techo de la deuda. Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, plantea que la inteligencia artificial podría aliviar esa carga si lleva la productividad a 3%, como proyecta Goldman Sachs, frente al 2% posterior a la pandemia. Brookings calcula que un auge de esa magnitud reduciría el déficit de cerca de 6% a 2% del PIB, aunque la destrucción de empleo y el mayor costo de intereses podrían anular más de la mitad del beneficio. La productividad creció 2,2% anual en el segundo trimestre, en línea con el promedio de 2,1% desde finales de 2019, y 89% de casi 6.000 directivos consultados en un estudio reseñado por el NBER no reporta efecto alguno de la inteligencia artificial sobre la productividad laboral en tres años. Los 10.000 puestos que perdió el sector de información en septiembre sugieren que el ajuste laboral puede llegar antes que el recaudo.

Valoración. Estados Unidos crece sin contratar. Con un PIB que apunta a 3,7% y 51.000 puestos mensuales, la expansión se apoya en la inversión y en la productividad, un patrón que protege los márgenes empresariales y deja al asalariado con un ingreso real en retroceso y un consumo financiado por fuentes que se agotan. La Fed pierde el argumento del mercado laboral firme con el que subió en septiembre y conserva el de los precios, con costos industriales que aumentan mientras los salarios se enfrían. La tasa de interés actúa sobre la demanda y poco puede frente al precio de los insumos. La pausa de octubre aplaza la decisión a diciembre y deja el endurecimiento en manos de un bono a 10 años por encima de 5%, que encarece por igual la hipoteca y la deuda federal. Las acciones celebraron una nómina débil porque aleja el alza, una lógica que resiste uno o dos informes flojos; un tercero trasladaría la preocupación de la inflación a las utilidades.

 

II. Europa: la inflación de la eurozona salta a 3,8% por la energía, Francia presenta un ajuste de 54.000 millones de euros que no detiene su deuda y el G7 libera 100 millones de barriles para abaratar el diésel

La inflación de la eurozona subió en septiembre a 3,8% anual, seis décimas más que en agosto y su registro más alto desde septiembre de 2023, según la estimación preliminar de Eurostat. La energía se encareció 18,8%, desde 14,3%, y aportó más de 1,5 puntos del total. La subyacente pasó de 2,4% a 2,5%, con los bienes industriales no energéticos moderándose por primera vez en tres meses y los servicios dos décimas arriba, en 3,2%, por partidas sensibles al combustible como el transporte. Los alimentos no elaborados aumentaron 1,3% en el mes y 4,0% anual, señal de que el choque empieza a filtrarse a la canasta básica. La tasa armonizada llegó a 5,0% en España, 4,1% en Italia, 3,4% en Francia y 3,3% en Alemania.

El mercado monetario recortó, aun con ese dato, la senda que descuenta para el BCE. La probabilidad de un alza el 29 de octubre es inferior a 15%, y la de un incremento en diciembre, hasta 2,75% en la tasa de depósito, llega a 85%. Los inversionistas sitúan el máximo en 3,25% hacia el verano de 2027, tres movimientos más, cuando hace una semana descontaban cerca de 100 puntos básicos. Una inflación que proviene en más de un tercio de la energía, una subyacente estable y un Brent que retrocedió hacia 100 dólares restan urgencia al Consejo, cuyos miembros piden cautela para no sobreajustar una economía que crecería 0,9%. El desempleo repitió en 6,4%. Las ventas minoristas alemanas repuntaron 1,3% en agosto, tras caer 3,2% en julio, y aún están 0,4% por debajo de hace un año, cuando el consenso esperaba un avance de 0,1%. El euro cayó por debajo de 1,13 dólares.

La cúpula del BCE se renueva en pleno ciclo de alzas. Isabel Schnabel dejará el Comité Ejecutivo a comienzos de enero, el mandato del economista jefe, Philip Lane, termina en mayo, y Christine Lagarde no descartó salir unos meses antes de octubre de 2027. Según Bloomberg, el canciller Friedrich Merz se reunirá con los dos principales aspirantes a la presidencia, el neerlandés Klaas Knot y el español Pablo Hernández de Cos, y Berlín ya no contempla a Joachim Nagel para el cargo; Alemania buscaría la cartera de economista jefe o la de mercados. Tres de los seis puestos del Comité cambiarán de manos en un año, posiblemente en un solo paquete político, y la función de reacción del banco más allá de 2027 queda sin referencia para quien compra deuda a largo plazo.

Francia presentó el 1 de octubre un presupuesto para 2027 con un ajuste de 54.000 millones de euros, 43.000 millones en medidas nuevas. El plan congela los salarios y la planta de funcionarios y las pensiones, salvo las más bajas, retira deducciones a las pensiones altas, recorta exenciones en las cotizaciones patronales, sube las tasas de concesiones de autopistas y aeropuertos, y no toca el IVA ni la tarifa del impuesto de renta. El déficit bajaría de 5,4% del PIB en 2026 a 5,0%, cuatro décimas menos, porque sin medidas subiría a 6,5%. Casi todo el esfuerzo compensa la inercia del gasto y de los intereses, y la deuda seguiría creciendo, de 119,3% a 121,7% del PIB. Con el IPC nacional en 3,0%, el mayor desde febrero de 2024, una congelación nominal equivale a un recorte real para funcionarios y pensionados, a meses de las presidenciales de abril y mayo. El bono a 10 años superó brevemente 5%, un nivel que no se veía desde 2002. La prima frente al Bund pasó de 150 puntos básicos, máximo desde finales de 2011, por encima de la italiana y la griega.

Italia elevó su previsión de crecimiento para 2026 de 0,6% a 1,0% y la de 2027 de 0,6% a 0,8%. El ministro Giancarlo Giorgetti confirmó que el déficit de este año bajará de 3% del PIB por primera vez en siete años, tras el 3,1% de 2025. En 2027 volverá a 3,4%, frente a un objetivo previo de 2,8%, al amparo de la flexibilidad europea para defensa y energía, y la deuda, que este año superará a la griega como la más alta del bloque, solo empezará a reducirse en 2028. Roma paga aun así menos que París. Los inversionistas premian a un gobierno capaz de aprobar sus cuentas por encima del nivel de endeudamiento.

