Lo que la gente hace cuando no sabe de política

Hacer política en Colombia es de las actividades que, sí que quiere, no necesita de mucha disciplina, estudio o conocimiento profundo de las problemáticas del país puesto que los votos no se ganan por el impacto positivo que las propuestas de los candidatos tendrían en aspectos como salud, educación, orden público, inversión social y paz sino por el  aparente carisma y don de la palabra de los candidatos.

El marcado bipartidismo que nos llevó a una escalofriante guerra durante la primera mitad del siglo XX, llevó a un tercer grupo de colombianos cansados del radicalismo político a crear los primeros partidos de izquierda del país.

Durante esa primera mitad de siglo podríamos asegurar que no reinaba la apatía porque la gran mayoría tomaba una posición conservadora, liberal o de izquierda.

El Frente Nacional, pacto entre liberales y conservadores entre 1958 y 1974 que dio fin a la guerra entre partidos y que incluía alternarse la presidencia de la República, se cree originó  una creciente apatía pues los votantes sentían que los resultados electorales ya estaban predeterminados.

La historia parece repetirse cuarenta años después dado que la mayor abstención en elecciones presidenciales durante el Frente Nacional se presentó en 1966 con 60.1 por ciento de los votos frente a un 60.15% en el 2014.

Los esposos Thoene, autores de libros de historia de ficción escribieron la frase “La apatía es el guante en que el mal y la envidia introducen la mano”. Con el abstencionismo no estamos haciendo otra cosa que abriendo la puerta de nuestra casa a desconocidos que pueden abusar de nuestro descuido y hacer de las suyas.

Cuatro décadas después de la finalización del Frente Nacional sigue creciendo la apatía que se ha convertido en un total desconocimiento sobre la política de nuestro país a tal punto que el desinterés se ha convertido casi que en aversión y aburrimiento por temas políticos.

Ya no es claro si esa apatía inicial desencadenó problemas de integración social o si la desintegración social del mundo moderno ha generado más apatía de la que la existente desde los años 60.

Aprovechándose del sentimiento de agremiación de los colombianos, a la gran mayoría de políticos se les olvidan muy rápido sus promesas o hacen promesas genéricas con las que muchos no se sienten identificados y que nadie les reclama porque no hay unión que haga la fuerza.

Lo malo de todo es que son los mismos con las mismas que pasan de un pseudo-partido a otro bailando al mejor ritmo que les pongan, ritmo al que quieren que bailemos los colombianos que también nos dejamos engatusar fácilmente con frases dulces al oído que solo dejan sinsabores.

[author] [author_image timthumb=’on’]https://scontent-a-iad.xx.fbcdn.net/hphotos-prn2/t1/1796567_10151937446853683_326852548_n.jpg[/author_image] [author_info]Sandra Gaviria Monsalve Licenciada en Lenguas Modernas de la Universidad Pontificia Bolivariana con Maestría en TESOL de West Virginia University y Maestria en Educación de Maharishi University of Management. Comunicadora Social de la Universidad EAFIT. Ha sido colaboradora de la Revista El Eafitense y publicado algunos artículos en el Periódico el Mundo de Medellín y ADN. Leer sus columnas.[/author_info] [/author]

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