Paramilitares se acercan a zonas veredales abriendo fuego

El pasado viernes las autodefensas hicieron presencia y disparos en cercanías a la ZVTN Betania, en Policarpa, Nariño. Desde que las Farc se concentraron en las 26 zonas de paz, los grupos paramilitares se están tomando los rincones que la guerrilla abandonó. Y ahora están llegando muy cerca de las Zonas Veredales abriendo fuego.
     

En un comunicado, las Farc rompen el silencio sobre la avanzada de tropas paramilitares hacia las zonas veredales. Un mes atrás comenzaron las oídas y voces sobre posibles ataques de «enemigos» en cercanías a las zonas pero nada se había dicho públicamente por parte de la guerrilla, el gobierno o el Mecanismo de Monitoreo y Verificación. Sin embargo, la noche del domingo 30 de abril comenzó a circular un comunicado que, de acuerdo a indagaciones realizadas por GeneracionPaz.Co, proviene efectivamente de la Zona Veredal afectada.

Según dicen las Farc en un texto firmado del 30 de abril, un grupo armado con las siglas RAUC llegó a El Rincón el pasado viernes disparando hacia la vecina zona veredal del Alto La Paloma, Betania, en Policarpa, Nariño.

El día 28 de abril en las primeras horas de la noche un grupo paramilitar hizo presencia en la cabecera del corregimiento El Rincón, jurisdicción del municipio de El Rosario – Nariño. Simultáneamente llegan y se posicionan en el filo que se encuentra en la ruta que conduce de El Rincón a la vereda Bella Esperanza del municipio de Policarpa, límite de la demarcación de esta ZVTN. Llegan disparando en reiteradas ocasiones los fusiles que portan. Se identifican como las RAUC, y amenazan con asesinar a todos los colaboradores de las FARC y adelantar una operación de “limpieza social”. Están completamente uniformados con prendas de uso exclusivo de las fuerzas militares de Colombia y portan fusiles Galil nuevos y relucientes.

En esta Zona Veredal, como en las 26 Zonas de Paz del país, están concentrados centenares de guerrilleros rodeados por anillos de la Fuerza Pública colombiana y un campamento del Mecanismo Tripartido del cual hace parte Naciones Unidas. Por su parte, la guerrilla está cumpliendo el cese bilateral al fuego definitivo que se pactó con gobierno, mientras estudian, crian sus bebés recién nacidos, construyen los campamentos o tranimtan sus cédulas de ciudadanía. Mientras aquellos hombres y mujeres -combatientes armados hasta la recta final de los Diálogos de Paz- están preparándose para regresar a la democracia, los herederos del paramilitarismo  hacen presencia en diversas zonas del país, tomándose los territorios que las Farc abandonó y, en casos como el de Policarpa, Nariño, acercándose cada vez más a las zonas veredales.

Tras el paso del grupo armado por El Rincón el pasado 28 de abril, según dice el comunicado de Farc desde Policarpa, la sigla RAUC quedó por todos lados.

Esto sucede en los mismos límites de esta ZVTN. La aparición y permanencia descarada por tanto tiempo a la vista de todo el mundo de este grupo en nuestras proximidades, sin que reciba persecución inmediata de la fuerza pública, siembra dudas que es bueno despejar a tiempo.  Esa inactividad contra dicho grupo paramilitar raya en la complicidad, situación que preocupa pues se espera del mismo Estado el mayor aporte para la construcción sólida de la paz.

GeneracionPaz.Co conoció que recientemente también en la zona veredal de Gallo, Córdoba, se presentaron disparos de grupo que se supone es «para» y que habría cruzado los anillos de la Fuerza Pública establecidos en los protocolos. Ningún información al respecto ha sido pública, por lo tanto el pronunciamiento del Mecanismo Tripartito será definitivo para confirmar la veracidad de esta información.

Por su parte, la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz denunció que el pasado 17 de abril  un número indeterminado de neoparamilitares de las “Autodefensas Gaitanistas de Colombia” llegó al caserío de Puerto Lleras, territorio colectivo de Jiguamiandó, Chocó, con camuflados, armas de largo alcance y brazaletes con la sigla AGC. Ofrecieron 800 mil pesos a los que trabajen con ellos. Y anunciaron que llegarán a Pueblo Nuevo. Pero para la Comisión, las AGC buscan establecerse en el caserío de Santa Rosa del Limón, jurisdicción del municipio Vigía del Fuerte, en cercanías a un punto transitorio de normalización de Vidrí.