España combina la inflación más alta entre las grandes economías del euro con un empleo que sigue creciendo. La afiliación a la Seguridad Social aumentó en 108.800 personas en septiembre en términos desestacionalizados, hasta 22,48 millones, 3,4% más que hace un año. Los 420.000 afiliados que aportó la regularización extraordinaria equivalen a más de la mitad de ese avance anual, empleo que ya existía y ahora se registra. El paro subió en 23.600 personas, a 2,38 millones, su tercer mes de aumento y muy por encima del promedio de 8.900 de los últimos cuatro septiembres. La renta disponible de los hogares creció 5,5% anual en el segundo trimestre y el consumo 7,1%, con lo que la tasa de ahorro bajó a 11,5%, desde 12,6% un año antes, todavía sobre el promedio de 8,6% de 2000-2019. Las familias gastan parte de su colchón para mantener el consumo frente a los precios. El bono español a 10 años llegó a 4,2%, su rendimiento más alto en trece años.

El G7 acordó el viernes liberar 100 millones de barriles de reservas a través de la Agencia Internacional de la Energía durante cuatro meses, con una parte importante en diésel en los primeros 20 días, y se comprometió a no restringir las exportaciones de energía entre sus miembros. Trump descartó la prohibición que su Gobierno había estudiado. Los países coordinarán además el mantenimiento de sus refinerías y elevarán su utilización cuando sea posible. Las exportaciones estadounidenses de diésel ya habían caído 14,6% frente al cierre de agosto, a 1,508 millones de barriles diarios, mínimo desde comienzos de julio. La liberación equivale a algo más de 800.000 barriles diarios y alivia los precios mientras dure, sin reponer el flujo que Ormuz retiene. Para Europa, con los depósitos de gas por debajo de los del año pasado, el acuerdo elimina el peor escenario del invierno, que era competir por destilados sin el proveedor estadounidense.

En el Reino Unido, el gilt a 30 años superó 6% por primera vez desde 1998 y el de 10 años rondó 5,4%. La inflación repuntó a 3,1% en agosto y el mercado espera que el Banco de Inglaterra suba a 4,00% en noviembre, con hasta cuatro incrementos adicionales hacia julio de 2027. El PIB del segundo trimestre se revisó de 0,4% a 0,5% trimestral, con 1,4% anual, y los precios de la vivienda cedieron 0,2% en septiembre. El costo de la deuda estrecha el margen del presupuesto de finales de octubre, y el plan de un Servicio Nacional de Asistencia alimenta el escepticismo sobre las cuentas. El primer ministro, Andy Burnham, afirmó que el Brexit causó «más daño que beneficio» y que estudiará todas las opciones con la Unión Europea, incluida la reincorporación, antes de la cumbre bilateral de noviembre. Macron celebró la posibilidad y advirtió que no habrá una pertenencia a la carta. El apoyo al regreso, de 55% según YouGov, baja a 35% si implica renunciar a las antiguas excepciones. Un vínculo comercial más estrecho mejoraría el crecimiento potencial a largo plazo, pero no cambia las necesidades de financiamiento de este año fiscal.

Rusia llevó a la Duma un presupuesto para 2027 con un gasto récord en defensa de 17,1 billones de rublos, unos 204.000 millones de dólares, 26% más de lo planeado hace un año y más de un tercio del total. El déficit llegaría a 5,4 billones de rublos, 70% por encima de la previsión anterior, con recortes superiores a 5% en salud y educación y nuevos impuestos sobre depósitos bancarios y venta de inmuebles. Moscú presupuesta un quinto año de guerra, y con él se prolongan el gasto militar europeo y la prima sobre la energía.

Valoración. La eurozona tiene una inflación de 3,8% que el BCE no puede bajar con tasas, porque más de un tercio viene del petróleo y el gas, y un núcleo de 2,5% que todavía no justifica apurarse. El mercado lo entendió y recortó la senda de alzas en la misma semana del peor dato en tres años. Cada mes con la energía encareciéndose 19% acerca el contagio a alimentos y servicios, y el G7 aseguró cuatro meses de diésel, los mismos que dura el invierno. Francia ajusta 54.000 millones y su deuda sigue subiendo, paga más que Italia y Grecia, y su prima depende menos del tamaño del recorte que de la probabilidad de que un Parlamento dividido lo vote. Italia afloja sus metas para 2027, España financia el consumo con ahorro, y el BCE cambiará la mitad de su Comité Ejecutivo mientras decide hasta dónde subir.

 

III. Asia: la junta del Banco de Japón debate acelerar las alzas con la inflación de Tokio en 2,7% y el Gobierno en contra, China regresa a la zona de expansión y Pekín amplía el estímulo para acercarse a su meta de crecimiento

El Banco de Japón publicó el resumen de opiniones de la reunión del 18 de septiembre, en la que subió su tasa a 1,25%, el nivel más alto en 31 años. La mayoría de la junta respaldó nuevas alzas. Un miembro pidió acelerar el ritmo si los precios se desvían al alza y otro consideró deseable acercar la tasa a su nivel objetivo «relativamente pronto». La estimación de tasa neutral del banco va de 1,1% a 2,5%, y el nivel actual apenas supera el piso de ese rango. Toichiro Asada y Ayano Sato votaron en contra por la debilidad del consumo y la moderación de la inflación de servicios, y el representante del Gabinete advirtió que más incrementos «podrían ser innecesarios» y pidió evaluar el efecto acumulado de los anteriores. El mercado recortó las apuestas por un movimiento en la reunión del 29 y 30 de octubre y lo espera en diciembre, lo que mantendría la cadencia trimestral.

En la encuesta Tankan del tercer trimestre, el índice de las grandes manufactureras subió a +24, su nivel más alto desde marzo de 2018 después de siete trimestres de mejora, apoyado en la inversión en inteligencia artificial, y las empresas planean aumentar 11,3% su gasto de capital este año fiscal. El de las grandes no manufactureras bajó de +37 a +35, su primer retroceso en cinco trimestres. La inflación subyacente de Tokio, que excluye los alimentos frescos, incluye la energía y anticipa el dato nacional, subió en septiembre de 1,8% a 2,7%, máximo desde noviembre de 2025. Frente a ese dato, la tasa real de corto plazo sigue un punto y medio por debajo de cero. El bono a 10 años rindió 3,10%, cerca del máximo de tres décadas de la semana anterior, y el de 30 años 4,21%, en zona de récord.

La actividad japonesa va por detrás de los precios. La producción industrial cayó 1,7% en agosto, contra un aumento previsto por el consenso, tras -0,2% en julio, y su crecimiento anual se moderó de 3,9% a 3,4%. El desempleo subió de 2,4% a 2,5%, su primer deterioro en cinco meses, con 68,34 millones de ocupados, 30.000 más que en julio. Las renuncias voluntarias aumentaron 8,0%, hasta 810.000 personas, y los despidos 5,3%, hasta 400.000, mientras la relación entre vacantes y solicitantes se mantuvo en 1,18. Las ofertas de empleo bajaron en ocho de once sectores, con caídas de 11,1% en alojamiento y restauración y de 10,2% en comercio, y crecieron 3,9% en manufactura y 3,3% en información y comunicaciones. El trabajo se desplaza hacia las ramas ligadas a la tecnología y los servicios que viven del consumo interno recortan vacantes. Quien renuncia para ganar más empuja los salarios, el soporte que el Banco de Japón necesita para que la inflación se sostenga cuando ceda el petróleo.

El PMI manufacturero oficial de China subió tres décimas en septiembre, a 50,1, y volvió a la zona de expansión por primera vez en tres meses. El no manufacturero avanzó de 49,0 a 50,2 y el compuesto de 49,5 a 50,7, su mejor registro desde diciembre. El crecimiento del tercer trimestre podría superar levemente el 4,3% anual del segundo, todavía por debajo del rango oficial de 4,5% a 5,0%. El repunte fabril coincide con los envíos adelantados a Estados Unidos antes de la cumbre, y su duración depende de una demanda interna debilitada por la vivienda.

Pekín respondió con más estímulo. El Gobierno anunció medidas para estabilizar el mercado residencial, favorecer el empleo, acelerar la emisión de deuda pública y estimular la inversión. El Banco Popular de China amplió sus programas de apoyo crediticio, redujo algunas tasas de financiación e introdujo subsidios hipotecarios para compradores de primera vivienda. China relaja su política mientras la Fed, el BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón mantienen ciclos de alzas. Esa divergencia amplía el diferencial de tasas en contra del yuan, y una moneda más débil abarata unas exportaciones que generan fricción con Washington, a tres meses del vencimiento de la tregua comercial.

China fijó su posición sobre los riesgos de la inteligencia artificial. El ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin, publicó un ensayo que sitúa como amenazas principales la desestabilización social mediante falsificaciones y operaciones de influencia, y los ciberataques que facilitan el acceso a información sensible. Xi Jinping defendió en la cumbre de los BRICS, en Nueva Delhi, un «ecosistema abierto» y una gobernanza basada en el consenso, sin reglas dictadas por un solo país. Investigadores de la firma californiana Calif demostraron que con herramientas de IA podía tomarse el control de una cuenta de WeChat en segundos, una falla que Tencent ya corrigió. Más de mil millones de personas usan esa aplicación para pagar, comunicarse y hacer negocios, y una brecha de ese tipo sería un riesgo operativo para el sistema de pagos chino. Ni Pekín ni Washington plantean frenar el desarrollo de la tecnología, y la inversión en capacidad sigue su curso con la ciberseguridad como costo creciente.

Valoración. El Banco de Japón discute si acelera con una tasa pegada al piso de su propio rango neutral y un Gobierno que le pide detenerse. Los precios y las grandes manufactureras respaldan a la mayoría de la junta, y la producción, los servicios y el consumo a los dos disidentes. Mientras esa disputa siga abierta, un bono a 30 años en zona de récord seguirá atrayendo de regreso el ahorro japonés que financiaba la deuda del resto del mundo. En China, volver a 50 en el PMI con envíos adelantados y crédito subsidiado no equivale a una recuperación, y alcanzar la meta exigirá más deuda pública y un yuan que cargue con la diferencia de tasas. En ambos países la fábrica va por delante del hogar, y esa distancia limita lo que sus bancos centrales pueden hacer.

 

IV. México y Brasil: el FMI avala la senda fiscal mexicana, Moody’s Analytics atribuye la fortaleza del peso al diferencial de tasas y Brasil llega a la primera vuelta con la industria en contracción y la volatilidad del real en máximos desde 2022

El FMI cerró su consulta del Artículo IV con una proyección de crecimiento para México de 1,5% en 2026 y 1,8% en 2027, apoyada en las exportaciones hacia Estados Unidos, y con un balance de riesgos equilibrado. Según el resumen divulgado por Hacienda, el organismo reconoce la reducción del déficit en 2025, espera que la consolidación continúe de forma gradual y considera sólido el sistema financiero por su capital, su liquidez y su baja morosidad. También ubica la inflación cerca del objetivo de Banxico y cuenta con precios estables de los combustibles para mantenerla allí. Hacienda consigue esa estabilidad renunciando al IEPS del diésel y aportando recursos adicionales, el mismo esfuerzo que, según Moody’s, acercaría el déficit de este año a 5% del PIB. El Fondo recomendó fortalecer la posición fiscal de mediano plazo, y Hacienda defendió una estrategia gradual basada en mayores ingresos permanentes.