El Comando Dirección FARC – EP ZVTN “Aldemar Galán” Alto La Paloma, Betania, en Policarpa,  departamento Nariño concluye el comunicado pidiendo garantías.

Reclamamos del Estado y del gobierno, una real voluntad de paz, con cero permisividad frente a la actuación de estos grupos, y una oportuna implementación de los acuerdos en materia social y de beneficio para todo el pueblo colombiano.

Entre tanto, en las últimas semanas fueron asesinados un guerrillero indultado y un miliciano en Tumaco, Nariño, y Timbío, Cauca, respectivamente, siendo los primeros en resultar muertos tras la firma del Acuerdo Final de Paz. A la par siguen las amenazas en panfletos firmados por diversas vertientes de las autodefensas Autodefensas. En uno que circuló este 27 de abril y firman las «Aguilas Negras del Suroccidente Colombiano» se advierten los nombres y cédulas de varios civiles a quienes les dan:

24 horas para que se vayan para las tales zonas veredales o de la ciudad o preparen a su familia para que los entierre.

El homicidio a líderes sociales sigue en aumento completando 34 hombres y mujeres asesinados desde el DÍA D, 1 de diciembre, cuando inició la implementación del tratado de paz que espera poner fin a décadas de conflicto armado interno y siglos de violencias pero que comienza, justamente, con un derramiento de sangre por el cual no solo la guerrilla sino la sociedad civil y la comunidad internacional manifiestan su preocupación y exigencia de protección y garantías al Estado. 

Además del llamado de las Farc en este comunicado para actuar oportunamente implementado el acuerdo de paz integralmente, se han pronunciado las asociaciones de víctimas, campesinos, defensores de Derechos Humanos y el ministerio público colombiano. Asi mismo las voces de la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Aministía Internacional y WOLA, entre otras, no se han hecho esperar. Todd Howland de Naciones Unidas dijo al presentar el informe anual de Derechos Humanos lo que hoy confirman los hechos y denuncias de diversos sectores de la sociedad colombiana, no solo las Farc:

  • El “vacío” dejado por las FARC-EP lo están ocupando grupos armados al servicio del narcotráfico
  • Hay debilidad de la presencia del Estado de manera integral en el territorio
  • Los Acuerdos de La Habana deben implementarse de manera integral y complementaria

Entre tanto Gimena Sánchez, Senior Associate de WOLA, escribió hace tres días una carta abierta donde describe la dificil situación humanitaria de los líderes sociales en especial de los indígenas en los últimos días en Colombia, solicitando a las autoridades intervenir y proteger a la comunidad.

GeneracionPaz.Co consultó la opinión de un alto mando de las Farc sobre la situación de seguridad de las zonas veredales y, en general, la avanzada paramilitar en todo el país tras la concentración de las tropas guerrilleras en las Zonas de Paz. Visiblemente enojado, se preguntó qué pretende el gobierno al no cumplir con la adecuación de zonas veredales ni con las medidas de seguridad necesarias y establecidas en el Acuerdo de Paz. «¿Será que buscan un nuevo alzamiento en armas?», concluyó.

El Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación al Cese al Fuego integrado por militares colombianos, Naciones Unidas y Farc, será quien tenga la palabra final sobre lo acontecido por el fuego a cargo de supuestos paramilitares en Nariño este 28 de abril, y en Gallo, Tierralta, Córdoba, recientemente. Sin embargo, a la fecha no se pronuncia aún sobre los homicidios a integrantes de Farc y es muy probable que guarden silencio como en muchas situaciones donde explican que no tienen competencia.

Por su parte, el Estado niega la existencia del paramilitarismo y también que los crímenes contra líderes sociales sean sistemáticos, a la par que se muestra optimista repitiendo que la guerra terminó mientras la sangre se derrama en los campos. Al mismo tiempo, el apoyo de la sociedad civil es cada vez más fuerte como se vio en el reciente Congreso Nacional de Paz. Aunque el Proceso de Paz tiene contradictores, no se puede negar que un amplio sector de los colombianos hoy respaldan, acompañan y exigen la implementación del Acuerdo de Paz, hoja de ruta para modernizar Colombia y cimentar una democracia verdadera, más allá del desarme de la guerrilla más antigua del país.

Así, en la lucha por la paz, se mezclan hoy las palabras que defienden el derecho constitucional a la paz, el estallido de las balas y amenazas «paras», y el silencio del gobierno que aturde más que el plomo y los comunicados.

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