El riesgo de suministro que pesaba sobre esa política se redujo. Trump descartó, por el momento, prohibir las exportaciones de diésel tras el acuerdo del G7, del que México no hace parte. S&P Global Energy calcula que las importaciones cubren 35% de la demanda mexicana de diésel, 52% de la de gasolina y 50% de la de turbosina, y que el conjunto bajó de dos tercios a 44% en los últimos años. Los inventarios equivalen a 10 días de consumo de diésel, 9 de gasolina y 3 de turbosina. Una reserva de diez días deja al país expuesto a cualquier interrupción logística o a un cambio de postura en Washington.

Moody’s Analytics sostiene que la fortaleza del peso no proviene de los fundamentos. La inflación mexicana ha superado a la estadounidense en los últimos años y el crecimiento ha sido menor, dos condiciones que en teoría deprecian una moneda. La apreciación desde 2025 responde al diferencial de tasas, que sigue positivo aunque se reduce, a la debilidad del dólar y a la liquidez de una divisa que cotiza casi 24 horas y cuyas operaciones se realizan en cuatro quintas partes fuera del país. Esa liquidez la convierte en la preferida para el carry trade, incluso frente al real, que paga más. Una moneda negociada sobre todo por inversionistas externos se aprecia con rapidez y pierde valor a la misma velocidad cuando cambia el apetito por riesgo. La pausa de la Fed en octubre mantiene por ahora el diferencial en 250 puntos básicos y le da tiempo a Banxico, cuya decisión de no seguir a Washington descansa en un tipo de cambio ajeno al desempeño de la economía mexicana. El peso perdió 2,7% en la semana, su peor resultado desde marzo.

La Secretaría de Economía aplazó al 2 de noviembre el permiso previo para importar ciertas preparaciones a base de azúcar y mantuvo la exigencia, vigente desde el 28 de septiembre, para otras seis fracciones arancelarias. Las compras externas de azúcar pasaron de un promedio mensual de 2.185 toneladas entre 2019 y abril de 2023 a 35.872 toneladas desde entonces, y los aranceles llegan desde noviembre de 2025 a 156%, y a 210% en algunas presentaciones. La protección ampara al productor local y encarece un insumo de la industria de alimentos.

Brasil vota el domingo 4 de octubre la primera vuelta presidencial sin que se espere un ganador definitivo. Los mercados de predicción, que hasta comienzos de septiembre favorecían al presidente Lula da Silva, dan ahora a Flávio Bolsonaro una probabilidad que ronda 60%. La volatilidad implícita del real a una semana superó 31%, máximo desde finales de 2022, y la de un mes, que abarca las dos vueltas, se mantiene por debajo de 25%. El interés abierto en opciones sobre el EWZ, el mayor fondo cotizado de acciones brasileñas, marcó un récord de más de 9 millones de contratos, la mayoría de compra. Citigroup y JPMorgan recomiendan estructuras que ganan con un real más fuerte, y gestores como Ninety One, M&G y Gramercy mantienen deuda local por una tasa real que consideran suficiente para compensar la espera. Los inversionistas asocian a Bolsonaro con una mayor probabilidad de ajuste sobre un déficit que supera 9% del PIB, aunque su equipo solo ha mencionado una reforma administrativa y la venta de activos estatales. Citigroup estima que una ventaja de Lula inferior a dos puntos favorecería al opositor en la segunda vuelta y que una de dos a cuatro anticiparía un balotaje cerrado. El uso de opciones en lugar de posiciones directas limita la pérdida a la prima pagada. La dirección de la apuesta es compartida y la convicción, baja.

La actividad brasileña pierde fuerza antes de la elección. La producción industrial cayó 0,6% en agosto frente a julio y 1,2% anual, con retrocesos en las cuatro grandes categorías y en 16 de 25 ramas; los bienes de consumo no duraderos bajaron 1,7%, los duraderos 1,0% y los de capital 0,6%. El empleo formal sumó 165.827 puestos en agosto, casi el triple que en julio, pero el acumulado del año, 1,13 millones, es 25,2% inferior al de 2025. El salario real de enganche, 2.410 reales, no cambió frente a julio y supera en 1,0% al de hace un año. El índice de precios de São Paulo subió 0,51% en septiembre, su mayor alza en seis meses, con la vivienda en 0,98% y los alimentos en 0,44%, tras un IPCA-15 que dejó la inflación anual a tres centésimas del techo de la meta. Con la Selic en 13,75%, una industria en contracción pide recortes y una inflación en el borde del rango los limita.

Valoración. México recibe el aval del FMI con tres variables que se deciden fuera de sus fronteras: el diésel que Washington acepta seguir vendiendo, el diferencial que la Fed estrecha o conserva y un peso que se negocia en el exterior. La pausa de octubre y el acuerdo del G7 le dieron semanas de alivio sin corregir el costo fiscal del subsidio ni unos inventarios de diez días. En Brasil, la tasa de dos dígitos frena la industria y el empleo formal, el déficit impide bajarla más rápido y la inflación toca el techo. El mercado descontó un ajuste fiscal antes de que algún candidato lo detallara, y si el resultado del domingo lo confirma, buena parte ya está en el precio.

 

V. Colombia: el Banco de la República sorprende con un alza a 12,25%, el desempleo sube a 9,4% y el Gobierno ordena abrir conversaciones con el FMI mientras canjea 19,8 billones de pesos en TES

La Junta del Banco de la República subió su tasa 25 puntos básicos, a 12,25%, cuando el mercado esperaba que la mantuviera. Cuatro directores votaron por ese movimiento, dos por no cambiarla y uno por 50 puntos, en la primera reunión con el ministro de Hacienda, Miguel Gómez. La inflación de agosto llegó a 6,2%, con los servicios en 7,2%, los regulados en 6,8% y la básica, sin alimentos ni regulados, en 6,1%, su nivel más alto en un año. Los analistas esperan 6,8% para diciembre, y las expectativas implícitas en la deuda pública siguen muy por encima de la meta. El ajuste acumula 300 puntos básicos en 2026, desde 9,25%. Descontada la inflación, la tasa real queda cerca de 6%, un nivel que encarece el crédito y frena la inversión.El indicador de seguimiento a la economía creció 1,1% anual en julio y la industria cayó 2,3%, mientras las ventas minoristas subieron 5,3% y las importaciones en dólares 22,3%. La demanda interna crece y se abastece afuera, y la producción local se contrae.

Leonardo Villar atribuyó el repunte de la inflación, de 4,8% a mediados de 2025 a 6,24%, a dos factores internos. El déficit fiscal volvió a niveles de pandemia sin una recesión que lo justifique, y el salario mínimo subió 23%, o 28% por hora tras la reducción de la jornada. El gerente calificó de no óptima la combinación de una política monetaria muy restrictiva con una fiscal que sigue impulsando la demanda, y condicionó cualquier recorte a que el ajuste de las finanzas públicas esté en curso. Colombia completa seis años sin cumplir la meta de 3% y podría incumplirla también en 2027. Villar explicó la fortaleza del peso por el financiamiento que consigue el Gobierno dentro y fuera del país, que trae dólares para vender o cubrir y aprecia la moneda aun con las cuentas fiscales deterioradas. El exportador paga la diferencia, con costos laborales que suben en pesos y todavía más en dólares, y el déficit comercial de bienes rondaría 18.000 millones de dólares este año.

El desempleo subió en agosto a 9,4%, desde 8,6% un año antes, con 126.000 ocupados menos, la primera caída anual del empleo en 25 meses según Davibank, y 207.000 desocupados más. La serie desestacionalizada marcó 9,7%, 1,4 puntos por encima de julio, y en las 13 ciudades principales la tasa pasó de 7,8% a 9,1%, un cambio que el Dane considera estadísticamente significativo. La población fuera de la fuerza laboral aumentó en 468.000 personas, y sin esa salida el dato habría sido mayor. La industria perdió 240.000 puestos, los jornaleros 154.000 y el empleo doméstico 118.000, las ocupaciones más sensibles al costo laboral y a la competencia importada. Los empleados del Gobierno aumentaron en 124.000, una cifra similar a los 129.000 empleos formales creados. El terremoto del 10 de agosto golpeó a Cali, Pereira, Manizales, Armenia y Quibdó y obligó al Dane a ajustar los factores de expansión de la encuesta, de modo que su efecto aún no puede aislarse; el trimestre móvil, con 8,5% frente a 8,7%, incluye dos meses previos al sismo. El Decreto Legislativo 1417 creó un subsidio de 700.362 pesos por trabajador, 40% del mínimo, hasta por seis meses para micro y pequeñas empresas afectadas. El salario mínimo de 2027 se definirá en diciembre.

Hacienda expuso el tamaño del desbalance en la convención de Fasecolda. El déficit total fue de 6,4% del PIB en 2025 y cerraría 2026 en 7,2%, con un recorte de gasto de 21,9 billones de pesos, frente a 8,2% en el escenario sin medidas. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal lo estima en 7,8%. Para 2027, el déficit llegaría a 9,4% sin la Ley de Rescate y a 7,2% con el ajuste de 2,2 puntos que plantea la norma. La ley evita el deterioro sin reducir el desbalance frente a este año. El presupuesto de 2027 pasó de 575,7 a 635 billones de pesos, con un servicio de la deuda de 155,4 billones, 9,6 billones para el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles y una inversión que baja a 87 billones. El recaudo crece 10,2% a julio, pero sin los 9,6 billones de los decretos de emergencia avanza 4,4%, una caída real de 1,6%. Los intereses absorben 27,5% de los ingresos tributarios, frente a un promedio histórico de 24,5%, y la deuda solo bajó de 61,3% a 60,2% del PIB porque el peso fuerte abarató la porción en dólares. Sin reforma, la deuda neta alcanzaría 82% del PIB en 2030.

El presidente De la Espriella ordenó el domingo abrir conversaciones con el FMI, un mes después de que su ministro de Hacienda descartara un acuerdo y días después de la visita de Nigel Clarke a Bogotá. Los analistas esperan una línea de precaución, con condiciones y seguimiento que la Línea de Crédito Flexible no exigía. El exministro Mauricio Cárdenas propone pedir 20.000 millones de dólares al 4% para prepagar deuda que cuesta 14%, con un ahorro anual de 2.000 millones, a cambio de asumir el riesgo de una depreciación. El menú que el Fondo publicó para Colombia el año pasado suma 3,2% del PIB hacia 2028 y combina menos exenciones de IVA, impuestos a las apuestas en línea, sobretasas al petróleo y al carbón y la eliminación de los subsidios a los combustibles. El Gobierno defiende una «austeridad sostenida antes que más impuestos» y esta semana revirtió el aumento de la gasolina previsto para octubre y mantuvo congelado el diésel.

La referencia internacional del diésel llegó a 19.820 pesos por galón el 28 de septiembre, 67% más que en enero, frente a un precio interno de 11.399 pesos, que subió 3%. La brecha de 8.400 pesos que calcula Anif no equivale al subsidio efectivo, porque el precio al público incluye impuestos, márgenes y fletes, pero mide la presión sobre el fondo de estabilización. Julio César Vera, presidente de XUA Energy, estima el subsidio por encima de 1,4 billones de pesos mensuales. A ese ritmo el costo anual rondaría 17 billones, frente a los 9,6 billones presupuestados para 2027. El peso fuerte reduce esa cuenta, y una depreciación la ampliaría.

Hacienda canjeó 19,8 billones de pesos en TES que vencían entre octubre de 2026 y noviembre de 2027 por títulos con plazos de 2027 a 2062. La operación reduce las amortizaciones en 2,4 billones este año y en 17,4 billones en 2027, eleva la vida media de la deuda interna de 9,97 a 10,17 años y costó 536.000 millones de pesos, 2,7% del monto. El tramo competitivo recibió ofertas por 14,7 billones y adjudicó 11,3 billones; de los 8,5 billones del tramo no competitivo, 5,6 billones corresponden a la propia Dirección de Crédito Público, con lo que el mercado aportó 14,2 billones. Habrá nuevas ventanas el 22 de octubre y el 19 de noviembre. El canje alivia el año en que el servicio de la deuda salta a 155 billones y corrige una estructura en la que los títulos de corto plazo pesan 17,3% de la deuda interna, frente a 12,2% en promedio. A cambio, fija tasas cercanas a 13% por décadas y agrega oferta al tramo largo de la curva.

Entre enero y julio, Estados Unidos recibió 28,4% de las exportaciones colombianas y China proveyó 28,8% de las importaciones, con un alza de 24,9%, en un déficit comercial de 11.042 millones de dólares. El compromiso chino de comprar al menos 10 millones de toneladas anuales de carbón estadounidense en 2027 y 2028 suma competencia para la minería nacional. El Gobierno llevará al Conpes el 6 de noviembre un Plan Nacional de Desarrollo con una meta de crecimiento de 6%, que parte de una tasa de inversión de 16,1% del PIB en 2025, la más baja desde 1975.

Valoración. El Banco de la República sube tasas con el desempleo en aumento y la industria en caída porque la política fiscal no le deja otra opción, y la división de cuatro, dos y uno muestra lo cerca que está el límite de esa estrategia. El Gobierno reconoció las cifras, llamó al Fondo y alargó vencimientos, tres pasos que compran tiempo y credibilidad sin reducir todavía el déficit. La primera decisión con costo político, el precio de los combustibles, se resolvió a favor del subsidio en la misma semana en que se pidió ayuda a un organismo que recomienda eliminarlo. Al peso lo sostiene el endeudamiento que el ajuste busca reducir, y cuando ese flujo ceda, una moneda más débil encarecerá el diésel subsidiado, la deuda en dólares y la inflación que la tasa intenta bajar. El crédito del FMI puede abaratar la deuda, pero el ajuste se vota en el Congreso y se mide en el precio del galón.

 

VI. Mercados financieros

Renta variable

Wall Street cerró una semana partida en dos por el mercado de bonos. El S&P 500 terminó en 7.722,72 puntos, con una baja semanal de 0,3%, el Dow Jones en 51.176,96, con un retroceso de 1,3%, y el Nasdaq en 27.190,86, con un avance de 0,5%. Hasta el jueves los índices cedían porque el Tesoro a 10 años superó 5,3% y encareció el descuento de las utilidades futuras, sin que un PCE de agosto menor al esperado alcanzara a compensarlo. El viernes, la nómina de 29.000 empleos alejó el alza de octubre, los rendimientos cedieron durante la mañana y el S&P 500 subió 0,74%, el Dow 0,49% y el Nasdaq 1,19%, con un máximo intradía impulsado por Nvidia. El consumo discrecional y la tecnología lideraron la sesión, con Tesla 3,9% arriba, Nvidia 2,1%, Broadcom 2,0% y Amazon 1,8%, y la energía retrocedió con el crudo.

El avance descansa en pocas acciones. Solo 25% de los componentes del S&P 500 cotizaba por encima de su media móvil de 50 días, la proporción más baja desde abril, frente a 70% a mediados de agosto. El índice se mantiene cerca de sus máximos mientras tres de cada cuatro acciones siguen una tendencia bajista de corto plazo, y la distancia de 1,8 puntos entre el Nasdaq y el Dow en la semana mide esa concentración. En los años de elecciones de mitad de mandato el S&P 500 ha sufrido una caída promedio de 15%, y la mayor de 2026 ha sido de 9%. La temporada de resultados del tercer trimestre empieza con una expectativa de crecimiento de utilidades de 29,1% anual, frente a un promedio de 10,3% en diez años. Con el bono a 10 años por encima de 5%, ese crecimiento ya está incorporado en los precios, y una decepción llegaría a un mercado estrecho y con el costo del capital en máximos de dos décadas.

Las bolsas europeas tuvieron una semana peor. El Stoxx 600 cayó 1,3% el jueves, hasta su nivel más bajo en más de tres meses, y recuperó 0,32% el viernes; el FTSE 100 subió 0,59% en esa sesión y el Ibex 35 perdió cerca de 3% en la semana, la peor desde abril. Sin el peso de las grandes tecnológicas que sostuvo a los índices estadounidenses, el alza de los rendimientos soberanos, la tensión fiscal en Francia y una inflación de 3,8% se trasladaron completas a las valoraciones.

El Nikkei 225 ganó alrededor de 3% en la semana. El jueves subió 3,3%, hasta 68.956,72 puntos, su cierre más alto desde el 17 de agosto, arrastrado por los fabricantes de chips tras los resultados de Micron. El viernes cedió parte de ese avance por toma de utilidades, con SoftBank 5,27% abajo y Tokyo Electron 3,66%.

El MSCI COLCAP cerró en 2.515 puntos, con una caída de 0,59% el viernes y de 2,7% en la semana, y conserva un avance de 21,6% en el año. Ecopetrol devolvió el impulso que le había dado el repunte inicial del petróleo, y el alza inesperada del Banco de la República a 12,25% elevó el atractivo de la renta fija frente a las acciones y golpeó a financieros y holdings, los más sensibles al costo del dinero. En la última sesión, Corficolombiana perdió 3,16%, ISA 2,08% y Cibest 1,63%, mientras Cementos Argos subió 1,42% y Mineros 1,25%. El índice no acompañó la recuperación de Wall Street. Con los TES en torno a 13% y la tasa de política al alza, la acción local compite contra un rendimiento sin riesgo de mercado que pocas utilidades igualan.

 

Renta fija

El Tesoro a 10 años no acompañó el optimismo de las acciones tras la nómina. Tocó 5,34% a mitad de semana, máximo desde 2002, bajó a 5,17% con el dato de empleo del viernes y terminó la sesión en 5,28%, cinco puntos básicos por encima del jueves y sobre el 5,20% de una semana antes. El bono a 2 años cayó hasta 4,71% y cerró en 4,83%, levemente por debajo del viernes anterior, con lo que la pendiente entre ambos plazos pasó de unos 35 a 45 puntos básicos. El tramo corto recoge la espera del banco central. El largo responde a la oferta de deuda, al déficit, al costo de la energía y al financiamiento que exige la infraestructura de inteligencia artificial. Una nómina de 29.000 empleos no bastó para atraer compras de bonos largos, y el rendimiento a 10 años depende hoy más del Tesoro como emisor que de la Reserva Federal.

En Europa la venta dejó de ser general y se volvió selectiva. El Bund a 10 años recibió flujos de refugio y cerró en 3,45%, frente a 3,59% una semana atrás, y el bono alemán a 2 años cedió 20 puntos básicos en la semana, a medida que el mercado redujo a tres las alzas que espera del BCE. El bono francés a 10 años superó brevemente 5% el viernes, su nivel más alto desde julio de 2002, y el diferencial con Alemania se amplió por encima de 150 puntos básicos, máximo desde finales de 2011, antes de moderarse. El movimiento se aceleró por el desarme forzado de posiciones apalancadas de fondos de cobertura. El organismo fiscal francés calificó de «optimistas» los supuestos del presupuesto, y la Agencia France Trésor anunció que emitirá un récord de 340.000 millones de euros en 2027. Las primas de Francia, Italia y Grecia se ampliaron en torno a 15 puntos básicos en la semana y las de España y Portugal, unos 8. El bono italiano a 10 años rondó 4,70%, tras un máximo de tres años en 4,74%, y su diferencial con el Bund registró el 1 de octubre el mayor salto diario desde 2020. El gilt británico se mantuvo en 5,39%, en la zona de máximos desde julio de 2007, con unos 30 puntos básicos de alzas del Banco de Inglaterra descontados antes de fin de año. El capital no sale del euro, se traslada hacia Alemania, y esa fragmentación complica a un BCE que sube tasas para toda la zona.

La curva de TES en pesos se empinó con fuerza. El título de noviembre de 2027 bajó de 11,95% a 11,57% en la semana, mientras el de abril de 2028 subió de 12,47% a 12,80%, el de junio de 2032 de 12,86% a 13,05% y el de octubre de 2050 quedó en 13,00% sin operaciones el viernes. En esa última sesión, los de febrero de 2033 y octubre de 2034 aumentaron 19 puntos básicos cada uno, hasta 13,11% y 13,09%. La distancia entre las referencias de 2027 y 2050 pasó de 100 a 143 puntos básicos. El canje de 19,8 billones de pesos explica buena parte del movimiento. Hacienda recogió títulos cortos, entre ellos 7,8 billones de la referencia de noviembre de 2027, que se valorizó aun con el alza del Banco de la República, y entregó plazos largos en pesos y en UVR que el mercado tuvo que absorber. A esa oferta se sumaron la presión de los Tesoros, la mayor percepción de riesgo fiscal y las ventas de extranjeros. El título de 2027 rinde 68 puntos básicos menos que la tasa de política, y los tramos medio y largo superan 13%.

En los TES UVR la curva también ganó pendiente, con valorizaciones en el tramo corto y pérdidas desde la parte media, y la inflación implícita a un año se acercó a 7%. Hacienda entregó en el canje títulos indexados a 2029, 2031, 2041 y 2062. El Banco de la República inyectó 4,55 billones de pesos para aliviar el fondeo durante la operación. Las ventanas del 22 de octubre y del 19 de noviembre repetirán el patrón, menos vencimientos cercanos para la Nación y más duración para un mercado que ya la cobra por encima de 13%.

 

Divisas

El dólar avanzó por tercera semana consecutiva. El índice DXY cerró en 101,98, frente a 101,23 siete días antes, después de superar 102 a mitad de semana por el repunte de los rendimientos del Tesoro y la tensión en Oriente Medio. El viernes bajó a 101,80 al publicarse la nómina y recuperó la mayor parte cuando el bono a 10 años revirtió su caída. La divisa siguió al tramo largo de la curva y no a la expectativa sobre la Fed. El euro perdió 1,2% en la semana, hasta 1,1260 dólares, su cuarta baja semanal, tras tocar su nivel más bajo en más de un año. Una inflación de 3,8% y un BCE en ciclo de alzas no lo respaldaron, porque la prima fiscal francesa y la cautela del banco, que Isabel Schnabel reiteró al pedir meses para evaluar el choque energético, pesaron más que el diferencial de tasas. Bank of America proyecta el euro en 1,15 al cierre del año y en 1,20 a finales de 2027, con la energía y Francia como principales riesgos a la baja.

La libra terminó sin cambios, en 1,3250 dólares, luego de recuperarse de un mínimo de tres meses. La apoyaron la revisión al alza del PIB británico, los 30 puntos básicos de alzas del Banco de Inglaterra descontados para fin de año, con unos 90 hacia finales de 2027, y los comentarios del primer ministro Burnham sobre un vínculo más estrecho con la Unión Europea. El yen cerró en 157,65 por dólar, levemente más débil que una semana antes, con un movimiento brusco hasta 156,95 al conocerse la cifra laboral y el respaldo de las advertencias de intervención de Tokio. El dólar australiano cedió 1,0% y el canadiense 0,8%, el franco suizo 0,1%, amparado por los flujos de refugio, y el yuan se apreció 0,3%.

Las monedas latinoamericanas cargaron con la mayor presión. El peso chileno perdió 2,9%, completó ocho semanas de bajas y marcó su nivel más débil desde abril de 2025. El peso mexicano cayó 2,7%, hasta 18,16 por dólar, su peor semana desde marzo, pese al repunte del viernes. El real brasileño cedió 0,6% a dos días de la primera vuelta presidencial y el sol peruano 0,5%. La moneda mexicana, la más líquida de la región, fue la vía más rápida para reducir exposición a emergentes cuando subieron los rendimientos del Tesoro.

El peso colombiano se apartó de la región y ganó 1,4%. El dólar cerró en 3.264,50 pesos, frente a 3.312 una semana antes, con una baja de 45,50 pesos el viernes, un rango entre 3.258 y 3.310 y un volumen de 1.368 millones de dólares. La decisión de la Junta amplió a 825 puntos básicos el diferencial frente al techo de la tasa de la Fed, y la pausa esperada en Washington, la oferta de divisas y un aumento de hasta 7 puntos básicos en los swaps IBR completaron el apoyo. La moneda recuperó cerca de un tercio de lo perdido en las dos semanas anteriores, en los mismos días en que los TES largos subieron hasta 19 puntos básicos en una sesión y el COLCAP cayó 2,7%. El tipo de cambio responde a la tasa de corto plazo, y la curva y las acciones al riesgo fiscal. La semana del peso mexicano muestra la rapidez con que se devuelve una apreciación que depende del diferencial de tasas.

 

Commodities

El petróleo terminó a la baja una semana de señales opuestas. El Brent cerró en 102,7 dólares por barril y el WTI en 91,2, con retrocesos semanales de 1,5% y 1,3%, y la referencia estadounidense tocó el viernes 88,06 dólares, su mínimo en un mes. El jueves ambos habían subido cerca de 2% porque China suspendió sus exportaciones de combustibles de octubre y Washington reforzó las defensas aéreas de las instalaciones energéticas en Arabia Saudita y Catar. Al día siguiente, el acuerdo del G7 para liberar 100 millones de barriles de crudo y diésel en cuatro meses hizo caer 1,8% al WTI, más expuesto a la oferta interna de Estados Unidos, mientras el Brent quedó estable, apoyado en la disciplina de la OPEP+ y en el riesgo de los ataques a buques en Ormuz. Las exportaciones de crudo de Oriente Medio volvieron a niveles cercanos a los de antes de la guerra, con las negociaciones entre Estados Unidos e Irán estancadas. La escasez está en los refinados y no en el crudo, y por eso la intervención se concentra en el diésel.

Esa liberación equivale a menos de un día de consumo mundial. UBS calcula que la demanda alcanzó un récord de 105 millones de barriles diarios en 2025 y que seguirá creciendo hasta la década de 2030, porque el transporte explica poco más de la mitad del uso y la petroquímica y la industria suman otro 28%. India consume 0,6 litros por persona al día, frente a 1,9 en China, y tomaría el relevo como principal fuente de crecimiento. Con una demanda que no cede, el precio depende de la oferta, y las reservas estratégicas solo aplazan el ajuste. Para Colombia, un crudo más barato reduce la brecha del diésel que cubre el fondo de estabilización y también los ingresos petroleros de la Nación.

El oro completó su segunda baja semanal. Cerró en 4.140 dólares la onza, alrededor de 3% por debajo del viernes anterior, después de subir hasta 4.227 con la nómina y devolver el avance cuando el Tesoro a 10 años regresó a 5,28%. La menor probabilidad de alzas no le sirvió al metal, porque su costo de oportunidad lo marca el rendimiento real de largo plazo y ese siguió subiendo. La plata perdió más de 6% en la semana y terminó cerca de 60 dólares, a poca distancia de su mínimo del año, 54,77.

Los metales industriales corrigieron con China cerrada por el feriado del 1 al 8 de octubre. El cobre en Nueva York terminó en 6,52 dólares por libra, unos 3% abajo en la semana, tras el récord de 6,95 del 22 de septiembre. Escondida retomó operaciones de forma gradual, pero el sindicato de supervisores autorizó una huelga con 95% de los votos y la ley chilena exige una mediación previa. El zinc cayó a 3.720 dólares por tonelada, su nivel más bajo en seis semanas, por la debilidad de los pedidos en las plantas chinas de galvanizado y la firmeza del dólar, aunque los inventarios de la Bolsa de Metales de Londres siguen en mínimos históricos.

El café arábica llegó a 2,95 dólares por libra, su precio más alto desde comienzos de septiembre, y el contrato C cerró el 2 de octubre en 288,75 centavos. Las lluvias en Brasil retrasaron la recolección y afectaron el secado de los granos de mayor calidad en un año de cosecha récord, los inventarios certificados rondaron en septiembre su mínimo en 27 años y El Niño amenaza la floración de la cosecha de 2027 en Minas Gerais. El precio interno de referencia subió a 2.130.000 pesos por carga, desde 2.105.000, un alza de 1,2% que provino del mercado externo, porque el peso se apreció en la semana.

Valoración. La nómina débil separó a los mercados. Las acciones tomaron la pausa de la Fed como una buena noticia, y el Tesoro a 10 años, el dólar y el oro la ignoraron. El bono cerró más alto que antes del dato, la divisa recuperó su caída y el metal perdió 3%. El costo del dinero a largo plazo lo decide hoy el gobierno que emite, y la Fed puede esperar sin que eso lo abarate. Europa sumó fragmentación, con el Bund como refugio y Francia por encima de 5%. En América Latina se deshizo parte del carry en México y Chile, y Colombia defendió su moneda subiendo la tasa mientras los TES largos y las acciones cobraban el riesgo fiscal. El petróleo bajó más por la intervención de los gobiernos que por una oferta normalizada. La semana deja al S&P 500 cerca de máximos con una cuarta parte de sus acciones en tendencia alcista, una base estrecha para recibir la temporada de resultados, la elección brasileña y la Fed del 28 de octubre.

 

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